Organizaciones juveniles demandan libertad para activistas estudiantiles detenidas por el régimen
Gabriela Morales (UJPII) y Adela Espinoza (UCA) son las jóvenes secuestradas por el régimen y que se suman a las personas presas políticas en Nicaragua.
Dos activistas estudiantiles fueron arrestadas por el régimen de Daniel Ortega el pasado viernes, 19 de agosto, apenas días después de que las autoridades sandinistas ocuparan el recinto de la Universidad Centroamericana y tuvieran acceso a los registros de la universidad jesuita. Ahora líderes y organizaciones opositores desde el exilio exigen su liberación.
Adela Espinoza Tercero, egresada de la carrera de Comunicación Social en la confiscada UCA, fue la primera detenida de la que se tuvo noticia. Según fuentes del Movimiento de Defensa Estudiantil UCA, Espinoza fue secuestrada en su domicilio en el barrio El Recreo de Managua.
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La casa de la hermana de Espinoza fue allanada cerca de las 9AM de este, 21 de agosto, según informó el Movimiento de Defensa Estudiantil UCA (MDE-UCA). De ahí sustrajeron “aparatos electrónicos: táblet, computadora y teléfono celular, todo esto en presencia de su hija que es menor de edad ya que la hermana de Adela también es madre“, denunciaron las redes del movimiento.
“Exigimos se respete la propiedad privada e integridad de los familiares de Adela Espinoza Tercero”, demandó el MDE-UCA.
Gabriela Morales López, quien estuvo involucrada en en las protestas desde la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) en Managua en 2018. Ya había sufrido secuestro el 2 de agosto de ese año y sus captores la sometieron a torturas, según denunció en su momento.
Morales había egresado en la carrera de Trabajo Social en la también cancelada Universidad Juan Pablo II.

Sobre la detención de Morales no hay mucha información, más que fue “acompañada por el CPC de su barrio” al momento de su secuestro. Una fuente ligada a movimientos de defensa de derechos humanos extraoficialmente reveló a República 18 que tanto ella como Espinoza fueron trasladadas al Distrito III de la Policía Nacional en Managua.
Activista estudiantil
Aunque egresada desde 2020, Espinoza seguía involucrada en las actividades de las agrupaciones activistas de la universidad, según explicó a República 18 un estudiante de la misma carrera que pidió mantener el anonimato por razones de seguridad.

Esta misma fuente describió a Espinoza como “una muchacha muy activa” en los círculos activistas, participando en diferentes expresiones de protesta y organización estudiantil. También era madre de dos hijos menores, que ahora quedan afectados por su secuestro.
Bajo el anonimato por razones de seguridad, una persona cercana la describió a República 18 como “una persona que se preocupa por los demás, muy inteligente y super organizativa”.
Espinoza había sido acusada por simpatizantes del gobierno de ser “miembro de las hordas fascistas que asediaron, torturaron y asesinaron a muchos hermanos Nicaragüenses”, algo que nunca se sustentó.
“No ha cometido ningún delito”
Ya organizaciones como la Unión de Presas y Presos Políticos Nicaragüense y la Alianza de Jóvenes y Estudiantes Nicaragüenses, así como personalidades de la oposición, han exigido la liberación de ambas activistas estudiantiles desde su detención.
“Exigimos su pronta liberación para que continúe al lado de su hijos, que la esperan en casa”, dijo el dirigente estudiantil y excarcelado político, Edwin Carcache a través de su cuenta de Twitter, desde donde también abogó por Morales. “No ha cometido ningún delito“, dijo en defensa de la líder estudiantil.
“Exigimos el respeto a su integridad física y la liberación de ambas, así como el respeto a los derechos humanos de sus familiares”, demandó Monitoreo Azul y Blanco a través de una declaración.