¿Cuál es el rumbo de los jóvenes en el exilio?

Gema Martínez, activista social, señala que el exilio representa para muchos jóvenes víctimas de la represión, la oportunidad de mantenerse organizados y de retomar proyectos de vida.

  • 12:23 am
  • Sep 22, 2022
jóvenes exilio
República 18

A raíz de la escalada represiva del régimen sandinista contra disidentes, religiosos, periodistas y cualquier tipo de voz crítica, los grupos de jóvenes se han visto obligados al exilio, enfrentando uno de sus mayores retos: continuar organizados.

La mayoría de organizaciones juveniles que plantaron cara al régimen sandinista y que apostaban por una salida a la crisis por la vía electoral, fueron descabezadas y, algunos de sus liderazgos buscan incidencia en espacios políticos en el exterior.

Gema Martínez, activista social, asegura que los jóvenes en el exilio cuentan con mayor oportunidad para incidir en los espacios de debate político y expresa que uno de los mayores retos de su generación es capacitarse para “estar preparados” ante una eventual transición en Nicaragua.

Martínez es licenciada en Lengua Extranjera, fue secuestrada en 2019 en Granada y fue puesta en libertad pocas horas después. Actualmente ingresará a la carrera de ciencias políticas en el país donde se encuentra exiliada.

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¿Cómo valorás el panorama actual de Nicaragua?

Es un país donde creciste y naciste y que lo querés ver bien. Son condiciones que cada vez se miran más oscuras y más negras, difíciles de solucionar, incluso desde la misma oposición.

Hay sentimientos encontrados, porque al menos pudiste ver a seres que querés mucho (presos políticos), pero a la vez, tenes la incertidumbre porque no sabés cómo están esas personas.

El otro factor, es la salida de tanta gente, porque no solo está saliendo gente por razones políticas, sino que por razones económicas o porque el país ya no da para más. Lo único que hace la gente es sobrevivir con el ambiente, que me dicen que es triste y de silencio.

El país está a merced de dos personas enfermas que lo único que saben recetar es cárcel, muerte o exilio.

Los jóvenes han encontrado mayores posibilidades de incidencia en el exterior.

¿Qué están haciendo los jóvenes actualmente en el exilio?

Si bien es cierto que todas las organizaciones fueron descabezadas. ¿Qué hacías con los pocos líderes que aún quedaban? Cuando deciden irse al exilio, llegan a una realidad que se siente tan distinta que lo menos que puede pasar es perder la conexión con lo que tenías en Nicaragua”

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No podés perder el vínculo con tu gente, porque perdés todo el trabajo que has venido realizando. Esto conlleva miedos, porque algunas personas que aun están en Nicaragua tienen miedo de que los estén interviniendo.

¿Pero están organizados?

Si, los jóvenes en el exilio están organizados y trabajando por ver más allá del presente, no solo por mantener las organizaciones, sino que también por mantener la vida que llevabas allá.

Muchos queremos regresar con capacidades distintas al país para enfrentar los retos y para construir el país que soñamos.

¿Cuál es la incidencia de los jóvenes en los espacios en el exterior?

Llevo más de un año fuera del país. Hay que hacer notar entre lo que existió entre los exiliados en 2018 y los que llegamos después de 2021. En 2018 fue todo tan rápido que la gente llegó a un país nuevo en el que les tocó hasta dormir en la calle. En 2021, ya nos encontramos con la dicha de que había redes creadas.

Eso ayuda a que todas las personas que trabajan en grupos pro democracias puedan continuar organizados.

No es fácil, porque siempre existe el adulto centrismo, te miran con el ojito de lado porque sos joven, no tenés la experiencia y el bagaje.

¿El “adulto-centrismo” que mencionas se presenta en mayor o menor escala que antes?

La incidencia si existe y se ha podido hacer de una mejor manera en el exterior. Al menos acá si se ha podido sentar en la misma mesa y espacio para compartir los temas.

Hay espacios donde tenés más de 20 adultos, y solo hay uno, dos o tres jóvenes menores a 35 años.

Gema Martínez fue secuestrada en 2019 por la Policía. Foto: Reuters.

Aquí hay mayor apertura a la parte joven, a dejarlos incidir, a tomar el lugar. Porque aún somos una minoría, porque de veinte adultos, te encontrás con dos jóvenes.

La incidencia si existe y se hace un poco más fácil, porque a raíz de lo que sucedió en 2021 porque era más difícil sentar a un grupo de chavalos organizados para platicar de temas muy específicos con otros sectores.

Al menos aquí si se han unificado los esfuerzos sin perder las camisetas de las organizaciones.

¿Pero siguen existiendo sectores de adultos se muestran con apertura?

Algunos jóvenes expresan que aun existe “adulto-centrismo” en las organizaciones políticas.

Hay adultos que si están enseñando desde su experiencia, sobre cosas que salieron mal y qué cosas no hay que hacer de nuevo. Eso nos sirve a los jóvenes para hacer cosas de forma distintas, porque si no, vamos a cometer los mismos errores.

Al final, esta generación es la que va a asumir el mayor reto de cómo va a quedar el país. Una cosa es que caiga el régimen, pero lo que viene después es lo más difícil: la transición.

En esa transición, esas personas no van a ser eternas y por eso, esta generación tiene que capacitarse para regresar a reconstruir ese país que tantos soñamos y para que esos errores del pasado ya no se cometan.

¿Qué significó el exilio para vos?

Yo no tomé la decisión. Dejé mi casa desde muchos meses antes de salir al exilio, porque no había condiciones para permanecer. Las amenazas estaban y después de todo lo que pasó en junio y eso te obliga a dejar tu casa y tu familia.

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Es difícil dejar el lugar donde naciste, creciste y donde viviste. En algún momento, las condiciones fueron más crudas y cuando tenés tu casa rodeada con varias patrullas, por el comisionado y cuando ya te habían secuestrado por horas, solo queda irte.

De no irte en el momento indicado, ¿qué hubiera pasado?

Tenés que irte porque cuando te miren, vas a ser uno más en la lista de presos y hemos visto que estar preso no es nada fácil también para las familias. Ellos están resistiendo por obra y gracia de Dios, porque pongo en duda que el régimen quiera mantenerlos con vida.

Muchas veces, tu familia decide por vos, porque han visto en el espejo de los demás presos lo que sucede. ¿Cómo hacés para que la vida te quepa en una mochila?

¿Cómo le hiciste para enfrentar ese cambio?

Lo que más choca no es solo dejar tu casa, tu hogar o dejar tu vida, sino el también llegar a una realidad que no es la tuya. Me acostumbré y me adapté, no rápido, pero al momento que dejé mi casa antes de exiliarme, hablé con alguien que quiero mucho y me aconsejó que tuviera planeado irme.

Entonces me mentalicé que si dejaba Nicaragua sería para algo específico. Traté de mentalizarme que venía al país donde vivo ahora por cuestiones de trabajo y estudio. Quizás eso sea el amortiguador.