Alejandra Rivera: “No voy a descansar hasta que se haga justicia”
Alejandra Rivera perdió a su hijo, Daniel Josías Reyes, el 30 de mayo de 2018, cuando la Policía y paramilitares atacaron “la madre de todas las marchas”. A 3 años de impunidad, continúa exigiendo justicia.
El 30 de mayo de 2018, doña Alejandra Rivera vio salir a su hijo, Daniel Josías Reyes Rivera, rumbo a la marcha del día de las madres. Sin embargo, no lo vio regresar de la misma manera.
A las 5:30 de la tarde, cerca de las instalaciones de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Reyes Rivera recibió un impacto de bala en el abdomen. Hora y media más tarde, se rindió ante la muerte en el Hospital Vivian Pellas, en Managua, a causa de una hemorragia masiva interna.
Alejandra Rivera, de 56 años, entre lágrimas, cuenta que tiene muy bellos recuerdos de Daniel Josías, asesinado a los 25 años. Era el penúltimo de sus hijos y uno de los que más la apoyaba.
Alejandra Rivera recuerda a su hijo como una persona del hogar, que no le gustaba salir mucho y que se dedicaba a sus estudios. Su gran pasión era lograr culminar su carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC).
Además, es recordado por sus padres como un joven educado, trabajador, inteligente y buen cocinero. “Cuando podía, cocinaba para todos”, dijo Rivera con lágrimas en los ojos.
En abril de 2018, antes del estallido de las protestas antigubernamentales, Rivera sufre una caída que le imposibilita seguir caminando. Ahora, desde su silla de ruedas, asegura que continúa luchando y que no descansará hasta que se haga justicia.
El 30 de mayo de 2018, ocho personas fueron asesinadas en Managua por francotiradores de la Policía Nacional y diez en el resto del país. La marcha exigía justicia por los asesinados en las protestas que estallaron en abril y que en ese momento totalizaban 100.
En esta entrevista, conversamos con doña Alejandra Rivera en su vivienda, a tres años de impunidad.
¿Cómo fue ese día en que le arrebataron a su hijo?
Ese día se alistó. Yo lo observo, porque estoy acá sentada, las vueltas y que se estaba alistando, pero él no me dice que va a la marcha, solo se paró en el murito y me dijo “ahí vengo”.
Yo le pregunto, como cualquier madre: “¿A dónde vas?”, él me respondió que cerca con unos amigos. Ya eran más de las dos de la tarde, porque se iba a reunir con amigos para ir a la marcha. Ahora supongo que eso fue porque él fue a la marcha, yo en ese momento no sabía.
Se fue, pero ya no regresó… me lo devolvieron en una caja. Ese día lo asesinaron casi frente al portón de la UNI (Universidad Nacional de Ingeniería)

Foto: Museo de la Memoria
¿Cómo recuerda ese momento en que su hijo volvió pero no de la misma forma?
Triste, doloroso, impactante para mí porque jamás pensé que pasaría. Yo pensaba que estaba refugiado en alguna parte, porque vinieron dos amigos de él a preguntarme si había regresado. Cuando ellos me dicen eso, yo siento un escalofrío y un presentimiento.
Desde ese momento, empecé a angustiarme y comencé a llamar a mi esposo y a mis hijos que estaban fuera. Fueron días terribles. (Llora) De un día para otro mi vida se apagó, mi corazón empezó a latir rápidamente, porque la noticia fue dura.
Jamás pensé. Una madre nunca piensa que a su hijo le va a pasar eso: que lo iban a asesinar. Eso es imperdonable.
¿Qué estaba estudiando?
Él estaba estudiando veterinaria y zootecnia en la UCC (Universidad de Ciencias Comerciales), ya llevaba tercer año.

¿Cómo describe a su hijo y cómo lo recuerda?
Era buen estudiante y muy bien portado. Él no era vago, era de casa. Era un muchacho serio, formal, muy respetuoso, buen hijo, buen hermano… si él estaba aquí en la casa, hacía hasta la comida. Él hacía café para todos; era así.
Y cuando iba a salir él me decía dónde estaba. Pero justamente ese día (30 de mayo 2018) no me lo dice porque días antes yo hablé con él, porque pararon los estudios en la universidad y él salía a las protestas.
Yo me vengo dando cuenta después de su asesinato, que se reunía con otros muchachos en las protestas. Ya estaba en el Movimiento 19 de abril y yo no lo sabía.
Un día le reclamé, viendo la situación peligrosa y le pregunté preocupada que a dónde andaba y que no fuera ingrato, porque me dejaba pensando y esperándolo. Él vino hasta el día siguiente.
Recuerdo que entró, se sirvió su comida en la mañana, se sentó con una taza de café y hasta después que comió me respondió, justamente ahí donde estás vos parado.

Yo estoy en una de las mecedoras y me dice: “Mire, mamá, muchos creen que la lucha es solo para los que andamos afuera y la lucha tiene que ser de todos, hasta de los que estamos en la casa”
Yo sentí que me estaba pidiendo que no le reclamara. Lo único que yo le pregunté era por sus estudios. “Me da miedo que andés en las calles, porque corrés peligro”, le dije.
“Madre, ¿de qué sirven mis estudios con este hombre (Ortega) que nos está matando?”, me dijo. Yo le respondí que era su decisión. Desde ese momento, me di cuenta que él estaba luchando con los demás jóvenes, pero estaba callado porque ya le había reclamado.
También me di cuenta por sus amistades, que me lo dijeron tiempo después que él murió. Yo comprendí que era cierto, porque salía casi a diario. A veces venía y a veces no. Él no era así, su vida era estar aquí, en la computadora, con sus libros o dormía, pero no era de los que andaba “de arriba a abajo”.
¿Tuvo alguna relación sentimental?
Tuvo una novia, pero se dejaron. Luego no supe si tuvo otra relación. Él se dedicó a trabajar y a sus estudios; su gran sueño era ser veterinario.
¿Qué le diría a su hijo si lo tuviera enfrente?
Que voy a luchar hasta que se haga justicia, porque lo que hicieron fue una cobardía: quitarle la vida a mi hijo porque les dio la gana. Él no andaba haciendo nada malo, solo estaba apoyando a las madres.
¿Qué momento recuerda con más cariño de su hijo?
Yo tengo recuerdos muy lindos de mi hijo. Me acuerdo que cuando venía del trabajo, no había día que no se me acercara, me abrazara fuerte por la espalda y me besara.
Otro recuerdo que tengo, es una risa que tengo grabada de él, porque una gatita de él estaba dando de mamar y los gatitos estaban peleando y las estaba grabando. Entonces se tiró la carcajada. Fue un momento lindo, porque esa risa me quedó grabada.

Foto: José Cardoza
¿Cómo fue que usted dejó de caminar?
Fue aquí en la casa… por arrear a unas gallinas, me enredé con mi pié y caí hincada sobre una rama de tiguilote seco y eché todo el cuerpo sobre esa rodilla. A mi se me fractura la rodilla.
Daniel y mi otro hijo Johnatan, me fueron a levantar. Me llevaron al Hospital Manolo Morales de emergencia y ahí recibí una atención pésima.
Me tomaron placas de mi rodilla que la tenía muy inflamada. El médico observó las placas y no se percató de la fisura ni de lo grande que era el golpe, solo me mandó 7 días de reposo y me dijo que la inflamación era solo un golpe. No era así.
Luego me hicieron otras placas y solo con una prótesis puedo volver a caminar mejor.
¿Cuántos hijos vivían con usted en ese momento?
Solo Daniel y mi hijo menor, porque ya el resto estaban casados.
¿Daniel Josías la cuidaba a usted?
Él me llevaba al baño, me levantaba, me llevaba a la cama, me acomodaba las almohadas, me hacía mi café. Él era fuerte y me levantaba con fuerza.
Los hijos siempre hacen falta. Se imagina que a él ya no lo voy a volver nunca más, solo en una fotografía o en un sueño que Diosito me da.
Cuando se aproximan estas fechas del 30 de mayo, es como si lo estuviera viviendo o sintiendo. Casualmente anoche lo soñé.
¿Qué soñó?
Que él estaba alegre,jugando con otros muchachos. Se sonrió y se tiró una carcajada. Yo lo miraba, sabiendo que ya no está conmigo, pero me sentía feliz de verlo.
Justamente en ese mismo sueño, Dios me concedió soñar con mi hijo, mi madre y mi padre.
¿Qué cree que significa este sueño?
Es para tranquilizarme, para que me de cuenta que mi hijo está bien, dondequiera que esté.

Foto: José Cardoza
Ha pasado por etapas muy fuertes…
Antes de mi problema en la rodilla, ya había perdido a mi madre. Ella tenía menos de un año de fallecida cuando asesinaron a mi hijo. Él me consoló cuando perdí a mi madre. Después de eso, al año muere mi padre.
¿Cuáles son las demandas de las madres de abril?
Nuestras demandas son las mismas: verdad y justicia. hasta la fecha, cada muerte ha quedado en la impunidad. Lo que nosotros exigimos es justicia sin impunidad.
¿Cuál es el llamado de las madres de abril a las organizaciones de oposición?
Nunca les he tenido confianza, pero el llamado es que no haya elecciones, porque si no hay limpieza en los poderes del estado, no hay condiciones. Están ahí por estar.
¿Cuando entra a las organizaciones de madres de abril?
Casi un mes después de la muerte de mi hijo. No fui de las primeras, pero no tenía mucho mi hijo de haber sido asesinado.
A mi esposo le dijo una persona que existía esa organización y preguntó si quería entrar. Al comienzo no quise porque yo estaba en depresión, no salía de un rincón, solo pasaba llorando. Los recuerdos estaban a flor de piel.
¿Cómo hizo para superar esa etapa tan fuerte?
Con ayuda psicológica, con apoyo de mi familia y con ver a tantas madres que están luchando. Ahí uno entra con ánimo.
¿Qué mensaje le daría a los jóvenes que desean un cambio?
Que hay que seguir adelante, lo único es que hay que protegerse porque desde que comenzó esta lucha han sido más jóvenes los asesinados.
Yo no digo que no luchen, pero si tienen que cuidarse, concluye la integrante de AMA, Alejandra Rivera.