Periodista de la radio pública de EEUU burla al régimen y reporta “un país sofocándose” bajo la represión

Eyder Peralta es el primer periodista que logra entrar a Nicaragua desde el extranjero en cerca de un año

  • 2:12 pm
  • Sep 11, 2023
República 18

Eyder Peralta, corresponsal de National Public Radio (NPR, Radio Pública Nacional) de Estados Unidos, logró burlar las restricciones que el régimen de Daniel Ortega impuso a la entrada de periodistas extranjeros e informó sobre la situación del país a través de un podcast publicado por NPR el pasado domingo, 10 de septiembre.

Peralta, quien es de origen nicaragüense, dice haber encontrado “un país sofocándose en miedo“, un país donde “incluso los sacerdotes y los comediantes tienen que cuidarse de lo que dicen” o enfrentarse a la represión.

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Este es un país que ha encarcelado a periodistas“, declaró Peralta, quien dijo que pudo entrar a Nicaragua por un punto fronterizo remoto con Honduras. La visita de Peralta se realizó alrededor del 19 de julio, aunque no da una fecha específica.

Las autoridades de migración han estado sometiendo al escrutinio a los extranjeros, así que apuesto a que no me prestaron mucha atención (por ser nicaragüense)”, explicó Peralta sobre su entrada al país, un viaje que había planeado durante un año.

Un país “soviético”

Al llegar a la frontera, el periodista dijo sentirse “de vuelta al pasado. Se sentía soviético. En vez de banderas nicaragüenses había docenas de estas banderas rojinegras, los colores del partido gobernante“. Pero no hubo mayores inconvenientes. “Logré entrar a uno de los países más autoritarios que existen sin que me hiciesen una sola pregunta”, destacó.

Peralta trabajó con una pequeña grabadora para pasar desapercibido. “Cada vez hay menos periodistas en Nicaragua así que tuve que tomar consejos de los pocos que quedan”, explicó.

“No podía hacer entrevistas en público. Los periodistas nicaragüenses me advirtieron que el gobierno no iba a dudar en arrestarme, así que tuve que guardar bajo perfil”

Testimonio local

Peralta visitó Managua, donde documentó la vida nocturna de la ciudad, así como también viajó al barrio indígena de Monimbó en la ciudad de Masaya, escenario de los momentos más icónicos como de los más violentos de la crisis de 2018.La única señal que queda de que aquí hubo una rebelión son los agujeros de bala en los edificios coloniales“, describió Peralta al barrio masayense.

El periodista tuvo la oportunidad de hablar con una ciudadana que participó en las protestas, quien sólo accedió a declarar bajo pseudónimo por temor a represalias. “Cuando pude salir de mi escondite, Nicaragua había cambiado. Escuché el mensaje alto y claro: mantené tu oposición en silencio o encará las consecuencias“, dijo Graciela, la entrevistada.

Policía Nicaragua
La Policía Nacional de Nicaragua trabajó de la mano con fuerzas irregulares armadas para romper las barricadas erigidas por la población en 2018.

Nos dijeron que ni se nos ocurriera hacer o decir algo en contra del gobierno“, dijo la ciudadana cuya casa también fue allanada, a pesar de que se había distanciado del activismo. “Mi padre enfermó y lo llevé a un hospital público, pero nadie lo ayudó. Yo gritaba y lloraba para que lo atendieran, pero sólo me dijeron que todos estaban almorzando“, denunció y sostiene que a su padre lo dejaron morir por motivos políticos.

La rebelión está muerta“, lamentó Graciela. “Quiero decir, los ideales siguen ahí, la gente habla en sus casas y con familias, en los patios, pero en la calle hay silencio”, añadió.

La política en todo

La política se ha tomado absolutamente cada parte de la vida de Nicaragua“, le dijo a Peralta otro ciudadano, pseudónimo Héctor, este dedicado al sector salud, que tuvo la oportunidad de entrevistar durante su estadía.

Héctor reveló que la politización ha llegado incluso a los hospitales, confirmando los señalamientos del anterior testimonio recabado por el periodista. Héctor también denunció que los trabajadores del Estado están obligados a asistir a eventos partidarios y que no pueden cuestionar ni a sus superiores, ni al Ministerio de Salud.

“Mi jefe me dijo, ‘para ganarte tu gallopinto, tenés que hacer lo que se te dice’; me siento atrapado“, citó Peralta a Héctor, quien enfatizó la terrible situación económica que pasa el país y que lo ata más a su trabajo. “Justo ahora estamos sobreviviendo“, deploró.

“No podés confiar en nadie, no podés hablar con nadie”,

dijo un ciudadano al periodista.

Peralta también señaló la represión que existe en contra de la Iglesia católica, lamentando que las procesiones habituales a la cultura nicaragüense estén prohibidas por el régimen y que los sacerdotes tengan que cuidar sus palabras en las homilías.

De familia revolucionaria

Según reveló Peralta, su familia había “sobrevivido a la guerra” durante la primera dictadura sandinista, lo que los llevó al exilio. “Mi familia creía en la revolución, mi padre trabajó en la reforma agraria con los sandinistas, mi tío fue militante y mi tía fue al campo a enseñarle a la gente a leer”, comentó.

“Pero se cansaron de la guerra y mi familia ayudó a muchos jóvenes que huían del Servicio Militar Obligatorio a salir del país; uno de sus amigos fue torturado y asesinado por ayudar a estos muchachos. A mi padre lo amenazaron de muerte y tuvieron que salir del país”, recuerda.

Dada la situación política que pasa Nicaragua, en sus palabras, “de crisis en crisis”, Peralta señaló que su familia no planea regresar, menos ahora que ha expuesto la realidad del régimen y que su nombre probablemente figure en alguna lista de personas no gratas.