¿Por qué EE.UU. no ha sancionado al Ejército y sus cúpulas?
El próximo 22 de mayo, se cumplen tres años desde que Estados Unidos sancionó al comandante en jefe, general de Ejército Julio César Avilés. Este es el análisis de dos expertos
A pesar de que el general en jefe del Ejército de Nicaragua, Julio César Avilés, fue sancionado en mayo de 2020 por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por haber sido identificado de haberse negado a “ordenar la inhabilitación y desmantelamiento de las fuerzas paramilitares o ‘parapoliciales’ durante y después” de las protestas antigubernamentales en abril de 2018, el gobierno de Joe Biden no ha sancionado en sí a la institución castrense.
Por lo anterior, surge la interrogante ¿por qué EE.UU. no ha sancionado al Ejército y sus cúpulas?
Una repuesta, que a lectura de expertos consultados por República 18 obedece a dos razones.
La OFAC argumentó que la sanción a Avilés fue porque “los militares proporcionaron armas a los parapoliciales que realizaron actos de violencia contra el pueblo nicaragüense, que se saldó con más de 300 muertos, importantes hechos de violencia y abusos contra los derechos humanos de personas vinculadas a las protestas”.
Ejército aún sin sanción
Una sanción al Ejército, opina Manuel Orozco, politólogo y director del Programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano, “incitaría nacionalismo y provocaría unidad o cerrar filas a favor del Ejército, el cual es símbolo de defensa de la soberanía”.
En esa misma línea, Evan Ellis, reconocido politólogo y profesor investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, indica que el que no se haya sancionado aún a la institución castrense responde a varios principios entre ellos a que “el deseo de tomar acciones tan precisas contra los malhechores sin hacer daño a la población. (EE.UU.) No quiere castigar a la población en intentar sancionar a quienes ya maltratan a la población”.
Agrega que el rol del Ejército “en mi opinión no ha sido tan directo y posiblemente por esto, hasta ahora las sanciones han sido contra líderes o individuos específicos y no como institución”.
El Ejército está integrada por 15 705 miembros en 2023, según los datos oficiales del Estado de Nicaragua.
Sin embargo, organismos de derechos humanos nicaragüenses han documentado denuncias de nicaragüenses que han sido víctimas directas del Ejército. En Carazo, asesinaron a 22 personas en una masacre que las Fuerzas Armadas describieron como “actividades de orden público” en un comunicado de 194 palabras emitido cuando terminaron las acciones armadas
La investigación realizada por el medio digital Confidencial menciona que tras el retorno de Ortega, el caudillo sandinista, al poder, en 2007, ha insistido en remarcar el origen de la cúpula militar. A pesar de que el artículo 93 de la Constitución Política, que establece que “el Ejército de Nicaragua es una institución nacional, de carácter profesional, apartidista, apolítica, obediente y no deliberante”.
“Apolítico es un perro, un elefante, un león, un gato, los animales domésticos son apolíticos, pero los seres pensantes ¡no pueden serlo! (…) Todos somos seres políticos y no hay un soldado, un policía, no hay un ciudadano nicaragüense de la ciudad y el campo, que no sea un ser político”, dijo Ortega en un acto público, en diciembre de 2007.
En 2009, tras el retiro del general en retiro Omar Halleslevens, Ortega nombró a Avilés como nuevo comandante en jefe y desde entonces lo ha prorrogado en el cargo por tres períodos.
Aumento del 381% al presupuesto del Ejército
La investigación de Confidencial revela que el régimen de Ortega desde 2007 ha mantenido una política de incrementos en las asignaciones de fondos públicos para el Ejército de Nicaragua, que lo llevaron a aumentar su presupuesto casi cuatro veces (381.9 por ciento), hasta 2023.
En 2007, la asignación para el Ejército de Nicaragua fue de un poco más de 717 millones de córdobas, equivalentes a más de 34 millones de dólares, según el cambio de moneda vigente de aquel año.
Para 2023, el gasto militar alcanzó los 3455.8 millones de córdobas (más de 95 millones de dólares) un aumento del 14.3 por ciento en relación con 2022, cuando se destinaron 3015.1 millones de córdobas, equivalentes a 83.2 millones de dólares, de acuerdo con el cambio oficial vigente. La inflación de 2022 fue del 11.59 por ciento, por lo que, si solo nos basamos en ese indicador, el presupuesto para este año sería de 3364.6 millones de córdobas.
“De los dieciséis años en los que el régimen Ortega-Murillo ha estado en el poder, en once se han dado incrementos en las asignaciones presupuestarias para los militares, oscilando entre el 35.7 por ciento (2011) y el 1.4 por ciento (2022). En los seis años en los que se han dado reducciones, éstas han oscilado entre el -13.51por ciento (2015) y el -0.93 por ciento (2009)”, apunta la investigación.
Puede leerla completa acá: Julio César Avilés: El general que rindió al Ejército ante el dictador Daniel Ortega