Actividades de Cuaresma y Semana Santa nuevamente dentro de los templos de Nicaragua
Sacerdotes han expresado que las celebraciones de Cuaresma y Semana Santa se desarrollarán en espacios cerrados con la constante vigilancia y amenazas por parte de los agentes policiales.
Las tradicionales procesiones de Semana Santa fueron prohibidas por el régimen de Ortega-Murillo en todo el país.
Las actividades de Cuaresma y Semana Santa de 2025 en Nicaragua se llevarán a cabo nuevamente dentro de los templos católicos, debido a la prohibición impuesta por el régimen sandinista de celebrarlas de manera tradicional en las calles y espacios públicos. Lo anterior sostiene un ambiente de tensión e incluso tristeza entre la feligresía.
Sacerdotes consultados por República 18 señalaron que, en sus respectivas diócesis, las actividades litúrgicas se realizarán únicamente dentro de los templos pues si se incumple esta órden pueden ser arrestados o desterrados.
Sin embargo, indicaron que, como ya es “costumbre”, los oficiales de la Policía de Nicaragua se presentan frecuentemente en las parroquias para intimidar y cuestionar las actividades, sin importar si es con niñez, ancianos y si hay mucha o poca concentración de personas.
“Cualquier pequeño movimiento es suficiente para que tengamos a los oficiales afuera o recibiendo llamadas telefónicas”, relató uno de los sacerdotes, quien pidió permanecer en el anonimato por razones de seguridad.
Otro clérigo expresó su preocupación por la constante vigilancia a la que están sometidos. “Todo el tiempo estamos siendo vigilados; no podemos salir de la casa con tranquilidad y esa es una situación lamentable”, aseguró.
El mismo sacerdote señaló que “como Católicos debemos aprovechar el tiempo de recogimiento y oración para rogar a Dios por Nicaragua y sus gobernantes”.
Régimen no da tregua
El régimen de Ortega-Murillo continúa con su agresiva persecución y ataques hacia la Iglesia Católica, a pesar del rechazo y las condenas internacionales.
Los sacerdotes consultados expresaron un profundo temor de que se repitan las detenciones como las ocurridas en la Diócesis de Matagalpa, que marcaron un episodio de represión alarmante. Además, sobre el cobro de impuestos a las ofrendas recibidas por las parroquias, los clérigos advirtieron que, en muchos casos los recursos recaudados ni siquiera son suficientes para cubrir los costos básicos del sostenimiento de las iglesias, mucho menos para pagar impuestos.
El 29 de enero pasado, el régimen expulsó de las religiosas de la Orden de Santa Clara, conocidas como Clarisas. A las religiosas se les permitió llevar únicamente algunas pertenencias, las que podían cargar en las manos.
Según reportes alrededor de 30 religiosas fueron afectadas. Primero, las autoridades notificaron a las hermanas en el Monasterio de las Hermanas Clarisas Franciscanas en Managua, y luego se dirigieron a Chinandega, al Monasterio Sagrados Corazones de Jesús y de María, donde también se les notificó la orden de expulsión.
La Iglesia Católica de Nicaragua vive una situación cada vez más compleja, caracterizada por una creciente represión tanto política como religiosa creando un ambiente de miedo y censura que afecta a toda la ciudadanía.