Dictaduras de Rusia y Nicaragua firman acuerdo contra supuestos “abusos” de la Justicia internacional
Representada por Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja dictatorial, la dictadura en Nicaragua pretende evadir los tribunales internacionales con apoyo de Vladimir Putin.
Laureano Ortega Murillo durante su visita oficial a Moscú, Rusia, en el marco de la XIII Reunión de Representantes de Alto Nivel para Asuntos de Seguridad. 29 de mayo, 2025.
Las dictaduras de Vladimir Putin en Rusia y de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua firmaron un acuerdo de “protección recíproca de los ciudadanos contra los abusos en el ámbito de la justicia internacional” el miércoles, 28 de mayo, en el marco de la XIII Reunión de Representantes de Alto Nivel para Asuntos de Seguridad sostenida en Moscú, capital de la Federación Rusa.
Fue Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja dictatorial nicaragüense, quien firmó a nombre del régimen sandinista, encabezando la delegación a ese país en calidad de representante especial para los asuntos con Rusia. Fue nombrado así por medio de un Acuerdo Presidencial (80-2025) publicado en La Gaceta, diario oficial del Estado nicaragüense, este jueves, 29 de mayo.
El mismo acuerdo lo faculta para firmar el documento con Rusia titulado “Acuerdo entre la República de Nicaragua y la Federación de Rusia sobre Protección recíproca de los ciudadanos contra los abusos en el ámbito de la justicia internacional“. Desde hace años, Ortega Murillo funge como “asesor presidencial para inversiones, comercio y cooperación internacional”.
“Continuaremos elevando nuestra voz en contra de la injusticia, continuaremos trabajando por la consolidación de un Nuevo Orden Mundial, luchando contra el hegemonismo, promoviendo el multilateralismo y estrechando los lazos de cooperación con los pueblos hermanos”, dijo Ortega Murillo en su discurso durante la reunión.
Aunque el contenido exacto del acuerdo no ha sido divulgado por ninguno de los dos gobiernos, el título indica que se trata de una iniciativa para evadir la responsabilidad que los tribunales internacionales pudieran imponer sobre cualquiera de las dos dictaduras, señaladas por organismos transnacionales y no gubernamentales de cometer crímenes de lesa humanidad.
Dos Estados renegados
Rusia, regida desde 2012 por el ex-agente de la Inteligencia Soviética (KGV), Vladimir Putin (que ya había gobernado la Federación entre el año 2000 y 2008), lleva enfrascada en una guerra de agresión contra la vecina nación de Ucrania desde febrero de 2022, conflicto en el que se ha probado la comisión de crímenes de guerra por parte del Ejército ruso.
Tres años después, Rusia ocupa cerca del 20% del territorio ucraniano. Alrededor de ocho millones de personas han sido desplazadas y otros ocho millones han dejado el país, según figuras oficiales. Por su responsabilidad como Jefe de Estado, Putin encara una orden de captura de la Corte Penal Internacional desde marzo de 2023.
Ortega respaldó la movida de Moscú incondicionalmente, antagonizando a Estados Unidos y a los países de la Unión Europea por las denuncias de violaciones contra los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad perpetrados por las estructuras de mando del sandinismo tras la crisis sociopolítica iniciada en abril de 2018.
Rusia ha suscrito acuerdos económicos, pero sobre todo militares y en temas de seguridad, con el régimen sandinista de Nicaragua, parte de una relación que el sandinismo ha cultivado desde tiempos de la Guerra Fría, cuando recibía apoyo de la Unión Soviética durante la primera dictadura sandinista (1979-1990), de corte marxista-estalinista.
Con este apoyo (y el de China), la Policía Nacional de Ortega ha establecido estructuras de espionaje con las que vigila a sus propios ciudadanos. Esto fue reconocido cuando Estados Unidos sancionó un centro de capacitación policial, señalándolo de servir al espionaje ruso.
Ambos países consideran los intentos multilaterales de limitar sus abusos como ataques del “imperialismo”, el “neo-nazismo” o el “mundo unipolar”, que identifican con Estados Unidos, Europa y otros países democráticos alrededor del mundo.