Desastres naturales: una realidad que tiene efecto psicológico y a la que los nicaragüenses no escapan
Este 2024, en el país se han reportado decenas de afectaciones naturales, y uno de los casos que más ha conmocionado es lo ocurrido en el barrio Hialeah de Managua.
Vista de una vivienda destruida por un tornado, en Managua (Nicaragua).
La realidad de Nicaragua muestra que a lo largo de los años, este país ha estado marcado por desastres naturales que van desde inundaciones hasta terremotos, pasando por huracanes, soterramientos y cuantiosas pérdidas materiales.
Especialistas han indicado que a corto y largo plazo estas situaciones tienen efectos en la sociedad y pueden desencadenar problemas ansiosos, miedo e inseguridad en las personas aún dentro de sus propias casas.
El 28 de junio pasado, los medios nacionales informaron que una vivienda quedó soterrada producto de un derrumbe y cuatro personas quedaron atrapadas.
Posteriormente entidades gubernamentales declararon a los 4 habitantes de la vivienda como fallecidos, 3 de ellos eran menores de edad. La situación generó mucha preocupación a nivel colectivo.
Este 5 de julio, también se reportó un tornado en el kilómetro 35 de la carretera San Benito Tipitapa, en Managua. Los afectados aseguraron haber vivido momentos de pánico y pérdidas materiales.
Así mismo, este 11 de julio se reportó que un menor de 3 años murió ahogado al caer dentro de un hoyo que recogió agua de lluvias en la comunidad El Carao, del municipio Siuna.
Un ciudadano contó a República 18 que hace varios años, vivió un tornado, y asegura que es tan difícil el momento que él pensaba “que era el fin del mundo”.
Describió que estuvo trabajando en una comunidad de Boaco “ahí es bien complicada la zona, sobre todo en época de invierno y una vez estando en casa miré cómo se comenzó a poner negro el cielo y luego el vientazo arrastrando láminas de zinc, ropa y demás”.
Hay zonas en las que ocurre con frecuencia, estos fenómenos y los pobladores se la pasan preocupados y registran muchas pérdidas señaló.
Los tornados son columnas de aire que giran violentamente y que se extienden desde una tormenta eléctrica hasta el suelo. Los tornados pueden destruir edificios, voltear autos y crear mortales escombros impulsados por los vientos. Ellos pueden ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar; traer vientos intensos, de más de 200 millas por hora; y tener forma de embudo, según la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de EEUU (FEMA, sigla en inglés)
Emergencias generan diversos problemas
La Guía del Comité Permanente de Organismos IASC por sus siglas en inglés, sobre Salud Mental y Apoyo Psicosocial en Emergencias Humanitarias y Catástrofes detalla que las situaciones de emergencia crean muy diversos problemas en el plano del individuo, de la familia, de la comunidad y de la sociedad.
Explica además que en cada uno de esos niveles, las emergencias erosionan los apoyos de protección de la persona, acrecientan los riesgos de que aparezcan numerosos tipos de problemas y tienden a agravar los problemas existentes de injusticia social y desigualdad.
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“Por ejemplo, las inundaciones, suelen tener efectos desproporcionados sobre los sectores más pobres de la población, que residen en lugares más precarios”, expone.
A su vez explica que en situaciones de emergencia, no todos tienen o desarrollan problemas psicológicos apreciables. Numerosas personas dan pruebas de resistencia, y tienen la capacidad de hacer frente relativamente bien a la adversidad.
Hay numerosos factores sociales, psicológicos y biológicos que interactúan e influyen sobre si las personas desarrollan problemas psicológicos o, si por el contrario, dan pruebas de resistencia frente a la adversidad, destaca.
¿Qué pueden hacer las personas para recuperarse de estas situaciones?
La guía citada, señala que las reacciones y los sentimientos intensos, como la pérdida de interés en la vida cotidiana, la tristeza, la irritabilidad y la confusión, así como la dificultad para concentrarse, son comunes y comprensibles.
Llama a las personas a cuidarse a sí mismos, para poder ayudar a otros. Apunta que es importante que se intenten sostener rutinas diarias, como dormir y comer.
A su vez destaca la importancia de buscar atención especializada. “Ayudar a los demás y recibir ayuda de otros es una de las mejores maneras de hacer frente a las dificultades. Escuche a otras personas y participe en actividades sociales”, expone.
Por otro lado, refiere que trabajar con otras personas para organizar actividades comunitarias y sociales y religiosas puede ser de gran beneficio.
También el documento recomienda evitar consumir bebidas alcohólicas y drogas, pues estas sustancias harán que le resulte más difícil superar el dolor y la ansiedad.
Hace especial énfasis a que la mayoría de las personas se sentirán mejor en los meses posteriores a la situación traumática, sin embargo recomienda que si el malestar no disminuye o empeora, es importante buscar ayuda y apoyo de un colega de confianza, amigos o profesionales de la salud.