Las purgas de la China comunista y sus semejanzas con la “barrida” del Poder Judicial en Nicaragua
La reciente cercanía entre Nicaragua y China coincide con periodo de purgas políticas en ambos países
Nicaragua vive, desde el pasado 24 de octubre, una verdadera purga enfocada en el Poder Judicial, que inició con la destitución de la presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Alba Luz Ramos. Ahora la “barrida” de funcionarios se extiende hacia el resto del país, en un proceso de reestructuración masiva de la institución judicial a manos del Ejecutivo sin precedentes en la historia nicaragüense.
Donde sí tiene precedentes es en la República Popular China, un país bajo régimen de partido único desde 1949, cuando el Partido Comunista Chino (PCCh) tomó el control absoluto del país en una revolución que expulsó al anterior gobierno nacionalista a la isla de Taiwán.
A principios de diciembre de 2021, el régimen sandinista de Daniel Ortega se posicionó a favor de China, aumentando la cercanía entre ambos países. El modelo represivo que ahora aplica no dista mucho de las varias purgas registradas a lo largo de la historia del PCCh.
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La más reciente purga en China inició apenas el año pasado, cuando el expresidente (2003-2013) de esa república, Hu Jintao, fue sacado por la fuerza del pleno del XX Congreso del Partido Comunista en presencia (y presuntamente a instancias) del actual presidente, Xi Jinping.

La maquinaria de medios estatales de China aseguró que Jintao se había retirado de la sesión “por motivos de salud”, pero la maniobra fue claramente forzada y la llevaron a cabo los guardaespaldas del presidente Xi, mientras este y el resto de miembros del politburó ignoraban la escena.
Además, la expulsión de Hu ocurrió previo a que una enmienda a la constitución del Partido, que otorgaba mayor protagonismo a Xi, se sometiese a voto. En ausencia de Hu, la enmienda pasó unánime, sin abstenciones o votos en contra. También durante ese congreso el presidente Xi, secretario general del partido desde 2012, renovó su puesto en el comité central del partido.
Según declaraciones de Xi previo a la humillación contra Hu, durante el gobierno del expresidente “había dentro del partido una falta de entendimiento claro, falta de medidas efectivas y una tendencia a la debilidad. La burocracia, el hedonismo y la extravagancia persistía en muchos lugares y departamentos”.
Salvo una breve aparición pública (bajo escolta) durante la ceremonia de incineración del fallecido expresidente Jiang Zemin, ocurrida mes y medio después de su humillación en el congreso, del Hu no se ha vuelto a saber nada.
Nadie está a salvo
El mismo padre de Xi Jinping, Xi Zhongxun fue víctima de las muchas purgas del dictador Mao Zedong (1949-1975), en las que cientos de miles de ciudadanos chinos, incluyendo miembros de alto rango del PCCh, fueron encarcelados, humillados públicamente, y en los peores casos torturados y ejecutados, por cuestionar al régimen comunista y a su dictador.
Cuando Xi Zhongxun fue acusado de contrarrevolucionario en 1962, su familia fue humillada y este pasó a ser preso político desde 1966 y hasta 1975, tiempo en el que el joven Xi Jinping permaneció exiliado en las zonas rurales del centro de China. Pero esto no lo ha detenido de aplicar los mismos métodos que entonces le trajeron desgracia a su familia.

El 11 de julio de 2023, el vocero de la cancillería china anunció la ausencia del ministro de relaciones exteriores chino, Qin Gang, en el foro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático supuestamente “por motivos de salud”. El 25 de julio, tras un mes desaparecido, Qin fue destituido de la cancillería.
El pasado 24 de octubre, la Asamblea Nacional Popular de la China comunista ratificó la destitución de Qin como consejero de Estado, así como la destitución del general Li Shangfu de sus puestos de consejero y ministro de defensa nacional, nombrado como tal en marzo y desaparecido desde agosto. Otros funcionarios revocados fueron Wang Zhigang, ministro de ciencia y tecnología, y Liu Kun, ministro de finanzas.
Notablemente, la razón para estas destituciones fueron señalamientos de presunta corrupción, mismo argumento que estaría utilizando el régimen sandinista para separar a funcionarios como (((Berman))) Martínez, secretario administrativo de la CSJ nicaragüense bajo la despuesta Alba Luz Ramos, según informes anónimos divulgados por la prensa nicaragüense.
Superando al maestro
En lo que va del año, Xi Jinping ha purgado de la dirigencia del partido aproximadamente a unos 1100 funcionarios de vieja data, como Zhou Yongkang, el tercer líder de más antigüedad en el partido, quien cumple ahora una sentencia de cadena perpetua por “traición a la patria”, mismo cargo utilizado por el régimen sandinista para encarcelar a sus disidentes.
Por su parte, el régimen sandinista ha depuesto alrededor de 450 funcionarios en el curso de dos semanas, todos concentrados en el Poder Judicial, y la cifra se espera que siga aumentando. El ritmo de destituciones del régimen es, pues, incluso más acelerado que el de los dirigentes comunistas chinos.
Ni la dirigencia del gobierno chino, ni tampoco la del régimen sandinista, han brindado explicaciones oficiales sobre las deposiciones a la población de sus respectivos países, mucho menos a medios de comunicación independientes, por lo que la motivación detrás de estas maniobras es desconocida.