Varios departamentos de Nicaragua han quedado sin un solo periodista independiente, revela informe de PCIN
En 2023 muchos departamentos de Nicaragua se quedaron sin un sólo periodista y, en un país de 6 millones de habitantes, quedan menos de 120 comunicadores.
PCIN recordó a Víctor Ticay (en la imagen), uno de los periodistas presos políticos cuya detención causó mayor revuelo.
El Observatorio de Agresiones a la Libertad de Prensa de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) emitió un informe este martes, 9 de enero, en el que se evidencia “que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no cesa su implacable persecución en contra del periodismo independiente de Nicaragua”.
El informe cubre las agresiones cometidas en 2023, unas 83 tipificadas bajo distintas categorías (“destierro, anulación ilegal de nacionalidad, confiscación de bienes y exilio forzado”) atribuidas, sobre todo, a agentes del Estado de Nicaragua y simpatizantes del Frente Sandinista.

Esta hostilidad llevó al exilio de 44 personas este 2023 y ahora “existen departamentos del país en los que ya no queda un solo periodista independiente haciendo noticias”. Una población de menos de 120 comunicadores independientes (aprox.) cubre un país de más de 6 millones de personas.
Lea además: El periodismo de Nicaragua se destaca por la calidad e información de rigor: productor de Confidencial
De estas, 77 ocurrieron en territorio nacional, sobre todo en Managua y la Región Autónoma del Caribe Sur, correspondiendo a “un incremento en las violaciones a los derechos humanos de las comunidades indígenas y afrodescendientes de la costa Caribe de Nicaragua“, detalló PCIN.
Mapa ubicando en el territorio nacional las agresiones contra periodistas y comunicadores (por departamento). Fuente: PCIN
Otras ocurrieron en países de amplia migración nicaragüense, como Costa Rica (3), Estados Unidos (2) y Guatemala (1). En total fueron 79 las personas afectadas, 53 varones y 26 mujeres, así como 4 medios de comunicación (digitales en su mayoría).
Periodistas (56) y directores de medios (12) representaron la mayor parte de las víctimas, pero también se registraron agresiones contra personal administrativo (6), fotógrafos/ camarógrafos/ reporteros/ analistas (5), productores de contenido (3) y editores (2).
“Para agravar la situación, las agresiones se extienden a las familias del grupo de periodistas directamente agredidos. Cincuenta de los 83 casos manifestaron que sus familiares también habían sido víctimas de agresiones”, agrega el informe.

“Estas 83 agresiones representan un incremento en la Costa Caribe de Nicaragua. En esa región los agresores han sido, sobre todo, miembros de la Policía Nacional y el Poder Judicial” por medio del “uso sistemático del poder de las armas y de las leyes para criminalizar el ejercicio de informar a las audiencias de manera independiente“, denunció PCIN.
Asimismo el informe destacó el alcance completo de la represión, señalando cómo la represión contra periodistas y comunicadores hizo intersección con la represión dirigida hacia la Iglesia católica y cómo afectó incluso a la primera ganadora nicaragüense del Miss Universo, Sheynnis Palacios, comunicadora titulada en la usurpada Universidad Centroamericana, a quien presuntamente le habrían negado la entrada al país por medio de una orden (luego retractada) previo a su participación en el certamen en noviembre de 2023.
Recomendaciones
A raíz de estos resultados PCIN también emitió una serie de recomendaciones para el gremio de periodistas y comunicadores nicaragüenses, que en su mayoría se encuentra en el exilio.
Desde diciembre de 2018 y ante la escalada de violencia estatal dirigida hacía la prensa crítica, PCIN trabaja por la defensa de la libertad de prensa y expresión en Nicaragua, por ello, protegemos lo más preciado del ejercicio periodístico, sus hombres y mujeres de prensa. Foto: República 18
PCIN considera que se debe continuar reportando “las agresiones que se sufran”, pues “el silencio no beneficia a las víctimas en una dictadura”. Asimismo, la organización considera necesario “atender psicosocialmente a periodistas y comunicadores que sufren el destierro, y más aún aquellas que continúan experimentando agresiones virtuales“.
PCIN cree importante “fortalecer redes de apoyo que puedan beneficiar a periodistas y comunicadores al interior del país” ya que su labor es vital para que no desaparezcan los pocos espacios de información creíble al interior de Nicaragua“, entre otros puntos con los que concluye el documento.