Cardenal Leopoldo Brenes cumplió un año sin respuesta del Papa a su carta de renuncia

Brenes ocupa el arzobispado desde 2005 y solicitó la renuncia en su cumpleaños 75, hace un año, sin que hasta el momento el Papa Francisco haya respondido a su solicitud. No está claro quién le sucederá.

  • San José, Costa Rica
  • 8:51 am
  • Mar 11, 2025

El Papa Francisco junto al arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, reunidos el 10 de marzo de 2018.

Arquidiócesis de Managua
República 18

El cardenal de la Iglesia católica y IV Arzobispo de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, cumplió 76 años de edad el pasado viernes, 7 de marzo, mismo día que, hace un año, envió su carta de renuncia a la Santa Sede en Ciudad del Vaticano, esperando desde entonces la respuesta.

Brenes ha llevado el arzobispado desde 2005, cuando sucedió al retiro del III Arzobispo, Miguel Obando y Bravo. Al cumplir los 75 años, es común que los obispos soliciten el retiro, mismo que el Papa debe autorizar para luego nombrar un sucesor, a menudo, aunque no exclusivamente, de entre el propio clero.

El actual sumo pontífice de la Iglesia católica, el Papa Francisco, tiene completa discreción de aceptar o denegar la solicitud de retiro, pero hasta el momento no ha habido una manifestación pública al respecto. Es decir que, actualmente, se desconoce si monseñor Brenes permanece por falta de respuesta a, o por denegación de, su retiro.

La Arquidiócesis de Managua y la Catedral de la Inmaculada Concepción, asiento de la misma en la capital, conmemoraron el cumpleaños de Brenes con una fiesta, resumida en un video publicado en las redes de la Catedral. El año anterior se había publicado una producción audiovisual en conmemoración del arzobispado de Brenes, anticipándose a una aceptación del retiro del monseñor.

Me pondré al orden del nuevo arzobispo“, expresó entonces.

Una tenencia tumultuosa

Durante los últimos siete años de la tenencia de Brenes, las relaciones entre la Iglesia católica y el gobierno de Nicaragua, ocupado ilegalmente por el régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, se han deteriorado de forma acrecentado.

El punto de discordia fue la postura crítica que la Iglesia asumió contra la represión y crímenes de lesa humanidad perpetrados contra manifestantes en y posterior a 2018, aunque el sandinismo ya tenía un historial de hostilidades contra la jerarquía de la Iglesia, remontándose a su primera dictadura, de corte marxista, entre 1979 y 1990.

Hasta la fecha, 48 sacerdotes, entre ellos 2 obispos, han sido desterrados por el régimen, que previamente los había juzgado y condenado en procesos judiciales politizados y altamente irregulares. Además, más de 200 religiosos han sido expulsados del país, incluyendo a por lo menos 91 monjas y al obispo Carlos Herrera, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).

El régimen sandinista ha clausurado centenares de organizaciones religiosas, rompió relaciones diplomáticas con El Vaticano en marzo de 2023 y, en sus discursos, Murillo y Ortega han demeritado y acusado a religiosos de “terrorismo”, “traición a la patria” y otras ofensas.

Fuese por prudencia o indecisión, Brenes mantuvo un perfil bajo y siempre evitó brindar declaraciones de peso durante los puntos álgidos de la crisis. Al ser consultado por la prensa independiente, Brenes a menudo se ha mostrado evasivo o defensivo, e incluso ha llegado a condenar la labor de la prensa.

No está claro quién pueda suceder a Brenes en el arzobispado. La sucesión se complica por la ausencia de tres obispos, la ausencia del nuncio apostólico (el último, Waldemar Stanislaw Sommertag, fue expulsado en 2022) y el clima represivo, impuesto desde el régimen, que domina el quehacer diario de la Iglesia católica en Nicaragua.