Conglomerado Albanisa se sigue lucrando aunque sus plantas de energía no están operando
Plantas de energía no están operando en Nicaragua, pero aun así, por los términos de los contratos, se les sigue remunerando por potencia, con los altos precios
Las plantas generadoras de energía Che Guevara no se encuentran funcionando, pero si siguen recibiendo remuneración. Este pago no se ha reducido aun cuando estas plantas no están generando la misma cantidad de megavatios que producían en el 2018, antes de ser sancionadas por los Estados Unidos.
Generen o no generen energía, las nueve plantas reciben pagos fijos por su potencia instalada y este dinero es desembolsado por los consumidores.
“Efectivamente estas plantas no están operando en Nicaragua, pero aun así, por los términos de los contratos, se les sigue remunerando por potencia, con los altos precios”, explicó un investigador de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), que presentó un diagnóstico sobre el mercado eléctrico en el país.
Otro dato revelador del estudio de FUNIDES, es que las plantas del conglomerado de Albanisa, sancionada a través de la Ley Magnitsky, y que representan el 46 por ciento de la capacidad térmica, registran los precios más altos del país, muy por encima con respectos a otros países de la región centroamericana.
Aprovechamiento económico con capacidad excesiva de generación de energía y contratos a largo plazo
El diagnóstico del FUNIDES, también detalla que en Nicaragua existe una capacidad excesiva de generación de energía, lo que es favorecedor para las plantas que reciben el precio fijo por potencia que ronda los 12,000 dólares. “Entonces, resulta muy bueno estar instalando más capacidad”, dijo uno de los investigadores.

Pero además las generadoras de energía en Nicaragua, se benefician con contratos a plazos largos, con plazos promedio de 27 años, cuando diversos casos en Centroamérica muestran plazos de entre 10 y 20 años.
“El gobierno se ha recetado generosos contratos en los que se paga los mejores precios por potencia instalada,” señala uno de los investigadores.
De acuerdo a uno de los investigadores, la generación sin una regulación está tomando ventaja de ese poder y ese poder “lo estamos viendo plasmado en un triduo de variables, que son el precio, la cantidad y el tiempo. Un precio alto por los lados de los cotos fijos de los pagos por potencia y una cantidad que en realidad no necesitamos en cuanto a capacidad instalada”.
El estudio, indica que la distribución también tiene sus propios problemas, algunos incentivados por las instituciones de Estado con normativas o legislación que brinda flexibilidad a las distribuidoras con respecto a sus pérdidas, que son cargadas al consumidor formal.

Además, los ahorros generados por los desvíos no son dirigidos totalmente a la reducción de la tarifa, por lo que el FUNIDE recomienda destinar haya una incidencia significativa en la reducción de tarifa energética, ya que esto representaría un impacto a nivel de los hogares nicaragüenses, “algo muy necesario en estos momentos en que vamos por nuestro tercer año de contracción económica, uniéndose la crisis socio política con la crisis santinaria del Covid-19, muy mal manejada por el gobierno y lo cual ha exacerbado los efectos e términos de salud pública y económico”.
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