Nicaragua cumple otro año sin celebrar el orgullo LGBT
Los derechos de las personas LGBT en Nicaragua no son plenamente reconocidos. Para empezar, el Código de la Familia no admite a las parejas homosexuales dentro del concepto de familia, por lo que muchos derechos económicos les son negados.
Mientras las ciudades principales de muchos países del mundo se adornan de banderas arcoíris y un ambiente festivo, en Nicaragua el 28 de junio, día del orgullo de Lesbianas, Gays, personas Bisexuales, Transexuales, Transgénero, Travestis y no binarias, pasa desapercibido.
Nicaragua es el único país de Centroamérica donde no se celebra el día del orgullo y esto es así desde hace cinco años, cuando inició la crisis sociopolítica. El último desfile del orgullo ocurrió en 2018 en el contexto de la represión y la violencia desatada por el régimen de Daniel Ortega.
“Es importante dejar claro que estamos conscientes de que en Nicaragua no se puede celebrar el día del orgullo” declaró Dámaso Vargas, mujer transgénero y activista exiliada en Costa Rica. “La dictadura de Ortega y Murillo tiene prohibidas totalmente las manifestaciones, que son nuestro derecho” añadió.
Vargas define al orgullo LGBT como “el orgullo por existir en un mundo que nos discrimina, nos rechaza y hasta quisiera extinguirnos”. Y Nicaragua, “bajo la dictadura de Daniel Ortega, forma parte de ese mundo”, explicó.
Los derechos de las personas LGBT en Nicaragua no son plenamente reconocidos. Para empezar, el Código de la Familia no admite a las parejas homosexuales dentro del concepto de familia, por lo que muchos derechos económicos les son negados.
No existe la unión de personas del mismo sexo, ni una ley de identidad de género que permita a las personas ver reflejada su identidad en documentos legales.
Braulio Abarca, abogado del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca+, considera que “no ha habido tanta voluntad por parte de las autoridades” para trabajar a favor de los derechos de la comunidad LGBT.
“A la fecha, yo creo que es absurdo todavía estar discutiendo que si los derechos de las personas LGBT también son derechos humanos o que si tenemos derecho al matrimonio igualitario, al reconocimiento como persona transgénero” expresó el abogado. ,
En una sociedad profundamente conservadora como es la nicaragüense, Abarca considera que la situación es “lamentable”.
“Hace falta más voluntad, hace falta más establecimiento de políticas públicas y campañas educativas de sensibilización, de concientización para que se logre tener una nación o un mundo libre de discriminación, libre de crímenes de odio” concluyó el abogado.