Roberto Martínez, el joven matagalpino que logró abrir la cafetería de sus sueños en Costa Rica

“Como migrantes, seguimos teniendo la esperanza de regresar; migrar es adversidad, pero también oportunidad”, sostiene el joven matagalpino

  • 1:58 pm
  • Oct 23, 2023
República 18

Alkafé es un espacio para todos, todas y todes”, así define el joven Roberto Martínez al negocio que desde hace ocho meses, además de un medio para ganarse la vida, también constituye un sueño hecho realidad. La cafetería que fundó en Alajuela, Costa Rica, “es un espacio donde pueden ser quienes quieran ser, un lugar donde todos somos bienvenidos y podemos encontrar un lugar seguro para expresarnos“.

Matagalpino de nacimiento, Martínez creció en una zona cafetalera de Nicaragua. Su primer trabajo, comenta, fue en una cafetería. “De ahí surge el amor, la pasión por el café desde pequeño; probar un café de calidad, prestarle servicio al cliente, dedicarme a esa parte, creo que fue una de las cosas que me apasionaban, como también lo son el contacto con las personas, poder conocerlas, interactuar con ellos“, explica el joven.

De comunicador a migrante

Martínez llegó a Costa Rica hace cinco años, al principio de la crisis que azota a Nicaragua desde abril de 2018. “Yo trabajaba en un medio de comunicación en ese momento”, un medio oficialista, menciona, y aclara que “me sentía limitado, creo que siempre he tenido un criterio independiente en tanto creo que las personas deberían poder expresar sus ideas sin límites ni barreras”.

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Entonces fue uno de cientos de periodistas que, empujados por la represión del régimen sandinista de Daniel Ortega, optaron por el exilio para resguardar su integridad física. “Salí del medio en el que me encontraba, pasé por el asedio que muchos periodistas y muchas personas recibieron en Nicaragua en esos momentos por simpatizantes del gobierno, fanáticos“, recuerda Martínez.

“Fue bastante duro venir acá, al comienzo fue bastante fuerte“, revive Martínez, quien nunca había estado en Costa Rica. De repente se vio forzado a una nueva realidad, un nuevo ambiente. Ahora recuerda las dificultades, pero como parte de un proceso de fortalecimiento. “Estar en Costa Rica fue una adversidad pero también una oportunidad para crecer y resurgir, y creo que muchos migrantes alrededor del mundo vamos dejando ese mensaje”, considera.

Es bastante duro el proceso de migrar, sobre todo cuando la situación no está planificada. Creo que la parte de llegar hasta otro lugar, trabajar, conseguir el permiso para poder legalizar esa área y luego poder iniciar a establecerte, pagar renta, pagar cosas; y luego pensar en la posibilidad de ahorrar y crear, materializar una idea, desde ahí es bastante difícil. Pero, si lo vemos en retrospectiva, es una posibilidad. Por muy difícil que sea, por muy duro que sea, creo que se puede hacer.”

“No es fácil, pero no es imposible”, sentencia y enfatiza bastante la cuestión del ahorro. Aunque “siempre hubo personas muy importantes para mí que estuvieron ahí desde el día cero, tanto en la parte emocional, que te inspiran, y amistades próximas que me orientaron en el área”, el joven comunicador dice que la clave de su éxito “fue puro ahorro”.

“En dos años aproximadamente yo inicié a ahorrar porque mientras trabajaba en el área de atención al cliente, restaurantes, bares, cafeterías, tuve la oportunidad de llevar un balance entre gastos personales, vivienda —que es muy importante—, comparar o reconocer el costo de vida fuera de tu país donde tenés que movilizarte, pagar renta, es todo un proceso bastante difícil que requiere de mucho compromiso, mucha dedicación y sacrificio“, explica.

Muchas veces sacrificamos muchas cosas que queremos por otras que, posiblemente, anhelamos tal vez con mayor fuerza. Dos años y todavía creo que quedo corto en cuestión de presupuesto para poder hacer lo que quiera, pero creo que en el proceso vamos mejorando y sumándole.”

Otra dificultad en su camino fue conseguir los permisos, primero, para obtener una oportunidad laboral en una empresa o tener algún empleo digno, y luego también la documentación necesaria para abrir su negocio.

“Todo eso fue complicado y difícil, sobre todo porque no fue nada planificado, sino que me lancé”, pero estaba decidido a cumplir lo que se había propuesto. “Desde antes de que yo viniera acá a Costa Rica yo soñaba con tener una cafetería, un espacio que pudiera llevar de la mano de mi profesión en ese momento”, que era la comunicación.

Alkafé Coffee & Shop

“Yo sé que en Costa Rica hay muchas cafeterías”, admite Martínez. La pregunta fue entonces: “¿cómo competimos y brindamos algo diferente? Pensé que una cafetería, en el espacio adecuado, siempre va a ser bien recibida y es justamente lo que hemos visto acá”.

Desde su establecimiento, Alkafé ha ido construyendo una clientela consistente, que en sus redes, tanto en Facebook como en Instagram, han comentado de manera favorable el servicio. “Le damos a las personas un espacio donde pueden venir a conversar, a leer, a trabajar y a disfrutar de los productos que nosotros ofrecemos; los clientes pueden disfrutar de deliciosos postres, una muy rica comida y una muy buena taza de café acá en Costa Rica”, señala.

Alkafé ha desarrollado su propio ritmo, explica Martínez. Aunque la zona en la que se estableció no está especialmente colmada de atracciones para los visitantes extranjeros, la cafetería goza de una ubicación privilegiada, cercan al Aeropuerto Juan Santamaría y otros puntos de interés.

“Hay mucho movimiento local por parte de los visitantes. Ha sido bastante efectiva la publicidad de boca en boca. Siempre viene una persona que trae a otra y a otra, pero también el sector turismo ha sido muy efectivo”, explica el joven, quien también celebra el hecho de que “la aceptación ha sido bastante gratificante“.

“Es muy importante, y aunque suene muy cliché y muchas personas siempre lo dicen, recordar que soñar no cuesta nada y uno nunca tiene que dejar de soñar“, esa es la enseñanza que Martínez extrae de sus vivencias. “Soñar es el motor que te da impulso para poder materializar muchas cosas. Si vos tenés un sueño, siempre hay que ir por él”, agrega.

Es difícil salir de la comodidad de nuestros hogares, desprendernos de nuestro país y de lo que realmente amamos y seguimos atesorando. Como migrantes, seguimos teniendo la esperanza de regresar. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a situaciones como estas, creo que es muy importante que tenemos que dejar huellas positivas, buenas y, por lo tanto, enfocarnos en las cosas que queremos”, concluye el joven, soltando una carcajada jovial.