Cardenal Leopoldo Brenes presta juramento para votar en el Cónclave Papal
Brenes es uno de dos cardenales centroamericanos, junto con Álvaro Ramazzini de Guatemala, en tomar parte del Cónclave Papal.
El cardenal y arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes Solórzano, al pronunciar el juramento previo a la reclusión del Cónclave Papal.
Uno a uno los cardenales, entre ellos el arzobispo nicaragüense Leopoldo José Brenes Solórzano, prestaron juramento antes de cerrar las puertas de la Capilla Sixtina en Ciudad de El Vaticano, en Roma, iniciando así el Cónclave Papal de 2025, la primera votación —de potencialmente varias— para designar al sucesor del Papa Francisco.
Tras el juramento, todos los cardenales se recluyen en el cónclave. En esta ocasión participan 133 de 135 cardenales electores menores de 80 años, en su mayoría (107) nombrados por el anterior papa durante su tenencia del cargo (2013-2025); todos juraron con la mano en los evangelios, declarando en latín, con el cardenal Brenes de ejemplo:
“Y yo, Leopoldo José Cardenal Brenes Solórzano, prometo, me obligo y juro… (con la mano en los evangelios) así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mi mano”.
Así se hace siguiendo el grado del orden sacerdotal y atendiendo a la antigüedad de cada uno en el rango de cardenal.
En este cónclave, los cardenales considerados papables incluyen a Pietro Parolin (Italia, 70 años, moderado y favorito por su experiencia diplomática), Matteo Zuppi (Italia, 69 años, progresista ligado a Sant’Egidio), Luis Antonio Tagle (Filipinas, 67 años, carismático representante de Asia), Péter Erdő (Hungría, 72 años, conservador y teólogo), Pierbattista Pizzaballa (Italia, 59 años, mediador en Oriente Próximo) y Robert Sarah (Guinea, 79 años, tradicionalista).
Como es notable por la selección de papables, existe una división entre progresistas, moderados y conservadores. La elección refleja tensiones entre continuar el legado de apertura de Francisco o tomar una postura más conservadora, aunque la cantidad de cardenales elegidos por Francisco parecería favorecer su visión pastoral.
El cónclave papal data del año 1059, con la creación del Colegio Cardenalicio, pero no fue formalizado el proceso sino hasta 1274, con el papa Gregorio X. Antes, el obispo de Roma era electo por aclamación del clero y la población local. Foto: Captura de pantalla, Vatican News
El cónclave se da también con fuerte influencia italiana (17 electores), cultura que históricamente dominó la política del Estado pontificio, pero también se nota el creciente peso del resto del mundo católico: Asia, África y América Latina. La diversidad geográfica (Europa 41%, Asia 15%, África 13%) podría favorecer a un Papa no europeo.
Es incierto el proceso. Un proverbio vaticano, citado por Brenes al negar cualquier aspiración papal previo a su viaje a Roma, reza que “quien entra como Papa, sale como cardenal”. La decisión, guiada por el Espíritu Santo según la creencia católica, dependerá de deliberaciones secretas en la Capilla Sixtina. Un candidato sorpresa, como ocurrió con Juan Pablo II en 1978, es siempre una posibilidad.