Petro extendió asilo al expresidente prófugo Martinelli, a quien antes condenaba por corrupto
El presidente Petro extendió asilo a Martinelli a pesar de haber reconocido y condenado su historial de corrupción cuando era senador y candidato presidencial.
Martinelli, triunfal, logró evadir la condena de más de 10 años que le impuso la Justicia panameña.
El expresidente panameño Ricardo Martinelli recibió asilo político en la República de Colombia el pasado 10 de mayo, luego de más de un año recluido en la embajada nicaragüense en Ciudad de Panamá. Esto a pesar de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, había condenado los mismos cargos de corrupción que en 2024 le ganaron una condena de más de 10 años de prisión del Tribunal Supremo de Panamá.
“El Ministerio de Relaciones Exteriores se permite informar que el presidente de la república, Gustavo Petro Urrego, concedió asilo político al expresidente de Panamá, señor Ricardo Alberto Martinelli Berrocal, decisión que fue debidamente comunicada al Gobierno del vecino país”, anunció la cancillería colombiana en un comunicado.
El gobierno panameño, encabezado por José Raúl Mulino, antiguo protegido, compañero de campaña y aliado de Martinelli, informó que el expresidente viajó el mismo sábado hacia Colombia, más de un mes después de que le fuese otorgado un salvoconducto —que rechazó, alegando una supuesta “trampa”— para ir a Nicaragua a principios de abril.
“Feliz y contento porque estoy ya en Bogotá, donde recibí asilo político al ser un perseguido político. Mil gracias al Gobierno Colombiano y al Presidente Gustavo Petro por haberme concedido dicho asilo político”, expresó Martinelli al encontrarse finalmente ‘seguro’ en el país sudamericano.
Pero la decisión no estuvo exenta de controversia. El propio Petro, cuando era senador y candidato presidencial, lo había condenado pública y reiteradamente en redes sociales.
Esto es lo que opinaba @petrogustavo del expresidente de Panamá @rmartinelli
Hoy le concede asilo, pese a que es un delincuente condenado a 10 años de cárcel por lavado de activos y tiene otros procesos. pic.twitter.com/HWCsZeN1tL— Melquisedec Torres (@Melquisedec70) May 11, 2025
“Él es el expresidente Martinelli de Panamá. Chuzaba los teléfonos de sus opositores. Recibió sobornos de Odebrecht; era amigo de Uribe y era el anfitrión en la cita de los hijos de Uribe con Odebrecht y los Nule. Ahora está preso. La decencia se impone“, señaló el mandatario, adjunta una imagen de Martinelli cuando fue procesado en Estados Unidos, en un tuit de junio de 2018.
En 2023, previo a su reclusión en la embajada nicaragüense, Martinelli insultó a Petro, pidiéndole al entonces presidente panameño, Laurentino Cortizo, que “le ponga el bozal al presidente Petro” porque “está hablando demasiadas cosas que no debe sobre Panamá. Él cree que todavía somos un estado que pertenecemos a Colombia”, refiriéndose a un conflicto fronterizo entre ambos países.
“El señor Martinelli y su familia fueron condenados por ser grandes corruptos. Nadie lo está persiguiendo por razones políticas. El gobierno del presidente Petro, quien lidera las relaciones internacionales, le abrió las puertas de Colombia. ¿Dónde quedaron la decencia y la dignidad de la que tanto hablan?”, dijo el excandidato presidencial y opositor colombiano, Sergio Fajardo.
“Impunidad diplomática”
Por su parte, el opositor nicaragüense, Félix Maradiaga, condenó la permanencia de Martinelli en la embajada nicaragüense como un caso de “impunidad diplomática” que “revela mucho más que una operación aislada. Se trata de una diplomacia cínica y perversa que vende protección al mejor postor“.
Otros mandatarios y funcionarios extranjeros, acusados de corrupción y otros delitos, son “refugiados” del régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. Entre ellos se encuentran Mauricio Funes (fallecido en 2025) y Salvador Sánchez Cerén, exmandatarios salvadoreños nacionalizados nicaragüenses junto a familiares para evadir la justicia en su país.
Otros cuatro funcionarios hondureños acusados de corrupción y narcotráfico tienen como refugio la Nicaragua de Ortega, entre ellos el exfiscal Óscar Fernando Chinchilla; así como terroristas internacionales, como el italiano Alessio Casimirri, señalado por el secuestro y asesinato del primero ministro italiano Aldo Moro en 1978; y terroristas del grupo insurgente ETA de España, entre otros casos.