Sociedad civil se vuelca en apoyo a monseñor Rolando Álvarez tras la “criminal” e “infame” acusación judicial

Monseñor Rolando Álvarez es una de las voces más críticas de la iglesia en Nicaragua. Esta es la primera vez en la historia reciente del país que encarcelan a uno de los mayores jerarcas religiosos.

  • 6:45 pm
  • Dic 14, 2022
República 18

Activistas, defensores de derechos humanos e integrantes de la sociedad civil condenaron y señalaron de ‘criminal” e “infame” la acusación contra monseñor Rolando Álvarez, quien este martes fue presentado por el Ministerio Público ante los Juzgados de Managua, luego de permanecer secuestrado durante tres meses y medio sin ninguna causa penal en su contra.

En la acusación, el Ministerio Público, controlado por el régimen de Daniel Ortega, señala que el obispo y miembro de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) cometió supuestamente actos en perjuicio del Estado y la sociedad nicaragüense, por lo que le decretaron arresto domiciliar y programaron su audiencia inicial para el 10 de enero de 2023.

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“Denuncio y acuso al dictador Daniel Ortega y Rosario Murillo de iniciar un infame proceso contra el obispo Rolando Álvarez por ‘conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional’ después de tenerlo cautivo por más de 130 días”, dijo a través de su cuenta de Twitter la activista, Bianca Jagger.

La defensora de los derechos humanos expresó sentirse “profundamente preocupada por las imágenes” del obispo Álvarez, porque visiblemente se refleja el deterioro físico, delgadez y palidez. “Lo despojaron de su sotana y lo obligaron a usar ropa de civil para sentarse en la silla del acusado para enfrentar cargos infames”.

Para Héctor Mairena, integrante del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), la agresión contra el obispo Rolando Álvarez representa una escalada más contra representantes de la Iglesia Católica, que en el ejercicio de su fe se han puesto al lado de la feligresía, al lado del pueblo nicaragüense.

Rolando Álvarez y Uriel Vallejos respaldados

La abogada defensora de presos políticos, Yonarqui Martínez, calificó a la juez novena del Distrito Penal de Managua, Karen Chavarría Morales, quien aceptó la acusación del Ministerio Público contra monseñor, como una “déspota e inquisidora”.

“Monseñor Rolando Álvarez es un defensor de Derechos que ha sido acusado. El verlo en una sala donde por años he estado con diferentes acusados me ha impactado. Ninguna acción que se haga en su contra va a manchar la integridad e inocencia de él. Su libertad ha sido arrebatada por un déspota”, señaló Martínez.

Al mismo tiempo que el obispo era acusado, el régimen circuló ante la Interpol al sacerdote Uriel Vallejos, párroco de la iglesia Divina Misericordia de la ciudad de Sébaco, Matagalpa. El padre recibió incluso amenazas de muerte. Estas acciones lo llevaron a exiliarse.

Por su parte, la abogada y defensora de derechos humanos, Martha Patricia Molina dijo haber escrito a la Interpol “para informarles que el padre Vallejos es un ser íntegro y es un perseguido político”. Molina también invitó a los nicaragüenses a escribir a las oficinas de la Interpol para denunciar las falsas acusaciones del régimen.

“Después de revisar su base de datos (sobre) personas nacionales de Nicaragua buscadas por esa institución (59), y ver que aún no aparece el sacerdote Uriel Vallejos, procedí a escribirles para informarles técnicamente lo que se vive en Nicaragua”, dijo Molina a República 18.

En su defensa, Vallejos aseguró en su cuenta de Twitter que “solo a los delincuentes se les persigue. Y los delincuentes están en el poder (Daniel Ortega y Rosario Murillo) girando orden contra los demás, escudados en su aparato represor. Sería de mucho agradecimiento a la Interpol que capture a los delincuentes que desgobiernan Nicaragua”.

Régimen no entiende complejidad e influencia de la Iglesia

Para el politólogo, Eliseo Núñez, con la captura, presentación y acusación de monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador de la Diócesis de Estelí, Daniel Ortega se atiene a una imagen que él mismo ha construido donde la Iglesia Católica ya no tiene la capacidad de influir en la población.

“Evidentemente el régimen ha interpretado la posición de la Iglesia Católica como una posición de debilidad, no como una posición de prudencia. No entiende cuál es la complejidad del tejido de la Iglesia y la influencia que tiene en la población”, agregó.

Núñez explicó que la Iglesia Católica en Nicaragua tiene una estructura bien jerárquica, un tejido que se infiltra en todos los estratos de la sociedad nicaragüense y, además, es una institución que muy probablemente tome el arresto y la acusación de monseñor como su martirización. “Básicamente lo está elevando a un nivel de mártir”, aseguró.

Asimismo, el politólogo afirmó que esto tendría un “impacto profundo en el sentimiento de los católicos de Nicaragua”. También calificó la acción del régimen como “un error enorme” al creer que puede “rematar” a la Iglesia en este momento debido al “silencio” de la institución.

La Iglesia Católica nicaragüense ha decidido permanecer en “silencio” ante las acciones desmedidas del régimen, responsable incluso de la expulsión del representante del Vaticano en Nicaragua, a las monjas de la orden Misioneras de la Caridad, fundada por Madre Teresa de Calcuta, así como la cancelación de las personerías jurídicas de varias organizaciones religiosas y medios de comunicación católicos.