La dramática salida de Nicaragua de la abogada Carla Sequeira y el costo que pagó por defender derechos humanos
Sequeira tiene cerca de 20 años de ejercer la profesión de abogada. En 2022, se convirtió en una migrante que le tocó emprender la travesía a EE.UU. con su hijo.
Carla Sequeira, de 43 años, nunca se imaginó llegar a convertirse en una defensora de derechos humanos en Nicaragua. Se graduó de la carrera de Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA) en Managua, en el año 2004. “Siempre tuve la vocación de ser abogada, tenía ese anhelo de ejercer el Derecho, pero no era como defensora, la verdad que todo pasó de casualidad y así encontré mi vocación”, compartió Sequeira a República 18.
Como si no hubiesen pasado cerca de 20 años, Sequeira tiene muy presente que el 11 de agosto de 2004 empezó a trabajar en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) en el puesto de recepcionista.
“Estaba saliendo de la carrera y un día estaba esperando en la CPDH que me llegaran atraer y de repente apareció el doctor Julio Montenegro —que en ese entonces era amigo de don Marcos Carmona— y me dijo que había un puesto de recepcionista y que me podía servir mientras hacía el proceso de mi tesis monográfica. Entonces fui a pasar la entrevista y me contrataron. Así fue como llegué a la CPDH”, recordó.
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Confesó que desde que estudia en la UCA, en el tercer año de la carrera era parte del Buffet Jurídico de esa aula mater y que siempre le ha gustado el Derecho Penal, y por eso cuando llegó a la CPDH ya tenía muchos conocimientos.
“Ya había litigado en el buffet, y cuando llego a la CPDH me encontré otro mundo del que no entendía mucho, el tema de derechos humanos. Siendo la recepcionista recibía casos y asesoraba a las personas, y así comencé a involucrar más de lleno a la CPDH, después pase al lugar que se llamaba Archivo Histórico que fue prácticamente la digitalización y escaneo de 1997 hasta 2006. Eso me ayudó a despertar la vocación y a ser voz de las personas que no lo tienen“, aseguró la abogada nicaragüense nacida el 26 de mayo 1980.
Asesora legal en la CPDH
Sequeira recuerda que estaba a punto de dejar la CPDH cuando Marcos Carmona le ofreció que se quedará en la parte de Asesoría Legal: “ahí comencé como un asesor más, y me involucré, empecé a trabajar fuertemente, a involucrarme a las capacitaciones de derechos humanos, y ejecutar proyectos en zonas rurales, y me metí, me tocaba montarme en una mula y me caía porque no sabía montar, pero me gustó la cercanía, cariño y amor de la gente, cuando le ayudás, y así comenzó mi pasión”, rememoró.
Entre 2008 y 2009 conoció a quién hoy es su esposo y el padre de su hijo.
“Él me ayudó a realizar comunidades con los comités de desarrollo municipales, con las Alcaldías, desde ese entonces comenzamos a trabajar más de cerca con la gente del área rural. Ya después se dio en el 2018, ya estaba involucrada activamente en la defensa de los derechos humanos que se respetara a las personas que estaban protestando, nos metíamos a lugares muy peligrosos”, contó.
Una de esas experiencias arriesgadas que vivió para contarlo es cuando fueron a asistir a estudiantes atrincherados en Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) el 20 de abril de 2018.
“Me acuerdo que en la UNI a todo el equipo de la CPDH, un 20 de abril de 2018, cuando llegábamos a dejar alimentos y medicinas a los chavalos, quedamos atrapados. Cuando justamente estamos saliendo por el portón trasero que da a la Catedral, en ese momento llegó la Policía y comenzó a disparar y no podíamos salir porque había hasta paramilitares, sino hubiera sido por los muchachos no hubiéramos salido de ahí”, relató.

Sequeira incluso le tocó vivir en carne propia el sufrimiento y la incertidumbre como un familiar de un preso político, su esposo fue detenido arbitrariamente el 30 de mayo del 2018 junto a otros cuatro promotores de derechos humanos.
“Ahí empezó mi calvario, el salió hasta el 20 de mayo de 2019, pero los primeros meses fueron horribles, terribles, yo viví lo que generalmente las familias llegaban a denunciar, yo podía constatar de primera mano las violaciones de derechos humanos”, apuntó.
Recalcó que “además de ser defensora fui parte de los presos políticos”. Aseveró que junto a la abogada Yonarqui Martínez defendió a los excarcelados políticos Yaritza Rostrán y el líder universitario Luis Quiroz.
“Junto a todos los abogados de presos políticos y defensores hemos tenido una muy buena química nos hemos ayudado en los procesos judiciales y fue como logramos que muchos procesos se evidenciara la faltas al debido proceso y las violaciones a derechos humanos, ya cuando se dio la Ley de Amnistía, mi esposo salió entre los liberados”, indicó.
El excarcelamiento del esposo de la abogada no significó el fin del acoso y hostigamiento por parte de la dictadura orteguista.
“Teníamos vigilancia, el asedio fue permanente, duro y difícil, teníamos policía en la esquina de la casa (…) mi esposo después de caer preso ni siquiera podía dormir en la cama se tiraba al piso a dormir, y tuvo que migrar”, denunció.
El asedio constante a la CPDH también se intensificó desde 2021 y muestro de ello fue la detención de la abogada María Oviedo. “Nosotros estábamos recibiendo amenazas serias de que nos iban a detener (…) y nos dimos cuenta que teníamos restricciones migratorias todos los de la CPDH”, denunció.
Reconoció que la detención arbitraria de la abogada defensora María Oviedo fue “verdaderamente dramático y traumático para el personal de la CPDH, llegamos a pensar que nos iban a agarrar a todos, empecé a tener crisis nerviosa y era más evidente la persecución desde junio 2021, nos seguían a nuestra casa motorizados vestido de civil, a mi me esperaba afuera de mi casa y ni siquiera disimulaba, y me esperaba afuera de la CPDH”.
Su travesía a EE.UU. y su nueva vida
La persecución a los abogados defensores de la CPDH obligó a Sequeira a huir de Nicaragua, el 27 de marzo de 2022, lo hizo a través de puntos ciegos hacia Honduras de ahí tomó un bus expreso para llegar a México.
La defensora fue la cuarta integrante de la CPDH que se vio obligada a huir para preservar su vida y libertad. Sequeira tenía visa americana, sin embargo, su hijo no y además ella como defensora tenía restricción migratoria.
El 20 de abril de 2022, cuando cumplía el aniversario la CPDH, el régimen a través del Ministerio de Gobernación (Migob) le canceló la personería jurídica.
“Después de eso tomé una decisión y dije que me iba a ir de manera irregular”, contó Sequeira, sin embargo dijo que “de saber todo lo que iba a pasar a lo mejor no lo hubiera hecho”. Habla de los riesgos, dificultades y temor que tuvo que vivir con su hijo.
“Pasamos sin ningún problema todos los países de Centroamérica, pero nuestro problema empezó en México, porque es un país muy difícil para los migrantes. El trayecto fue muy duro, en Tapachula pasé dos semanas, con mi hijo y otra colega de la CPDH, estábamos en una casa de seguridad y cuando nos tocó salir era para montarnos en una lancha de pesca en la que pasamos todo el día y noche, salimos a las 6:00 a.m. y entramos a las 8:00 a.m. del día siguiente a Oaxaca. Pasamos la noche en un bote en Alta mar”, compartió.
De ahí la travesía se intensificó, siguieron transportándose de vehículo a vehículo hasta Ciudad de México y de ahí a San Luis donde se tuvo que montar al llamado tren “La Bestia”.
“Cuando por fin los guías (coyotes) agarran al tren, te da 10 minutos para que te montés en un vagón, pasamos un día en el tren, pero antes de todo nos dicen ‘si en algún momento el tren se detiene en este lugar, ustedes corran hasta una montaña’ yo soy gordita e hipertensa, creía que no iba a suceder, pero me tocó correr, me tocó subirme a esa loma que dijeron aunque me costó. Ahí pasamos la noche en un lugar súper frío, de ahí nos montamos en otro tren”
“A mí me ayudaron, un muchacho que ya estaba abajo me iba a agarrar, me tire, pero rodé y me lesione los dos pies que se me inflamaron de inmediato, y así corrí”, describió Sequeira.
Aún con sus pies inflamados la defensora continuó su difícil travesía, transbordando otros trenes donde igualmente vivió una odisea. Mencionó que el 25 de mayo, oficiales de Migración de México los persiguieron y les echaron uno perros durante la noche, por lo que “tuvimos que meternos en un lugar con plantas llenas espinas en lo oscuro, yo dejé mis zapatos, quede descalza y producto de la persecución me herí los pies”.
Migración de México, denunció la defensora, no deportó a cinco de los migrantes que logró detener sino que los golpeó, los torturó y robó. “Se portaron como unos delincuentes”, reprochó.
Sequeira no abandonó la peligrosa travesía, aunque reconoció que lo consideró. Siguió atravesando un desierto para poder llegar y cruzarse el Río Bravo y finalmente entregarse a autoridades estadounidense. Ahí, contó, vio morir a cinco migrantes, entre ellos uno de los que le ayudó incansablemente en los momentos que sintió que no podía más.
“Mi hijo (de 11 años) ni yo, ni mi colega sabíamos nadar. Fue duro y difícil ver morir personas, es una experiencia dolorosa, porque no podés hacer nada por ellos. Al día siguiente nos levantamos con la intención de cruzar, pero el río estaba alto, y ahí nos encontramos con otros migrantes que tenían una cuerda, nos acogieron y buscamos como cruzar, pero en el área de EE.UU. estaba más hondo. Mi hijo casi se me ahoga, yo me caí y no sé cómo me sostuve, incluso el guía me levantó y me ayudó a salir del río”, rememoró.
El 27 de mayo de 2022, se entregó en horas de la mañana a las autoridades de migración de Estados Unidos de Eagle Pass, Texas, para solicitar asilo político. Fue liberada el 1 de junio de ese año y se reencontró con su esposo que había llegado a EE.UU. en noviembre de 2021.
Actualmente, forma parte de la Defensoría Nicaragüense de Derechos Humanos en Miami, Estados Unidos, fundando en noviembre de 2022.

La defensora de derechos humanos se encuentra solicitando asilo en EE.UU. y está a espera de que le entreguen el permiso de trabajo pues ya tiene cita para Corte. Realizó un préstamo de 3,000 dólares para pagar la mitad de los 6,500 dólares que le está cobrando un abogado de inmigración por llevar su caso.
“Yo vine con una mano adelante y otra atrás, lo poco que traía se lo llevó el río y el coyote me cobró 10,000 dólares, una parte lo hice como préstamo y la otra parte me la dio mi madre. Aquí no ha sido fácil, es un país muy difícil, yo no tengo el idioma y por eso se me ha hecho difícil en desarrollarme. Quiero estudiar Inglés, porque sé que todo inicio es difícil yo tuve la gracia de que ya estaba aquí a mi esposo, quien nos recibió”, concluyó.