Estos han sido los principales atentados contra opositores nicaragüenses en Costa Rica
La violencia contra opositores exiliados en Costa Rica, que por mucho tiempo se consideró un lugar seguro, se ha manifestado en atentados y asesinatos en un patrón de represión transnacional.
Zona cercana a la vivienda de Roberto Samcam, militar en retiro y crítico del régimen sandinista asesinado por sicarios el 19 de junio, 2025.
Desde el estallido social de abril de 2018, más de 440 mil nicaragüenses han migrado a Costa Rica. Muchos de ellos por razones económicas, varios por motivos políticos. Perseguidos por la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, vieron en Costa Rica un refugio para salvaguardar su integridad y su vida.
Entre ellos, muchos han sido objeto de represión transnacional, expresada en “seguimientos, amenazas, hostigamiento y agresiones físicas por parte de presuntos agentes del régimen o redes organizadas dentro de territorio costarricense“, según comunicó el liderazgo de la Unión Democrática Renovadora (UNAMOS, antes Movimiento Renovador Sandinista) tras un reciente atentado.
El primer atentado notable ocurrió 11 de septiembre de 2021 en Escazú, San José, contra el opositor caraceño Joao Maldonado, ex-sandinista que desertó del partido y se unió al movimiento opositor. Fue interceptado por dos sujetos en motocicleta y recibió al menos cinco balazos entre el abdomen, la clavícula y un antebrazo. Sobrevivió tras semanas en estado delicado.
Al año siguiente, el ex-combatiente sandinista y opositor caraceño Rodolfo Rojas Cordero, quien había estado exiliado en Costa Rica, migró entonces a Honduras. Fue secuestrado y el 28 de junio de 2022 encontraron su cadáver en una carretera cerca de la frontera con Nicaragua. Las circunstancias de su muerte no han sido esclarecido casi tres años después.
Ese mismo año, el 11 de agosto, un opositor recibió dos disparos en un atentado poco esclarecido, ocurrido después de que este recibiera amenazas. El 7 de febrero de 2023, el opositor y ex-carcelado político, Erick Castillo, reportó haber recibido amenazas por su activismo y por brindar su testimonio de tortura en prisión.
Patrón de sicariato
El 10 de enero de 2024, Joao Maldonado fue víctima de un atentado en San José, mientras conducía junto a su esposa, Nadia Robleto. Motorizados interceptaron el vehículo y dispararon contra la pareja. Maldonado recibió siete disparos entre el tórax y la cabeza, y Robleto un tiro a la cabeza. Ambos sobrevivieron tras un proceso tortuoso que dejó secuelas severas.
Peritos de la autoridad costarricense examinan la escena del crimen. Foto: La Nación
Ese mismo año, el 28 de octubre, Jaime Luis Ortega, líder campesino y ex-combatiente de la Resistencia Nicaragüense, fue asesinado en su residencia en Upala, cerca de la frontera con Nicaragua. Hasta la fecha, no se han reportado detenidos ni se ha esclarecido más sobre su caso. Ortega era solicitante de refugio.
Este mismo 19 de junio en San José, el ex-mayor en retiro del Ejército de Nicaragua y férreo opositor del régimen sandinista, Roberto Samcam, fue asesinado a balazos en su propia casa. Bajo engaños, el pistolero ingresó a la zona residencial aprovechando obras en el portón. Subió las escaleras del condominio, ingresó a la propiedad y disparó ocho veces, entre una pierna, el abdomen el tórax y las axilas.
Junto a Maldonado, Rojas y un tercer opositor, Carlos Alberto García Suárez, encontrado muerto y quemado en Jinotepe el 15 de abril de 2024, ya son cuatro ciudadanos caraceños muertos o bien en atentados o bien en circunstancias altamente sospechosas, evidenciando una particular saña contra los opositores de ese departamento, uno de los que plantó más resistencia durante la sangrienta “Operación Limpieza“.
“Estos hechos evidencian un patrón preocupante de inseguridad para la población nicaragüense exiliada y la necesidad urgente de protección efectiva“, denunció UNAMOS, que señala directamente al régimen sandinista como responsable por estos actos de violencia.