Ejército del régimen busca jóvenes pero, ¿tienen algo que ofrecerle a Nicaragua?
Entre los beneficios que ofrece se encuentran la estabilidad laboral, oportunidades de especialización en diferentes campos y atención médica para familiares. Pero jóvenes cuestionan la legitimidad de la institución.
El Ejército de Nicaragua busca talento joven, de entre 16 y 20 años. Jóvenes cuestionan si vale la pena apostar por una carrera militar en la Nicaragua de la dictadura sandinista.
El Ejército de Nicaragua abrió la convocatoria para el XXXIII Curso Regular de Cadetes (2025-2028) en el Centro Superior de Estudios Militares (CSEM) a principios de esta semana. A través de un video promocional mostrando a cadetes en uniforme de gala marchando y ofreciendo una serie de beneficios, la institución expresamente busca talento joven, de entre 16 y 20 años.
Entre las promesas se encuentra la estabilidad laboral, un beneficio muy deseado en una Nicaragua apremiada por la crisis económica. También ofrecen cobertura a través del Instituto de Provisión Social Militar, atención médica para toda la familia y el rango de teniente al concluir los 3 años de entrenamiento básico, con posibilidad de especialización y hasta acreditación en medicina general tras 8 años de estudio.
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El Ejército nicaragüense, al servicio del régimen sandinista de Daniel Ortega a través del ex-guerrillero y jefe de la institución leal al sandinismo, Julio César Avilés, se convirtió en una de las entidades más controvertidas en el país debido a su papel durante el estallido social de abril de 2018.
Según el fallecido general en retiro, Humberto Ortega, el Ejército fue cómplice de la violencia ejercida por agentes paramilitares al servicio del régimen sandinista. “Sus aparatos de seguridad e inteligencia los tenían registrados, sabían dónde estaban, sabían dónde se movían e, incluso, toleraron que se armasen“, dijo Ortega en entrevista a Infobae, previo a ser detenido por el régimen.
“Es una mala opción”
“Ninguna institución pública de Nicaragua está exenta de despidos, recortes y de instrumentalización política” dijo a República 18 el joven economista y activista nicaragüense en el exilio, Braudy Sánchez. pero admitió que “el ejército es una carrera muy notable en comparación con las otras opciones estatales”.
Aún así, Sánchez considera que “no es ni de cerca la mejor ni la primera opción para muchos jóvenes“, incluso dados los beneficios y la crisis económica vigente en el país. “La mejor opción entendiendo que en Nicaragua se han cerrados las oportunidades universitarias, es la migración“, señaló.
Los principales destinos de los nicaragüenses que salen del país (Costa Rica, Estados Unidos y Europa) lo son porque ofrecen “muchísimas más oportunidades y salidas para los jóvenes“, destacó Sánchez. A su ver, es precisamente por esta realidad que el Ejército nicaragüense tiene que ofrecer tales beneficios.
“Por sí misma, la carrera militar es una mala opción y por eso la intenta nivelar“, agregó.
Una máquina de adoctrinamiento
Por su parte, Diana Carballo, joven activista pro derechos humanos integrada en la Articulación de Movimientos Sociales (AMS), dijo a República 18 que el ejército ha representado para todo el país “un elemento importante, para bien o para mal, pero que “en los últimos años, lamentablemente, se ha visto politizado y pegado al desgobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo“.
Por ello no cree que cualquier ofrecimiento de su parte pueda tener un efecto positivo en la juventud. “No es una institución autónoma en la que las personas van generar crecimiento o un sentido crítico. Más bien, es atrofiante. Van a llegar a escuchar nuevas formas de adoctrinamiento“, explicó.
Carballo no cree que la juventud vaya a considerar seriamente la opción de enlistarse al Ejército por las cicatrices que aún quedan tras los eventos del estallido social de 2018. “Se vieron involucrados en la ejecución de la mal llamada Operación Limpieza“, un asalto frontal contra universidades, municipios y vías tomadas en protesta por manifestantes, en su mayoría jóvenes.
El caudillo sandinista Daniel Ortega junto a Julio César Avilés, jefe del Ejército de Nicaragua, en un acto conmemorativo del aniversario de la fuerza aérea de Nicaragua. 30 de julio, 2024. Foto: Medios Oficialistas
“Aunque no fuese el Ejército como tal, sí vimos que grupos civiles se armaran para poder desarticular la resistencia cívica y pacífica de la ciudadanía”, señaló la joven activista. “No es la mejor institución para ofrecerle crecimiento a la juventud en Nicaragua porque por esa misma represión que han permitido, han llevado a miles de jóvenes a migrar para salvar su vida y su libertad“, agregó.
Y de esta represión, denunció Carballo, el Ejército ha sido “apañador, cochino; ha permitido que todo esto que sucede desde 2018 hasta la fecha se haga. Sabemos que Daniel Ortega dispone del Ejército a como quiera y que Avilés igual está pegado a los mandatos de Ortega y Murillo. No creo que sea una institución positiva” para ningún joven.
Aún así, Sánchez pronostica que “sí habrá jóvenes inscritos por la enorme necesidad económica y porque algunos no tienen ninguna forma en que migrar, pero no necesariamente llenarán todos los cupos. Y aunque los llenarán este año, no sería algo constante en el tiempo”, concluyó.
Carballo opina lo misma y lo contextualiza como una forma del régimen de aprovecharse de la necesidad que ellos mismos crearon con sus políticas. Desde esa perspectiva, no supondría otra cosa más que la continuidad de la política clientelista que ha caracterizado al sandinismo, “ese dame que te doy”, señaló Carballo.
Según la plataforma de investigación CONNECTAS, el Ejército nicaragüense cuenta aproximadamente con unos 15 mil efectivos y desde el ascenso al poder del régimen sandinista en 2007, ha crecido en un 48.7%, de los 10 mil efectivos con los que contaba en 2006.