Violencia contra mujeres mayores expone el machismo existente en el país considera defensora

La defensora, expone que “este cambio en la tendencia demuestra que las agresiones no tienen nada que ver con la conducta de las mujeres, sino con una cultura de violencia que está profundamente arraigada en nuestra sociedad”.

  • 8:45 am
  • Feb 14, 2025

La violencia machista afecta a mujeres sin importar edad, condición social o económica.

Imagen ilustrativa
República 18

En los últimos años, Nicaragua ha sido testigo de un preocupante incremento en los casos de violencia contra mujeres adultas mayores. Este fenómeno que ha cambiado la dinámica de los casos de violencia de género deja en evidencia que las agresiones no tienen distinción de edad ni de condiciones socioeconómicas. 

En este contexto, una defensora de los derechos de las mujeres, en condición de anonimato por razones de seguridad, explicó que “la violencia no tiene distintivo de edad, posición social o económica”.

Esta afirmación subraya que cualquier mujer sin importar su edad puede ser víctima de violencia, una realidad que se ha evidenciado con el creciente número de mujeres mayores de 50 años asesinadas, muchas veces por familiares cercanos, como hijos o sobrinos bajo los efectos del alcohol o las drogas.

Y es que históricamente, las mujeres jóvenes eran las principales víctimas de violencia y se justificaba de manera errónea que las agresiones ocurrían debido a su comportamiento o a sus elecciones personales. 

Violencia responde a cultura machista que prevalece

Sin embargo, la nueva tendencia que afecta a las mujeres adultas mayores rompe con esta lógica, revelando que la violencia no responde a lo que ellas hacen o dejan de hacer sino a una cultura machista que sigue atacando a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres.

La defensora, expone que “este cambio en la tendencia demuestra que las agresiones no tienen nada que ver con la conducta de las mujeres, sino con una cultura de violencia que está profundamente arraigada en nuestra sociedad”.

Uno de los aspectos más preocupantes de este aumento de violencia es la vulnerabilidad extrema en la que se encuentran muchas de las víctimas, especialmente aquellas que viven solas.

 La defensora agrega que “estas mujeres adultas mayores han sido asesinadas en muchos de los casos cuando están solas en sus casas, porque se encuentran completamente en indefensión”. Los agresores, que en su mayoría son familiares o conocidos, aprovechan el aislamiento de las víctimas para cometer sus crímenes.

 Además, la falta de protección efectiva las deja en una posición de extrema vulnerabilidad ya que en muchos casos no tienen la capacidad física ni emocional para defenderse.El problema se agrava por la ineficacia de las políticas públicas y la impunidad que prevalece en muchos casos de violencia, apuntó. 

La defensora de derechos humanos destaca que “aunque existen leyes que protegen a las mujeres, estas no se cumplen de manera efectiva. Las leyes están ahí, pero son como papel mojado, porque no se les da el seguimiento necesario”, lamentó. 

Agrego que esta falta de aplicación de la ley contribuye al ambiente de inseguridad y terror que viven las mujeres y perpetúa la cultura de violencia ya que los agresores saben que en muchos casos no enfrentan consecuencias por sus actos.

“Es fundamental que como sociedad hagamos una reflexión seria y profunda sobre estos patrones de conducta de hombres violentos, así como los factores de vulnerabilidad en los que se encuentran las mujeres”, señala. 

Indultos y liberaciones masivas afectan

Por otro lado, planteó que otro de los factores que perpetúa la violencia es la impunidad que se ve reflejada en las altas tasas de indultos y liberaciones de agresores. “La cantidad de indultados que mensualmente liberan solo aumenta la violencia y la inseguridad para todas las mujeres”, destacó. 

El patrón de violencia hacia las mujeres, en especial hacia las adultas mayores, deja claro que las agresiones no son un problema relacionado con lo que las mujeres hagan o dejen de hacer, sino que se trata de una cuestión estructural que radica en la cultura machista que sigue prevaleciendo.

 La defensora insistió que “no importa si una mujer es joven, adulta mayor o si ha hecho algo que se considere ‘incorrecto’. La violencia contra la mujer sigue existiendo porque vivimos en una sociedad que ve a las mujeres como objetos, y no como seres humanos con derechos“.

Finalmente refirió que “las mujeres necesitan sentir que al denunciar están siendo escuchadas, protegidas y que el sistema judicial las respaldará”.