Las consecuencias económicas del masivo exilio nicaragüenses

Fuga de cerebros, fuga de mano de obra y un desarrollo ralentizado son consecuencias de la masiva emigración de nicaragüenses que ha dejado el país en los últimos 5 años

  • 2:02 am
  • Jun 26, 2023
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República 18

Alrededor de un 9% de la población nicaragüense ha dejado el país en los últimos cinco años impulsado por una combinación de factores reductibles a la represión del régimen de Daniel Ortega y la crisis económica subsecuente, según los datos del más reciente informe del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca+.

Si bien es cierto que los migrantes nicaragüenses, cuyos principales destinos son Costa Rica y Estados Unidos, proporcionan una ayuda no despreciable a la economía del país en forma de remesas, la migración masiva trae consigo serias implicaciones para el desarrollo del país, como explicó a República 18 el economista costarricense Daniel Suchar.

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“Cuando existe una migración masiva de un país hacia otro, algo que se conoce como ‘fuga de cerebros’ sin importar el grado académico de los migrantes, tiene dos impactos clarísimos” señaló Suchar.

“Uno tiene que ver con la economía como tal, porque hablamos de bocas de salida“, es decir, “personas que dejan de consumir, de comprar una gran cantidad de bienes y servicios, lo que genera una lentitud en el crecimiento económico de consumo interno“.

“En segundo lugar, existe una fuga de conocimientos que van y generan riquezas en otros países” señaló el experto. “Esto es lo que generan las migraciones masivas, lo que deja muy comprometido el crecimiento de los países”.

Sin cerebros, sin manos

Esta fuga de cerebros vendría acompañada de una fuga de mano de obra, “ya sea calificada o no, lo que causa que las empresas reconsideren invertir en el país dada la escasez de mano de obra porque se hace más difícil el desarrollo”, apuntó Suchar.

El economista también definió que, aunque pudiera parecer que en una economía abierta una menor oferta de mano de obra pudiera tener un efecto positivo, como el aumento de salarios, “los países, cuando tienen migraciones masivas, también pierden empresas que se van porque no ven rentabilidad dentro del territorio. Los salarios más bien bajan porque lo poco que se quiere quedar”.

En esa situación el empresario tiene más poder de negociación ante una persona que no se fue muy probablemente porque no pudo y no tiene otra opción para sobrevivir” concluyó el economista.

Teniendo en cuenta que Nicaragua ya era el segundo país más pobre de la región al momento de iniciar la crisis, según datos del Banco Mundial, la situación de la migración masiva, que no parece desacelerarse sino lo contrario, no pinta bien para el país.