La historia de Nadia Robleto: de sobrevivir a la Operación Limpieza de Ortega a ser blanco de sicarios en Costa Rica

Nadia Robleto sobrevivió a la Operación Limpieza de Daniel Ortega y partió hacia Costa Rica para salvaguardar su vida de la represión en Nicaragua. Un atentado contra su vida la dejó hospitalizada en San José.

  • San José, Costa Rica
  • 9:38 am
  • Ene 12, 2024

Joao Maldonado y Nadia Robleto fueron víctimas de un atentado el miércoles 10 de enero en San José, Costa Rica.

Cortesía
República 18

Los varios negocios de la Calle de la Amargura, que se extiende por 3 cuadras en el sector de San Pedro, Montes de Oca, en la capital costarricense, fueron testigos de un intento de asesinato.

A plena luz del día 10 de enero, un miércoles que no había llegado ni a su ombligo a las 11 de la mañana, sicarios motorizados acribillaron a balazos el automóvil en el que viajaban Joao Maldonado y su esposa, Nadia Robleto.

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Cuatro impactos de bala pudieron verse en la puerta del conductor del carro azul claro, pero sólo porque la humanidad de Maldonado, aún internado en un hospital capitalino junto a su pareja, recibió 7 disparos. A Robleto un tiro le impactó la cabeza.

—Pero, ¿por qué? —fue quizá la primera pregunta que en la mente de algún tico transeúnte, ya disipada la zozobra de haber visto el metal azulado de aquella puerta ensangrentada, habrá surgido— ¿Por qué alguien querría dañar a una pareja, a todas luces, inocente?

Operación Limpieza

Rompe la penumbra el sonido de motores, camionetas Hilux, patrullas policiales. De otro modo sólo podría notarse el murmullo constante de una amplísima zona rural de a poco disecada por el sol. Hombres que perdieron el rosto bajo los pasamontañas, armados con fusiles militares, se preparan para matar. Ya no estamos en Costa Rica ni en 2024.

El departamento de Carazo, al sur de Nicaragua, no durmió la noche anterior. No lo había hecho bien desde el 18 de abril de ese año, 2018. El gobierno del Frente Sandinista y su presidente, Daniel Ortega, respondieron con violencia a una serie de protestas contra una reforma leonina a la seguridad social.

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La gente respondió paralizando el país con barricadas. Parte de abril, y todo mayo y junio, la autoridad sandinista parecía acabada. Eso si uno no observaba bien. El 8 de julio de 2018, Nadia Robleto estaba en Carazo, concretamente en la ciudad de Diriamba, a unos 44 kilómetros de la capital en Managua.

“En la noche nosotros no dormíamos porque siempre la gente decía que del Frente: ‘hoy van a caer’ u ‘hoy van a morir’. En ocasiones tuve mucho miedo, pero decidí quedarme en el tranque (la barricada)”, dijo Robleto al medio nicaragüense Realidades. Por la mañana derribaron las barricadas con excavadoras, luego hicieron llover balas sobre los manifestantes.

Robleto, de 32 años ese 2018, llevaba tiempo despertando muy temprano, o en desvelo de días, para colaborar con la defensa del tranque que estaba ubicado cerca del Colegio San José, en su natal Diriamba. Se unió al esfuerzo opositor luego de presenciar, por televisión, la masacre de una familia quemada viva en el barrio Carlos Marx de Managua.

Cuando las fuerzas parapoliciales del régimen sandinista atacaron Diriamba, vio de primera mano el horror. “Fue algo que jamás pensé vivir”, recordó Robleto. “Escuchaba disparos por todos lados, granadas, bombas… era estar en la guerra pero en el departamento“.

Paramilitares entran en Carazo en julio de 2018. Foto: Confidencial

“Robleto tenía una labor grande: salvar vidas. Desde la clínica clandestina que había para curar heridos, se convirtió en una enfermera. Ella tenía esos conocimientos y desde Carazo estuvo ayudando a una gran cantidad de heridos que sufrieron durante las embestidas de los paramilitares”, dijo a República 18 el opositor nicaragüense en el exilio Yefer Bravo, miembro de la Unidad de Exiliados Nicaragüenses.

En el ataque resultaron muertos “alrededor de 30 caraceños”, estimó Bravo. De esos, por lo menos unos 24 murieron en el asalto inicial. El resto falleció durante la persecución que desataron las fuerzas del régimen sobre el departamento. Robleto entonces dijo a Realidades que sólo estaba viva “porque Dios me sacó del pelo, como dicen”.

En Costa Rica

Robleto  tuvo que esconderse. Pasó tres días encerrada en distintos lugares, sin electricidad ni contacto alguno con el mundo exterior. Entonces sólo pensaba en sus hijos; no sabía nada de ellos. “Ahí era una zozobra, en llanto. No saber nada de mi familia, no saber nada de mis hijos, no saber nada los muchachos ni quienes habían quedado vivos“, dijo en el pódcast.

Logró evadir a sus perseguidores y escapó hacia Costa Rica alrededor del 11 de julio de 2018. “Siento que estoy viva porque el Señor así lo decidió y, sin embargo, crucé a Costa Rica en shock completamente. No paraba de llorar, no paraba de pensar en mis hijos y fue algo que no te puedo ni explicar la sensación, sentía un luto: salir de mi país me daba tanto terror, tanto miedo, y tanta tristeza“, recordó.

Nadia Robleto, de 37 años, permanece en un hospital de San José tras el atentado que sufrió el 10 de enero. Forto: Cortesía

Una vez en el exilio, relató Bravo, Robleto “trabajó muy de cerca en la parte humanitaria; se integró a la UEN como un rostro de la mujer exiliada en Costa Rica y fundó, junto a un equipo de emprendedores en Costa Rica, lo que sería hoy la Verbena de los Pueblos“, un espacio cultural.

“Ha sido muy difícil (para Maldonado y Robleto) desarrollarse” en el exilio debido a la pesada represión que han sufrido, señaló Bravo. Parte de esa represión fue un atentado anterior que sufrió Maldonado en septiembre de 2021, así como amenazas. “Muchos rostros de abril” han vivido estas dificultades también, agregó Bravo.

Bravo describe a Robleto, coordinadora de la unidad de mujeres de la UEN, como “una mujer muy fuerte, muy resistente por el hecho de ser madre de tres hijos, todos menores cuando llegaron (a Costa Rica) y ha logrado salir adelante sin descuidar la trinchera de lucha que es el tema de Nicaragua; una mujer noble, muy, muy, pero muy sensible de corazón, muy humanitaria, muy humanista, muy coherente con su lucha contra la dictadura“.

“La dictadura alcanzó Costa Rica”

Comprensiblemente, la información sobre el estado de la pareja, internada en un hospital de San José, es difusa y extraoficial. Maldonado permanece “estable dentro de su condición”, según reveló una fuente anónima, misma que mencionó la posibilidad de que Robleto enfrente secuelas permanentes en su movilidad debido a sus heridas.

República 18 consultó con un familiar de Robleto que prefirió mantener su anonimato por motivos de seguridad. “No tenemos a nadie allá“, reveló, “sólo algunas amistades nos informan a medias”.

La respuesta del gobierno de Rodrigo Chaves es que se trata de “un caso puntual”, mientras organizaciones ligadas a la oposición nicaragüense en el exilio exigen una investigación para dilucidar si hubo motivación política y hasta dónde estaría involucrado el régimen sandinista.

Estamos convencidos de que se trata de una nueva persecución del régimen sandinista de Ortega-Murillo contra la oposición nicaragüense radicada en Costa Rica“, comunicó la UEN, organización que ve la respuesta de Chaves “con preocupación” pues niega “la existencia de células sandinistas en Costa Rica”, a las cuales Maldonado habría hecho referencia previo al atentado de este miércoles.

Ya la dictadura alcanzó, con sus tentáculos, Costa Rica“, sentenció Bravo.