De las trincheras a destacado ebanista en el exilio
El joven ex atrincherado Alejandro Moraga, originario del Municipio de Niquinohomo ha encontrado nuevas oportunidades de crecimiento en el exilio, que le permiten la estabilidad económica y sostener la resistencia cívica.
El joven Alejandro Moraga, originario del Municipio de Niquinohomo se ha forjado un oficio en el exilio en Costa Rica, donde llego huyendo de la represión del régimen de Daniel Ortega.
Este autoconvocado se mantuvo en la barricadas de Masaya hasta julio de 2018 cuando recrudeció la represión con la operación limpieza, dirigida por el actual subdirector de la Policía Orteguista de Nicaragua, el Comisionado mayor Ramón Avellán, que tras la respuesta violenta para disuadir la movilización social se tradujó en muertes, heridos, secuestrados en el país, pero también exiliados que buscaron cómo salvaguardar sus vidas y fue así como este muchacho nacido en la Cuna de Sandino, logró huir hasta el país vecino de Costa Rica al igual que miles de compatriotas nicaragüenses.
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En Costa Rica ha logrado destacarse en el oficio de ebanista, una labor que no la ejercía en Nicaragua pero que le ha gustado mucho porque ha aprendido a hacer diferentes tipos de muebles e infraestructuras para los hogares costarricenses.
“Vine al exilio, desde el principio estuve sin trabajar y me fue difícil sobrevivir. Desde aquí me metí de lleno en la lucha para tratar de organizarnos, aunque te confieso que al principio tenía ideas más radicales por todo lo que vivimos en nuestro país, luego me dediqué a buscar trabajo porque allá en Niquinohomo laboré en una mueblería reconocida a nivel nacional, era jefe de producción, pero nunca ejercí como ebanista. Pero en el exilio aprendí el oficio, el proceso de cómo trabajar la madera y el uso de las herramientas”, afirma Moraga.

Recuerda que en 2019 empezó a trabajar en el Cantón de Alajuelita con una persona que tenía planificado comenzar una mueblería y no se negó a trabajar directamente con él, adquiriendo mayores conocimientos en la elaboración de muebles, pero el propietario del taller no le daba un salario fijo a pesar de trabajar en horario completo por cinco meses, solo le daba la comida y cinco mil colones a la semana por su trabajo, cuyo esfuerzo al final no le fueron reconocido a este nicaragüense.
“En el 2020 en otro lugar de Alajuelita me dieron una oportunidad en el mismo ramo de ebanistería, ahí aprendí otros métodos para fabricar muebles, en materiales como fibra. Ahí gané mucha experiencia y a la vez pude empezar a desenvolverme en el oficio. Trabajé por más de un año. Luego alguien desde Nicaragua me recomendó para trabajar con un inversionista que le gustan los trabajos en madera. Primero estuve solo y empecé a hacerle algunos muebles en madera, después me pidió que buscara alguien más porque quería que le hiciera proyectos en madera, pero en casas. Así que llamé a otros dos niquinohomeños y nos pusimos a la disposición aplicando el conocimiento que teníamos en madera, nos aventamos a hacer cielo raso, pisos, paredes, escaleras. Así como restauraciones en secciones de madera.
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Cuenta que ahora ellos usando su ingenio realizan los diseños de los muebles que ofrecen y para completar obras inmobiliarias se auxilian de albañiles costarricenses. Pero a nada de trabajo le dicen que no.

Resistencia cívica en el exilio
Por su arduo trabajo ha tenido que moverse a varias ciudades de Costa Rica, y eso lo ha alejado un poco de su participación presencial en los espacios de lucha organizada, aunque de vez en cuando participa activamente de las diferentes actividades de resistencia cívica desde el exilio.
“¿Cómo mantengo viva la llama de la lucha cívica?, pues lo hago por la vía de la denuncia, exponiendo a través de todos los medios posibles los atropellos que se siguen cometiendo contra los opositores al Gobierno Orteguista, instando a mis cercanos a seguir alzando la voz desde el exilio por los que no pueden hacerlo a lo interno de Nicaragua. El futuro que le veo a Nicaragua, es que se está quedando aislada a nivel internacional, las sanciones están afectando la economía del país, puede que poco a poco el partido de gobierno se vaya debilitando económicamente, el descontento en sus filas parece crecer y pueda que sigan las deserciones de una buena parte de figuras históricas y que le haga cojear, pero el poder que los mantiene es el de las armas y con ello están asegurados su autocracia por el momento”, señaló Moraga.
Por otra parte, asegura que los exiliados políticos y económicos de Nicaragua se puede ver y palpar porque ni los mismos militantes sandinistas soportan más el autoritarismo de la pareja presidencial, por eso considera que “el método para sacar a Ortega del poder debe ser por la vía pacífica, sin caer en guerras fratricidas, aunque este tipo de lucha es dilatoria y sus efectos son a largo plazo. Como nicaragüense siempre tengo presente mi responsabilidad patriótica para democratizar Nicaragua, lucha que empezamos en 2018. Yo invito a tener la esperanza, el pueblo va a seguir luchando, la gente que estamos fuera de Nicaragua y los que están internamente debemos mantener vivo ese fervor patriótico para con nuestro pueblo”.