Defensor de derechos humanos teme “tiempos todavía más difíciles” para migrantes nicaragüenses en Costa Rica
“En Nicaragua se están cerrando las puertas”, lamenta Juan Carlos Arce, vocero del Colectivo Nicaragua Nunca+
“Yo creo que es importante destacar que la solidaridad internacional no es una dádiva, no es un regalo. Es una obligación“, dice Juan Carlos Arce, vocero del colectivo defensor de derechos humanos Nicaragua Nunca Más, quien conversó con República 18 sobre la situación de Nicaragua y de los nicaragüenses en Costa Rica este miércoles, 27 de septiembre, durante el tercer y último día del XIII Foro de Donantes Centroamericanos, celebrado desde el lunes en San José, Costa Rica.
“Creo que en este contexto tan difícil, la cooperación y la solidaridad internacionales tienen la obligación de continuar apoyando a Nicaragua más que nunca. La vigencia de los derechos humanos es una obligación de la comunidad internacional”, declara Arce, citando a la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Margarette May Macaulay: “lo que pasa en Nicaragua no es un problema de Nicaragua, es un problema de la humanidad“.
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Para Arce, en Nicaragua se están cometiendo crímenes de lesa humanidad, algo que corroboran numerosas investigaciones, la más reciente recopilada y reiterada por Naciones Unidas hace menos de un mes. “Es decir, hay una política sistemática de violaciones a los derechos humanos“, apuntó Arce.
Y es una crisis “de una magnitud que todavía no podemos calcular”, según Arce. En concreto se refiere a la crisis migratoria de escala masiva que ha experimentado el país desde que recrudeció la represión sandinista y se registraron los momentos más violentos de la crisis.
El Colectivo estima que el equivalente al 9% de la población nicaragüense ha debido emigrar, sea por motivos políticos o de índole económica —porque también la crisis es económica—. Este número incluye al mismo Arce y a sus colegas defensores en el Colectivo, como señala más adelante el defensor.
“Vivimos una situación de emergencia en Nicaragua. Se están cerrando las puertas, pero en Costa Rica podés hacer lo que sería impensable en Nicaragua. En nuestro caso, defender derechos humanos”
Y ante esto, la comunidad internacional, opina Arce, “debe activarse, actuar con contundencia y en coherencia con este contexto tan difícil en el que, cada día, miles de nicaragüenses —estamos hablando de cuatro mil al mes— huyen de su país por la situación de violencia. Esto no puede continuar“.
Una historia de resistencia
El Colectivo del que Arce forma parte trabaja justamente con las víctimas de estos abusos. Constituido en Costa Rica el 30 de abril de 2019 por un grupo multidisciplinario de defensores exiliados por la persecución del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua, Arce lo ve como “una historia de resistencia, de esperanza también“.
“Han sido cinco años de seguir resistiendo, haciendo lo que hacíamos en Nicaragua (defender derechos humanos) pero de manera diferente. Evidentemente, eso sólo ha sido posible, en primer lugar, por una convicción y un compromiso de nuestro equipo de trabajo”, considera, y añade que “también ha sido posible por la colaboración de la solidaridad internacional”.

“Estamos hablando de que en Nicaragua no hay solamente un régimen autoritario, sino una dictadura, una de las peores en América Latina“
“Fue sumamente difícil comenzar de nuevo en un país que no es tu país, bajo un entramado jurídico-político que es diferente. Aquí la legislación es diferente a la legislación nicaragüense, tiene sus particularidades”, explicó el defensor.
Chaves y Costa Rica
Y Arce lamenta que en Costa Rica “ha habido históricamente un rechazo a la población migrante y desplazada que ahora se manifiesta a nivel del discurso desde poderes tan importante como el ejecutivo, que de manera reiterada ha planteado que los migrantes en este país son un gran peso“.
“A partir de ayer hay una situación de emergencia. Estamos expectantes a ver qué tipo de medidas se aplicarán”, dice Arce. Se refiere al anuncio del presidente costarricense, Rodrigo Chaves, quien resolvió la declaración de una “emergencia migratoria” y aseguró haber instruido a las autoridades migratorias a adoptar una postura más fuerte para que la “amabilidad” costarricense no se “confunda con debilidad”.

El discurso de Chaves, como señala Arce, ha sido criticado por referirse a la población migrante en Costa Rica como un peso económico. Un estudio de Naciones Unidas confirmó que los discursos de odio contra migrantes en el ciberespacio costarricense aumentaron un 50% durante el primer año de la administración Chaves, mientras organizaciones consideran o bien que Chaves no hace lo suficiente para contrarrestar, o bien que activamente promueve esta clase de sentimientos con sus declaraciones.
“Quisiera equivocarme, pensar que (la emergencia de Chaves) no va a tener consecuencias negativas (para los migrantes)”, expresa Arce. “Al parecer, no. Pero como dicen en Nicaragua: de las vísperas se saca el día. Y estas vísperas no son tan positivas”, agrega.
Arce habla de “un retroceso en materia de políticas que tienen que ver con personas solicitantes de protección internacional y eso viene desde diciembre (de 2022). Cada vez es más complejo solicitar refugio, es cada vez más difícil obtener un permiso laboral que facilite la integración económica en este país“.
“Viene un momento más difícil”
“Es decir, es todo más difícil para una persona que huye de su país y que solicita protección internacional. No hemos visto todas las medidas todavía, pero me atrevo a pensar que viene un momento que va a ser todavía más difícil” tanto para los solicitantes de protección internacional como para el resto de migrantes.
Actualmente, se estima que la población nicaragüense en Costa Rica ronda los 300 mil individuos. Aquellos con raíces nicaragüenses son muchos más, aunque es un número mucho más difícil de estimar.
Hablando en nombre del Colectivo, Arce señala que “ha habido una deuda en relación a la gravedad de las violaciones de derechos humanos y el posicionamiento de la comunidad internacional”.
“La defensa de los derechos humanos no se expresa sólo en las condenas, sino que también habría de expresarse en otro tipo de acciones de apoyo a la población, a la sociedad civil, al periodismo independiente, porque (en Nicaragua) hay una arremetida contra todos los sectores; un ataque brutal frente al cual la comunidad internacional no puede quedarse callada y debe actuar“
“Sería desafortunado que, en un contexto tan difícil como el que pasan los nicaragüenses en Costa Rica, que aumenten las dificultades todavía más”, concluyó el defensor.