Padre es señalado de asesinar y violar a su hija adolescente en Managua

Los vecinos de la víctima durante las investigaciones señalaron que el parricida daba maltrato a sus hijas, sometiéndolas a constante violencia y abusos.

  • 12:24 am
  • May 18, 2021
cinta crimen
República 18

Luego de haber encontrado el cuerpo sin vida de la adolescente de 17 años, de iniciales ICM , en el barrio Sabana Grande de Managua, las autoridades determinaron que el principal autor del crimen fue su padre, Bismarck Alí Carvajal Zamora.

Según las investigaciones policiales, Bismarck Carvajal llegó a su vivienda el martes 10 de mayo, donde inició una discusión con la adolescente, quien le reclamó por los constantes abusos sexuales y violencia a la que la sometía, junto a su hermana menor de 15 años.

Mientras la adolescente increpaba a su padre, este se abalanzó sobre ella, forcejeó con Ivonne Marcela hasta que logró colocarle una faja en el cuello, la cual terminó asfixiándola hasta terminar con su vida. Luego el acusado tomó algunas pertenencias de la mujer junto al cuerpo para irlos a tirar a un predio valdío.

Sus familiares preocupados por la desaparición de la adolescente avisaron a las autoridades, quienes habían capturado a un hombre de 23 años como sospechoso, ya que los tíos y tías de la víctima aseguraron que acosaba a Ivonne y la intentó obligar a ser su pareja; sin embargo, no encontraron pruebas que lo vincularan al hecho violento.

Los vecinos de la víctima durante las investigaciones señalaron que Bismarck Alí les daba mala vida a sus hijas porque sufrían constante violencia y abusos.

El abuso sexual se ha normalizado

Para la defensora y activista feminista, María Teresa Blandón la violencia sexual a estado históricamente “muy naturalizada”, principalmente en las familias quienes constantemente aseguran que “los trapos sucios se lavan en casa” y no permiten que nadie de afuera se involucre en este tipo de temas.

En el caso de los vecinos, Blandón analizó que en dichas situaciones impera la “pedagogía del silencio” porque en muchas ocasiones las personas cercadas deciden no meterse por la autoridad que refleja el abusador, que en este caso era el papá.

“Hay una idea de que las familia son privadas y que nadie tiene que meterse ahí, aunque en ese lugar se estén cometiendo graves violaciones de derechos humanos como el de la violencia machista en general y el abuso sexual”.

Sin embargo, Blandón también hizo hincapié en otro tema y es la impunidad, en la cual explicó que hay situaciones en que tanto familiares como vecinos han denunciado casos, pero no son escuchados por las autoridades. “Llegan a la policía y la policía les dice: usted no es familiar, usted no es afectada directamente; así que no le podemos tomar la denuncia. Así que tiene que llegar la víctima o la persona responsable”.

De igual manera, detalló que también existe el temor en que luego las autoridades digan quién fue la persona que puso la denuncia contra le abusador y este pueda tomar represalias, que en muchos casos puede ser grave y carente de garantías por parte de la Policía Nacional.

Niñas y adolescentes principales víctimas de violencia

La activista feminista y defensora recalcó que las principales víctimas de violencia son las niñas y adolescentes porque hay cifras del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (IND) que detallan que en 2018 hubo casi 600 partos de niñas de entre 9 y 14 años víctimas de violación; y que cada día cinco niñas sufren violencia sexual en Nicaragua, las cuales están obligadas a parir.

Para Blandón la sociedad nicaragüense no tiene ningún respeto por el bienestar, la integridad y por la libertad de las niñas y adolescente, además hace referencia a que esta cultura es con la que la niñez se está criando en el país.

Finalmente, la feminista indicó que terminar con la violencia de género es una tarea colectiva; pero desde los colectivos no esperan nada del régimen de Ortega porque han autorizado a sus policías a ejercer violencia contra las mujeres en el marco de la crisis sociopolítica; así como, han permitido la liberación de reos comunes procesados por crímenes de femicidio, violencia sexual, entre otros.

“Hay que acabar con la indiferencia, pero también hay que acabar con el silencio. Y peor aún, hay que romper ese pacto de complicidad que muchos hombres tienen entre ellos”, concluyó.