La intrépida historia de la abogada Yonarqui Martínez, defensora de presos políticos

Se convirtió en la primera abogada en Nicaragua en defender a presos políticos de 2018 como voluntaria, y en mayo pasado, fue la primera a quién el régimen despojó de su título y suspendió de por vida de su profesión, ahora busca como reinventarse.

  • 2:50 pm
  • Jun 1, 2023
República 18

Yonarqui Martínez García jamás se imaginó llegar a convertirse en la primera abogada en defender a presos políticos en Nicaragua como parte del voluntariado que comenzó a realizar en 2018 en la extinta Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH). “Yo nunca pensé convertirme en defensora de presos políticos (…) yo entro como voluntaria conozco a las primeras madres de presos y comencé de manera voluntaria, sin cobrar un solo peso y así empecé, cuando nadie quería, porque los mismos colegas me decían que no lo hiciera porque de qué iba a comer si no cobraba, pero fue un compromiso personal y un reto, empezó como una solidaridad como mujer, como madre, como profesional”, afirmó.

“Me he enfrentado a un monstruo, como yo le digo, no es fácil a criminales, a personas que están acostumbrada a pisotear a los demás, a torturar, que no tiene sentimientos, que son personas sin empatía, crueles”, dice Martínez a República 18 en alusión al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que maneja y controla todo los Poderes del Estado de Nicaragua.

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Ella egresada de la carrera de Derecho de la Facultad Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Managua (UNAN-Managua) en 2005 y es especialista en Derecho Penal. Tiene 39 años.

Sobre su experiencia como defensora de presos políticos indica que “ha sido bastante difícil, enriquecedora, satisfactoria, llena de retos, de mucha paciencia, a la vez, de múltiples facetas, sentimientos y etapas que nunca me imaginé vivir”.

Su vida cambió por completo

La defensora agrega que por ejercer su profesión como abogada ha sido víctima de innumerables abusos.

“No solo es el abuso de poder, abuso de autoridad que existe en los funcionarios sino que también abuso sexual, abuso de saña contra la mujer. Yo he sufrido abusos de todo tipo y he experimentado cosas que jamás en mi vida me imaginé pasar, en su momento fue víctima de tocamientos a mi cuerpo que estaba fuera del marco del respeto. Yo fui víctima de manoseo inapropiado antes de entrar a las salas, porque te revisaban hombres no varones”, denunció Martínez.

La abogada mencionó que su vida ha cambiado por completo en todos los sentidos desde el ámbito personal, profesional y económica.

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“Ha sido una experiencia que ha cambiado mi vida por completo, me ha alejado de los míos, que me ha cerrado puerta en lo laboral y en otras ramas, mi relación familiar ha sido muy afectada mis hijos ahora mismo tienen problemas de ansiedad, miedo, persecución, tienen que estar con terapias psicológicas porque ni siquiera podían ir al parque, esa persecución no solo me afecta a mí, sino a mi familia y hasta mis vecinos, hay quienes me han dejado de hablar. Esto no ha sido solo a Yonarqui sino todo lo que me rodea”, mencionó Martínez.

Martínez confiesa que a pesar de que han tenido momentos de pausa o de reflexión en torno a su labor por las represalias vividas, sostiene que nunca ha sido una opción renunciar a defender a los presos políticos y sobre todo denunciar las violaciones de derechos humanos que se vive en el país.

“Cuando hay momentos difíciles y te enfrentas a un peligro inminente y estás al borde de perder la vida, de ser encarcelada, que te replanteas renunciar, como cualquier profesión, cuando ya sentía que no das para más, que ya no dás para más, te lo plantéas pero al mismo tiempo agarras fuerza y decís voy a seguir”, indicó.

Víctima de violencia intrafamiliar

Antes de 2018, Martínez era una madre, una hermana, una amiga, profesional dedicada a sus juicios a visitar delegaciones policiales, en su momento fue funcionaria de bancos y perteneció al grupo de abogados bancarios de Nicaragua.

“Llevaba casos de negligencia medica, siempre tuve mucho trabajo, me encanta el derecho penal. Antes de defender presos políticos hubo un cambio en mi vida personal que en su momento me llevó a la depresión y el entregarme a defender y entregarme por completo a lo humanitario me cambió la vida a tal punto que me sirvió de terapia”, expresó.

Martínez compartió que antes de defender a reos de conciencia su vida era “un caos” debido a que estaba atravesando su proceso de divorcio y de ser víctima de violencia intrafamiliar.

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“Venía de un matrimonio roto por violencia intrafamiliar, que había tenido un impasse doloroso, estaba pasando por un proceso de duelo por un matrimonio de más de 17 años, de violencia, de una nueva vida de mis hijos y después entró a defender derechos humanos y eso me ayudó a poder mantener mi mente ocupada, creo que si no fuese entrado a defender derecho, porque esa es mi vocación. Estoy completamente segura que si hubiera estado casada no fuera defendido a los presos políticos porque mi exesposo es una persona admiradora del régimen”, mencionó.

Entre los presos que defendió se encuentran figuras representativas abril de 2018, como los jóvenes y líderes estudiantiles como Nahiroby Olivas, Bayron Estrada, Victoria Obando, Yubrank Suazo, Justo Rodríguez, de Ometepe (hoy parapléjico), e Irlanda Jerez.

Hasta abril de 2019, llevaba 70 casos de reos de conciencia en Nicaragua.

Despojada de su título, ahora se reinventa

El pasado 9 de mayo, Martínez se convirtió en la primer defensora en ser despojada de su título y de ser suspendida de por vida.

La Corte Suprema de Justicia (CSJ), dominada por magistrados leales al régimen, ordenó suspender de manera definitiva la carrera de Martínez, como abogada y notaria pública nicaragüense, y que se declarará nulo el título de Abogado y Notario Público registrado ante la CSJ.

“Se sanciona a la licenciada Yonarqui de los Ángeles Martínez García, con suspensión definitiva del ejercicio de las profesiones de Abogado y Notario Público, a partir de la notificación de la presente sentencia”, indicaba la circular de la CSJ.

Además, la circular exigía que la defensora debe presentar en un período de 24 horas ante la Secretaría de la CSJ los Protocolos que llevó durante los quinquenios que estuvo autorizada para cartular, así como sello y carné de abogado y notario público.

Sobre esto, la defensora sostiene que “cuando leí eso, realmente yo que estudié y me costó la carrera, te marca la vida pero no te hace menos abogada, a mi me pudieron quitar de papel todo lo que ellos quieran, pero los conocimientos jamás me lo van a quitar, yo lo que estoy haciendo es reinventándome porque no puedo ejercer por la prohibición del Estado, pero si puedo documentar y continuar mi labor como defensora de derechos humanos”.

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El 6 de diciembre de 2018, Martínez sufrió un atentado vehicular en Managua, según denunció en ese momento. Posterior, el 27 de febrero de 2019, el juez orteguista Henry Morales citó a Martínez para que se presentará al Juzgado Sexto Distrito Penal de Audiencia de Managua para procesarla por delitos que en ese momento se desconocían. El caso fue archivado un mes después. Sin embargo, el 4 de noviembre de ese año la defensora denunció que su vivienda fue atacada a balazos por turbas orteguistas en horas de la noche.

El 7 de diciembre de 2020, por el constante asedio, intimidación, persecución y amenazas que sufría la abogada de parte de agentes estatales, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), le otorgó medidas cautelares de protección a ella y su núcleo familiar, por considerar que “se encuentran en una situación de gravedad y urgencia de riesgo de daño irreparable a sus derechos”.

En junio pasado, a través de sus redes sociales Martínez denunció que el poder judicial requirió su presencia en el Complejo Judicial de Managua y amenazó con capturarla si no acudía a la cita.