¿Qué es Sputnik? La maquinaria de propaganda rusa que se adentra en Nicaragua

Promoviendo gobiernos de ultra-izquierda en América y de ultra-derecha en Europa, Sputnik ha encontrado en Nicaragua un amigo que le extiende una mano mientras reprime a sus propios periodistas con la otra.

  • San José, Costa Rica
  • 8:38 am
  • May 16, 2025

Daniel Edmundo Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial, presta su firma para un acuerdo de cooperación con el medio estatal ruso Sputnik en Vladivostok, Rusia, en el marco del VII Foro Económico Oriental. A su lado, Vasili Pushkov, el jefe de la cooperación internacional de Sputnik. 5 de septiembre, 2022.

Medios Oficialistas
República 18

El 4 de enero de 1958, el primer satélite artificial de la historia desciende bruscamente a la Tierra, sumido en el fuego de la fricción que genera su caída por la atmósfera terrestre. Estuvo arriba alrededor de tres meses, completando 1440 órbitas. Su nombre es en ruso: “спутник”, que significa simplemente satélite. Una joya de la ingeniería soviética que, casi 70 años después, no parecen olvidar.

El 5 de septiembre de 2022 se reúnen en Vladivostok, a más de nueve mil kilómetros de Moscú, las delegaciones para el VII Foro Económico Oriental. Ya no hay Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, para lamento de algunos, pero queda todavía la Federación Rusa, liderada por el caudillo de severa mirada, Vladimir Putin.

Entre los delegados están los que representan a un pequeño país centroamericano, enviados de otro caudillo, Daniel Ortega, dictador desde 2007 y aún entronizado en el poder. Van dos de sus hijos, Daniel EdmundoLaureano, junto con funcionarios como el exministro de Hacienda, Iván Acosta. Para el primer día ya habían logrado una serie de acuerdos.

La agencia de noticias internacional y emisora de radio, Sputnik y el Consejo de Comunicación y Ciudadanía de Nicaragua (CCCN) firmaron un memorándum de cooperación al margen del Foro Económico Oriental“, informó El 19 Digital, medio oficialista, el propio 5 de septiembre, con Daniel Edmundo prestando la firma en calidad de coordinador del ente nicaragüense.

“Ahora es un momento muy interesante, en el que todos los habitantes del planeta tienen la oportunidad de cristalizar su sistema de valores, deshaciéndose de toda la basura informativa innecesaria“, dijo entonces Vasili Pushkov, el jefe de la cooperación internacional de Sputnik, un frente del grupo de medios MIA Rossiya Segodnya establecido en 2014.

El medio tiene raíces más viejas. Primero fue Servicio Mundial de Radio Moscú en 1929, el ala radial de la Unión Soviética para proyectar contenido socialista al mundo. En 1993, con el colapso de la URSS y del comunismo internacional más ampliamente, se convirtió en Voz de Rusia, una suerte de reflejo de la estadounidense Voz de América.

El satélite

Sputnik es sólo la última iteración del aparato mediático ruso para la promoción de sus objetivos geopolíticos, buscando esta vez un público más joven. La palabra rusa para “desinformación” se podría transliterar como “dezinformatsiya“. Así la usan académicos y estudiosos del tema para referirse a la estrategia comunicativa actual del Kremlin.

“La idea es deslegitimar la versión oficial de los hechos o, más propiamente, la idea de que existe tal cosa como una versión oficial, veraz de cualquier hecho“, explicó a República 18 un experto en comunicación, antiguo profesor de la Universidad Centroamericana, usurpada por el sandinismo en 2024, bajo condición de anonimato por motivos de seguridad.

Esto generaría una parálisis a nivel de confección de la política pública, que depende del trabajo de encuestas, periodistas y comunicadores; académicos justamente, para obtener la información necesaria para hacer los ajustes necesarios”, añadió, notando sin embargo que en Nicaragua la estrategia es más una de “concordar y amplificar“, al estar la política sometida a la estructura de poder sandinista.

Laureano Ortega Murillo durante una entrevista para el servicio de radio de Sputnik. Junio, 2024.

En efecto, Sputnik magnifica los discursos del oficialismo en Nicaragua desde incluso antes de pactar con el aparato mediático sandinista. En 2021, reiteraron las justificaciones por la crisis económica mundial que ofrecía el entonces ministro Acosta, que hablaba de “falacias”, refiriéndose al análisis de expertos en la materia.

A menudo publican entrevistas con diputados sandinistas o miembros de la familia dictatorial. “Es maquiavélico deslegitimar el sacrificio de la URSS contra el nazismo“, citan en entrevista a Laureano Ortega Murillo, recordando las viejas glorias de la dictadura comunista de Iósif Stalin; “Las relaciones entre Nicaragua y Rusia están en su mejor etapa“, dice una diputada sandinista.

Incluso —en boca del propio Ortega— “El fascismo busca apoderarse del mundo desde Ucrania“, país con que Rusia está enfrascado en una guerra desde febrero de 2022, en un intento transparente de invasión que Nicaragua ha respaldado incondicionalmente, a pesar de la poca relevancia que tiene para sus asuntos.

Cárcel para periodistas, goce para propagandistas

Varias misiones de Sputnik han operado en Nicaragua. Principalmente, son misiones de capacitación, como cuando en junio de 2024 llegaron a legitimar a la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro, constituida con propiedades usurpadas a la Universidad Centroamericana (UCA), con talleres para estudiantes de comunicación.

Otra delegación llegó en noviembre de ese mismo año, otra misión para compartir conocimientos. Todo mientras los periodistas nicaragüenses sufren de una represión tan intensa que Reporteros Sin Fronteras lo cataloga de el peor país en el continente para el ejercicio del trabajo periodístico.

Desde el estallido social que dio pie a la crisis en abril de 2018, el sandinismo ha establecido un brutal régimen en Nicaragua, dejando un saldo desolador: más de 350 asesinatos, más de 2000 detenidos arbitrariamente, más de 2000 heridos y más de 450 despojados de su nacionalidad, varios de ellos condenados al destierro.

A esto se suma el desplazamiento forzado de más de 250 mil personas, violencia que ha ido acompañada de un desmantelamiento sistemático de la sociedad civil, con el cierre de más de 5000 de las 7200 organizaciones registradas antes de 2018, eliminando cualquier posibilidad de autonomía para nuevas organizaciones.

Para febrero, al menos 4 periodistas permanecen bajo prisión por motivos políticos, con muchos más habiendo sido ya desterrados tras sufrir prisión igualmente sin acusaciones verificables en su contra. Centenares más han sido obligados a partir al exilio, con varios departamentos del país sin cobertura periodística independiente alguna.

Pero un periodista ruso de esta agencia no se daría cuenta o, bien, no le importaría.

Periodistas del medio Russia Today (RT) recibidos en Nicaragua por Daniel Edmundo Ortega Murillo, hijo de la pareja dictatorial, el lunes, 11 de mayo, 2025. Foto: Medios Oficialistas

La propia agencia ha sido acusada de difundir propaganda y desinformación en distintas instancias, especialmente durante la antes mencionada invasión rusa de Ucrania y la pandemia de COVID-19, donde promovió narrativas prorrusas y contenido falso, llegando incluso a cuestionar la eficacia de lavarse las manos.

A tal punto llegó la situación que Facebook eliminó cientos de páginas controladas por Sputnik que se hacían pasar por sitios independientes, así como también fue prohibida el espacio de la Unión Europea, junto con el medio Russia Today (RT) lo que la agencia denunció como censura política.

Sputnik y el resto de los medios estatales rusos también carecen de principios, promoviendo agendas políticas de extrema izquierda, como la dictadura chavista o el propio régimen sandinista, en Hispanoamérica, y de extrema derecha, como el partido político Alternativa por Alemania (AfD, por sus siglas en alemán), declarado una amenaza para la democracia por el gobierno alemán recientemente, en Europa.

Plataformas como TikTok han eliminado cuentas de Sputnik por presuntas “operaciones de influencia encubierta” vinculadas al régimen ruso, como su intento de manipular elecciones en Estados Unidos en 2016, durante la campaña primera presidencial de Donald Trump.

Pero, a pesar de este récord, mientras Ortega y Murillo gobiernen en Nicaragua, el satélite siempre tendrá dónde caer.