“Estoy tranquilo en Nicaragua”: cardenal Brenes responde ante inminente Cónclave Papal
El cardenal Leopoldo Brenes no quiere ser Papa, según dio a conocer a la prensa nacional. No está claro aún si la dictadura le permitirá participar en el cónclave.
Brenes ofició la misa por el eterno descanso del Papa Francisco el lunes, 21 de abril.
El arzobispo de Managua y cardenal de la Iglesia católica, monseñor Leopoldo Brenes, preferiría que el sucesor del Papa Francisco, el sumo pontífice fallecido el lunes, “sea de otro lado” y no de Centroamérica, siendo él uno de los dos cardenales de la región (el otro, Álvaro Ramazzini, es guatemalteco) cuya participación se requiere ante el próximo cónclave papal que elegirá a un nuevo cabecilla de la Iglesia.
“Estoy tranquilo aquí en Nicaragua, trabajando con nuestra gente, viviendo en nuestra cercanía y también viviendo tranquilo en el barrio de Altagracia”, dijo Brenes abordado por periodistas tras una misa oficiada “por el eterno descanso del Papa Francisco” en la Catedral de Managua, que él mismo ofició el lunes, 21 de abril.
Tampoco se aventuró a emitir juicios o predicciones sobre los resultados del proceso, que se espera tendrá lugar pasado el 26 de abril, día del funeral del Papa Francisco. “No podemos decir que puede ser fulano, puede ser zutano, porque la sorpresa, el Espíritu Santo, siempre nos sorprende“, dijo Brenes.
“En primer lugar, antes del cónclave hay unos días de retiro, hay silencio en todos los cardenales, y luego la fuerza grande está en la oración que todo el pueblo católico va a estar haciendo para ese momento”, explicó el cardenal.
A la espera de órdenes ya dadas
A pesar de que el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio de El Vaticano, hizo ya el llamado para que los cardenales se trasladen a la brevedad, Brenes aseguró a la prensa que estaba a la espera de las orientaciones de ese órgano eclesial.
No está claro, sin embargo, dada las tensas relaciones entre la Iglesia católica nicaragüense y la dictadura sandinista, si a Brenes se le permitirá salir del país para participar en el cónclave.
Brenes figuró como uno de los principales rostros de la Iglesia católica durante uno de los periodos de mayor hostilidad gubernamental desde la primera dictadura sandinista (1979-1990) luego de que en 2018, durante un estallido social que desató protestas masivas, varios sacerdotes se posicionaran a favor de la población victimizada por la represión del régimen sandinista.
La Iglesia católica, desde entonces, ha sido atacada desde todos los frentes: restricciones económicas, encarcelamiento y destierro de sus sacerdotes, prohibiciones y limitantes a sus celebraciones y tradiciones, y un repetido discurso de odio que alcanzó al propio Papa Francisco.
La postura de Brenes fue de prudencia, desviando las preguntas o negándose a contestar cuando la prensa independiente ante él mencionaba la problemática de la represión.
En marzo de 2024, al cumplir los 75 años, el cardenal Brenes ofreció su renuncia al Papa Francisco. Pero este nunca respondió a su petición y la nunca se delató públicamente el motivo. Hasta los 80 años, de acuerdo con una normativa impuesta por el Papa Pablo VI en 1960, los cardenales deben participar en el cónclave para la elección de un nuevo Papa.