Libro Blanco sobre el Covid19 es un intento de lavado de cara del régimen
En este informe, el gobierno de Ortega y Murillo, justifica su inacción y falta de medidas frente a la pandemia. Descarta una cuarentena en el país y defiende la recuperación de una economía debilitada
En un Informe sobre el Covid-19, denominado “Libro Blanco”, el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, asegura que al 19 de mayo, a dos meses de confirmado el primer caso en Nicaragua, “la situación de la pandemia está bajo control en el país”.
“Nicaragua, el segundo país más pobre de América Latina y el Caribe, ha estado preparada para enfrentar la pandemia de la COVID-19 y cualquier otra similar”, sostiene el régimen orteguista en su informe.
Pero en realidad este informe, no explica a fondo las razones de las políticas seguidas para la prevención y contención de la pandemia en Nicaragua.
Para la socióloga Elvira Cuadra Lira, el “Libro Blanco” de Ortega y Murillo, tiene como trasfondo en realidad justificar o tener algún elemento de justificación frente a organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que han demandado apertura y transparencia en relación a los datos del gobierno; además, la OPS ha pedido visitar el país y analizar la situación que se vive por el coronavirus y brindar una mejor cooperación.
Es un intento de “salvar la imagen y responsabilidad frente a la comunidad internacional”, reitera Cuadra Lira, quien enfatiza que el informe no tiene contenido significativo, tampoco brinda datos actualizados y por tanto no tiene capacidad de explicación, no logra transparentar todas las preguntas que la opinión pública, ciudadanía nicaragüense y comunidad internacional se hacen sobre el manejo de la pandemia en Nicaragua.
Según Elvira Cuadra, al inicio, ellos (Ortega y Murillo) pensaron que podían manejar esta nueva crisis, que no se iba salir de su control, pero hicieron un error de cálculo, de tal manera que los efectos sanitarios, humanos y económicos son de grandes dimensiones. Y “en su lógica necrófila, no intentan proteger la vida y los derechos de los ciudadanos”.
En el “Libro Blanco”, el gobierno de Ortega y Murillo, justifica su inacción y falta de medidas frente a la pandemia, como el confinamiento, argumentando que el 40% de la población nicaragüense vive en el campo y no se puede pedir que dicha gente se quede en su casa guardando cuarentena.
Agrega que la realidad de Nicaragua, es que el 80% de los trabajadores urbanos son del sector informal y la vasta mayoría ganan su sustento diario vendiendo algo o brindando servicios.
Pero contrario al llamado reciente de los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que abogan por la “vida encima de todo”, cuando la contaminación es local y el riesgo de contagio es mayor; el régimen orteguista prefiere “buscar un equilibrio entre salud pública y economía sana”.
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Ese equilibro, que se resalta en el “Libro Blanco” defiende además la recuperación de una economía debilitada “por el intento de golpe de Estado”.
Y es que Ortega y Murillo, insisten en responsabilizar a “la oposición golpista de Nicaragua y sus patrocinadores de las agencias de acciones encubiertas de Estados Unidos”, de promover una campaña de desinformación masiva para atemorizar a la población y socavar la confianza en el gobierno.
Para Tamara Dávila, del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), el “Libro Blanco” de la dictadura, “es un llamado desesperado a la comunidad internacional para lavar su cara, necesitan recursos, no están recaudando de los impuestos, y por tanto la situación de los ingresos del Estado es crítica”.
Dávila, señala que aunque se esfuerzan en decir que están preparados, son datos de maquillaje, pues el secretismo persiste, ya que siguen sin decir cuántas pruebas de las 26 mil que donó el BID han aplicado, cuántas salieron positivas y cuántas negativas.
También de la opositora UNAB, la dirigente Alexa Zamora, dijo a República 18 que el régimen iba a buscar algún mecanismo para emitir sus mentiras, que ha venido repitiendo de manera sistemática y que ya no se sostienen por su negligencia y el sistema de salud al borde del colapso.
Zamora, expresa que era evidente que el deterioro de la economía, lo iba a achacar a la oposición, “para justificar su negligencia y falta de capacidad”.
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