¿Quién podría suceder al cardenal Brenes en la arquidiócesis de Managua?

Con dos de los obispos de alto perfil desterrados y el obispo auxiliar de Managua exiliado, así como un gobierno hostil a la Iglesia, la sucesión del cardenal Brenes podría verse complicada.

  • San José, Costa Rica
  • 8:13 am
  • Mar 11, 2024

El cardenal Leopoldo Brenes oficia misa con la indumentaria episcopal.

Catedral de Managua
República 18

Presentada la renuncia del actual arzobispo de Managua, el cardenal Leopoldo Brenes, ante el Papa Francisco el pasado 7 de marzo, aún queda por verse quién le sucederá a la cabeza de la Arquidiócesis Metropolitana de Managua, la curia central que coordina a las ocho diócesis sufragáneas del país.

La carta, a la fecha de la publicación de esta nota, no ha recibido respuesta formal y la renuncia de Brenes puede ser prorrogada por la Santa Sede, dado que el límite de edad de 75 años establecido en el derecho canónico no es estrictamente obligatorio.

En términos generales, una arquidiócesis metropolitana tiene el papel de supervisar una provincia eclesiástica, manteniendo la disciplina en la provincia eclesiástica, resolviendo disputas e informando a la Santa Sede de cualquier abuso. Más allá de eso, las diócesis gozan de cierta autonomía.

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La arquidiócesis metropolitana también está involucrada en la selección de obispos, recopilando cada tres años el arzobispo una lista de candidatos que el nuncio apostólico del país pondera exhaustivamente antes de remitirla a la Santa Sede para la elección final. El arzobispo es electo siguiendo el mismo proceso.

Sin embargo, en Nicaragua no hay nuncio desde que el régimen sandinista de Daniel Ortega cortó relaciones con el Vaticano en marzo de 2023. El proceso, pues, deberá llevarlo un delegado apostólico, de mismo rango eclesial que un nuncio pero sin estatus diplomático formal y enfrentará la dificultad de un gobierno hostil a la Iglesia católica.

En Nicaragua las diócesis están repartidas entre LeónGranada, Estelí, Jinotega, Juigalpa, MatagalpaSiunaBluefields. Dos de estas sedes permanecen acéfalas de facto dado que sus tutelares, Rolando Álvarez (obispo en Matagalpa, administrador en Estelí) e Isidoro Mora (Siuna) fueron encarcelados y posteriormente desterrados por el régimen sandinista el 14 de enero de 2014.

Los obispos que aún permanecen en Nicaraguan son:

  • Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, de 75 años, II Obispo de la Diócesis de Jinotega (desde 2005), quien funge desde 2020 como presidente de la Conferencia Episcopal Nicaragüense (CEN);
  • Marcial Humberto Guzmán Saballo, de 59 años, IV Obispo de la Diócesis de Juigalpa (desde 2020);
  • Francisco José Tigerino Dávila, de 60 años, II Obispo de Bluefields (desde 2020);

Pero los de mayor perfil mediático son:

Sándigo: ¿aliado del régimen?

René Sócrates Sándigo Jirón, de 58 años, LIII Obispo de León (desde 2019) es quizá el obispo de mayor presencia que aún se encuentra en Nicaragua. A Sándigo sus críticos le atribuyen simpatías con las autoridades sandinistas a raíz de sus polémicas declaraciones y apariciones públicas con funcionarios del partido de gobierno.

Monseñor Sándigo durante una celebración religiosa en León. Foto: Diócesis de León

El obispo auxiliar de Managua en el exilio, Silvio Báez, aseguró a La Prensa que Sándigo “no participa en las reuniones” de la CEN. Pero las medidas represivas también le han afectado, como ocurrió a finales de 2023 durante las celebraciones religiosas del Día de los fieles difuntos.

El 6 de diciembre de ese año, Sándigo pronunció un mensaje en el cual denunció que “Nicaragua está sumida en la maldad” y habló de “la serpiente del mal”, evocando al famoso “viborazo” dirigido al entonces opositor Ortega en una homilía del III Arzobispo de Managua, Miguel Obando y Bravo, previo a las elecciones de 1996.

“Con el mal adentro empezamos a generar maldades, maquiavelismo, empezamos a producir dramas malignos, empezamos a ser Caínes en contra de los inocentes Abeles”, agregó entonces el obispo. Crucialmente, Sándigo fue nombrado representante de la Iglesia en el último Sínodo de Obispos, celebrado en Roma en octubre de 2023, aunque entonces no asistió.

¿Una mordaza episcopal?

Un obispo de perfil relativamente alto es José Solórzano Pérez, de 62 años, VI Obispo de Granada (desde 2010) y anteriormente VIII de Matagalpa (2005-2010). En los primeros años de la crisis sociopolítica iniciada en 2018, Solórzano se mostró abiertamente empático a las víctimas de la represión desatada por el régimen sandinista.

Monseñor Solórzano junto al Papa Francisco. Foto: Diócesis de Granada

El obispo rechazó la condena en contra de Leonardo Urbina, párroco de Boaco, quien en 2022 recibió sentencia de 30 años de cárcel por supuestamente abusar de una menor, en un juicio altamente irregular y politizado por el régimen sandinista. Por ello el régimen le llamó “rebelde” y condenó sus declaraciones vía un comunicado del Ministerio de la Familia.

Asimismo, el obispo llamó a la oración por el bien del sacerdote Manuel Salvador García, quien fue emboscado en junio de 2022 por turbas en su parroquia en Nandaime, dentro de la diócesis de Granada, y luego apresado por las fuerzas policiales del régimen sandinista. Fue condenado a 2 años de prisión ese mismo año por “amenaza con arma” y desterrado en enero de este año.

Pero desde que arreció la represión contra la Iglesia católica, Solórzano y otros obispos, incluido al saliente arzobispo Brenes, han mantenido perfil bajo para con el régimen, limitándose a cumplir sus labores eclesiales dentro de lo posible. Es probable que la CEN, independientemente de quién lleve la arquidiócesis, mantenga esta postura prudencial.