Ana Margarita y sus luchas por los derechos humanos

Ana Lucía Álvarez, destaca que su tía Ana Margarita Vigil presa política sentenciada por el régimen de Daniel Ortega es una luchadora social de toda la vida.

  • 6:10 pm
  • Feb 25, 2022
Ana Margarita Vigil
República 18

“Soy defensora de derechos humanos, labor que seguiré haciendo por el resto de mi vida”, dijo brevemente Ana Margarita Vijil al momento en que el régimen de Daniel Ortega, a través de su Poder Judicial, la declaró culpable del supuesto delito de “conspiración para el menoscabo de la integridad nacional”.

Su madre, María Josefina “Pinita” Gurdián, es una destacada defensora de la revolución sandinista, junto a su fallecido esposo, Miguel Ernesto Vijil, ex catedrático y exministro nicaragüense.

Pese a su enfermedad terminal, Pinita no ha claudicado en su lucha demandando la libertad de su  hija, Ana Margarita y su nieta Tamara Dávila Rivas.

Ana Lucía Álvarez, sobrina de Ana Margarita Vijil, destacó en esta entrevista a República 18, que su tía siempre se vinculó en proyectos de defensa de los derechos humanos y reivindicación de los más desfavorecidos.

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Vijil fue declarada culpable del delito de “conspiración para el menoscabo de la integridad nacional” el 2 de febrero de 2022 y condenada a 10 años de prisión el día 7 del mismo mes.

¿Cómo describís a Ana Margarita Vijil?

La Ana Margarita ha sido una luchadora social de toda la vida. Ella es mi tía, es nueve años mayor que yo y es una defensora de los derechos humanos desde que yo tengo uso de razón. Entonces, es un referente en mi vida fundamental, en mis valores y ejemplo de vida.

Desde una edad temprana, en el colegio participaba en el voluntariado, participaba activamente en proyectos. Recuerdo que en el tiempo del Huracán Mitch, ella organizó una respuesta de emergencia humanitaria, cerca de Granada, en una comunidad rural que sufrió los embates del huracán de forma profunda. Se perdieron las cosechas y se inundó todo.

Ana Margarita iba todos los fines de semana para reactivar a la comunidad, dotándola de herramientas para seguir adelante.

¿Cuál es la anécdota que más recordás de niña junto a Ana Margarita?

Es mi tía, pero es más como mi hermana, por la cercanía de edades. Mi mamá siempre la vio como su otra hija y vivió con nosotras un tiempo.

Recuerdo que cuando yo estaba cumpliendo ocho años y Ana Margarita tenía 16 años, recuerdo que mi comida favorita eran las hamburguesas y me llevó, tapándome los ojos, diciéndome que me tenía una sorpresa. Me llevó a comer hamburguesas y creo que son las más especiales que me he comido en mi vida, porque era mi tía, que la considero como mi hermana,  quien se tomó el tiempo de pensar una sorpresa y hacerla realidad.

Pienso que esa es  una de las anécdotas que más me han calado.

¿En su etapa universitaria, cómo la recordás?

En la universidad, ese compromiso social e indignación por las injusticias, la llevó a interesarse en la política como una herramienta de cambio. Es decir, no en la política como la entendemos tradicionalmente en Nicaragua, sino que para servir al Poder.

Ella estuvo en movimientos estudiantiles que le hiciera peso a UNEN, que ya estaba secuestrado por el Frente Sandinista y que lograra reivindicaciones reales. 

Ana Margarita estudió derecho y se interesó por los derechos humanos. Ella decía que quería ser abogada para defender derechos humanos y uno de sus referentes es la doctora Vilma Núñez.

Fue la mejor alumna de la Universidad Centroamericana (UCA), trabajó en la misión de Nicaragua en la Corte de la Haya en el juicio de Nicaragua contra Colombia. 

Luego, regresó a Nicaragua y fue docente universitaria, trabajó en un programa para jóvenes de formación política. 

Posteriormente mezcló eso con su actividad partidaria, sobre todo con la campaña de Herty Lewittes, que la llevó a involucrarse más en el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), hoy Unamos. A partir de ahí, su vida partidaria comienza a ser un eje fundamental de su trayectoria.

Es ahí donde adquiere diversos roles, hasta que asume la presidencia del MRS.

El papel de Ana Margarita en 2018 fue muy participativo en la defensa de derechos humanos, ¿cómo valoras su rol?

Eso demuestra el espíritu de Ana Margarita, que es una luchadora social. Eso denota su compromiso con la política como una herramienta de transformación social. A partir de 2018 participó en la lucha contra el régimen de Daniel Ortega, organizando espacios y procesos, sin dejar a un lado la contrucción de redes de apoyo humanitario.

Ella tiene profundamente claro que no puede haber una política de borrón y cuenta nueva y que la justicia es fundamental para que nunca más haya un régimen totalitario y represivo que encarcele a la gente por pensar distinto y oponerse al proyecto político oficial.

Es por eso que es creyente del resguardo de la información y documentación para que luego exista un proceso de rendición de cuentas.

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Ella fue detenida dos veces, la primera vez en octubre de 2018 y la segunda en marzo de 2019, en una marcha cerca de una gasolinera del edificio Lafise. En su primera detención estuvo detenida 26 horas, en la segunda 8 horas y ahora que lleva casi diez meses detenida arbitrariamente.

¿Qué le decían sus familiares al respecto?

Nosotras estamos involucradas como activistas y defensoras de derechos humanos, porque estamos comprometidas con el cambio. Por eso la apoyamos y la seguiremos apoyando y estamos haciendo todo lo posible para que este régimen dictatorial rinda cuentas.

¿Cómo está la salud de doña María Josefina Gurdián, mamá de Ana Margarita?

Ella es una mujer valiente y fuerte, como has visto en sus declaraciones, pero no sabemos cómo está su salud porque la represión del régimen no se limita a los presos políticos, sino que es extensiva a sus familiares.

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Mi abuela, doña Pinita, trató de salir de Nicaragua para hacerse un chequeo en septiembre de 2021 y en ese momento, de forma arbitraria e ilegal, los agentes de migración nicaraguenses le retuvieron su pasaporte y no le dieron ninguna respuesta.

El problema con mi abuela es que para  conocer el verdadero estado de su salud necesitamos hacerle esos chequeos que no existen en Nicaragua. No es que ella no quiera asistir a una clínica, es que simplemente no existe ahí.

Mientras el régimen no le devuelva su pasaporte, no tenemos formas de saber cómo está.

Mi abuela tiene muchos mareos porque se está tratando con quimioterapia. Es muy valiente porque está resistiendo el cáncer y el secuestro de su hija y de su nieta.

¿Considerás que una vez que exista libertad en Nicaragua, Ana Margarita continuará con su lucha en defensa de los derechos humanos?

Ya ella lo dijo, cuando le dieron el fallo de culpabilidad: dijo que va a ser defensora social y de derechos humanos el resto de su vida, así que no tengo la menor duda.

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