Monseñor Báez denuncia persecución y humillación a la Iglesia Católica

Monseñor Silvio Báez se refirió a la persecución a sacerdotes católicos a través de juicios irregulares manipulados por el régimen de Nicaragua.

  • 1:05 am
  • Jul 25, 2022
República 18

Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua denunció la zozobra, humillación y persecución a la Iglesia Católica por parte del régimen sandinista, que mantiene en aprehensión a dos sacerdotes, a la vez que instó a los creyentes a permanecer en oración.

El jerarca católico señaló que a nivel social, la oración es el mejor aporte de los creyentes.

“Al orar acogemos en nuestro corazón también el dolor social: el drama de los pobres, el sufrimiento de los presos políticos y de los exiliados, la zozobra de una Iglesia perseguida y la humillación de sacerdotes acusados con odio y en modo irregular. De todos estos sufrimientos, no basta hablar, también hay que convertirlos en oración”, señaló Báez.

Báez se refiere a la reciente condena del sacerdote Manuel García, acusado por el régimen de agredir a una mujer, a la que también procesó cuando se retractó en su acusación al religioso.

Además, mantiene en prisión a Monseñor Leonardo Urbina, acusado por el Ministerio Público de violar a una menor de edad.

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Sin embargo, hasta el momento, no existe un pronunciamiento oficial de la Conferencia Episcopal de Nicaragua al respecto.

Insta a continuar en oración

El jerarca señaló que la historia no es solo un escenario en el que actúan las voluntades humanas, sino también el lugar donde Dios hace llegar su reino de caridad, de paz y de justicia. 

“Al orar hacemos posible que Dios misteriosamente fecunde la historia y transforme la sociedad con nuestra colaboración y a través de nuestras acciones”, afirmó Báez. 

El religioso señaló que en la oración desahogamos ante Dios nuestro corazón, preocupado, cansado o herido. 

“La oración es siempre una caricia de Dios. Al orar, le pedimos a Dios lo que creemos necesitar, sabiendo que nos escucha siempre. Al orar, ponemos nuestra vida en sus manos para hacer su voluntad en todo”, señaló Báez destacando que a Dios le gusta escuchar las historias.

El jerarca aseguró que la oración no es un simple acto de piedad, ni un rito para invocar soluciones mágicas, evadiendo nuestro compromiso en la vida. 

“Al contrario, al orar tomamos mayor conciencia de nuestras responsabilidades. Hacemos oración no para cruzarnos de brazos, sino para permitir que la fuerza de Dios ilumine nuestro corazón, purifique nuestras intenciones y fortalezca nuestra voluntad”, expresó.

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La oración pide, busca y llama

El religioso aseguró que con la oración se pide, en una condición de humildad, sin imponer un capricho a la voluntad de Dios.

“Le pedimos no porque él no sepa lo que necesitamos, sino porque nosotros tenemos necesidad de purificar nuestra búsqueda de lo que es necesario”, señaló. 

Báez señaló que la oración también busca, en una invitación a discernir siempre con sabiduría y docilidad al Espíritu la voluntad del Señor. 

“Buscar” es esforzarnos por encontrar siempre formas nuevas para expresar el amor a nuestros hermanos y para anunciar el Evangelio en el mundo. Orar es también “buscar”, señaló Báez.