Joven exiliado venció la batalla contra el Covid19 solo y mal atendido
Esteban Emmanuel Gonzáles es un joven nicaragüense originario del departamento de Carazo que se encuentra exiliado en Costa Rica. Buscó refugio en el vecino país luego del ataque perpetrado por paramilitares el 8 de julio de 2018 en la ciudad de Jinotepe. Salió de Nicaragua al igual que decenas de miles de compatriotas que tuvieron que huir de la violencia del régimen de Daniel Ortega.
Esteban trabaja como chofer de Uber en San José, pero hace unas semanas pasó los peores días de su vida en el exilio, luego de contraer el nuevo coronavirus SARS-CoV2, que provoca la enfermedad del Covid-19. Fue a pedir atención médica dos veces a un centro de salud y pasó en cama muchos días sin apetito tomando suero, hasta que logró recuperarse.
El joven caraceño conversó con República 18 y contó su historia como persona exiliada, contagiada de Covid-19.
“Fue muy difícil”, dijo Gonzáles. Estando enfermo no contó con la compañía de ningún familiar, debido a que vino solo a este país. Luego de unos días de sentirse mal, con síntomas de gripe, fue a visitar un centro de salud donde le dijeron que no podía ser atendido por no contar con un seguro de salud.
Luego de contar su situación migratoria, Gonzáles dice que, en el centro de salud, conocidos en Costa Rica como EBAIS, le dieron un “seguro de ACNUR”, lo atendieron y le dijeron que “tenía algo viral”, como no se trataba de una emergencia lo mandaron a su casa.
Luego de tres días de continuar con calentura, dolor de cabeza, de cuerpo y de haber sufrido un desmayo, decidió ir nuevamente al Centro de Salud.
Ese día le hicieron la prueba de Covid, cuatro días después recibió una llamada donde le confirmaron que sí estaba contagiado de Covid-19. Entró en pánico al saber que había muchas personas muriendo alrededor del mundo y que él podía ser otro número más en las estadísticas de personas fallecidas por la enfermedad y pensaba, “si muero lo voy a hacer lejos de mi patria”.
El joven exiliado dijo haber sentido xenofobia cuando fue atendido en el EBAIS “a la hora de atenderme, cuando yo decía mi nacionalidad, nicaragüense, había muchas personas en la fila, atrás y no me atendían, yo tuve que reclamar mis derechos y preguntar por qué no me atendían. Y por qué a ellos sí, entonces hasta que yo reclamé mis derechos, que yo le dije, estoy asegurado por parte de ACNUR, me atendieron”.
Cuando fue atendido por las enfermeras dijo haber sentido desprecio, luego de decir que era nicaragüense. “Me preguntaron si había atendido a familiares en estos momentos, por lo que se decía que los nicas estaban cruzándose la frontera en ese tiempo”. Luego de revisarlo y hacerle la prueba de Covid-19, le pusieron dos inyecciones, relata.
Gracias a una donación de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la Caja Costarricense del Seguro Social, podría atender a unos seis mil nicaragüenses en cualquier centro de salud del país. Es probable que por esa razón Gonzáles haya sido atendido.
Luego de que fue notificado de ser positivo de Covid-19 le dijeron que no saliera de su casa, le pusieron dos inyecciones cuando fue por la segunda ocasión, pero no recibió ningún tipo de medicación.
“Me sentía demasiado mal” luego que regresó a casa, dijo. Gonzáles, al igual que muchos exiliados que han pasado una mala situación, tuvo una mala alimentación y no tenía medicamentos. “Abría los ojos y luego sentía que me desvanecía, comía muy poco”, continuó relatando. Sin embargo, tomó suero oral por mucho tiempo, lo que, según él, pudo haberle ayudado.
“En mi misma desesperación, estando enfermo, agarré el carrito con el que trabajo y volví al EBAIS diciendo que yo era positivo (de Covid-19), pero tomando todas mis medidas, con cubre boca, careta y guantes, para no contagiar a nadie más. Más bien lo que iban a hacer, era que me iban a multar. Me dijeron que me iban a multar y luego me llevaron hasta la casa”.
Las autoridades de salud le dijeron que no saliera y le dieron una “orden sanitaria”, pero ya cuando había pasado el pico más alto de la enfermedad, asegura él.
Cuando estuvo en cama se comunicó con personas cercanas, quienes le dijeron que oraban por él para que se sanara pronto. Mientras otros le pidieron que se regresara a Nicaragua, sin embargo, Gonzáles en ningún momento pensó en retornar porque, debido a su participación en las protestas, la situación sociopolítica que aún vive el país representa un peligro para él.
“Yo decidí seguir aquí en el exilio, por convicción. En mi misma enfermedad pensaba que prefería morir acá que ir a Nicaragua a rendirme y darle gusto al régimen. Pienso que vale la pena seguir luchando por una Nicaragua mejor”.
Luego de haber pasado los peores días de su estancia en el exilio, Emmanuel está de vuelta en el trabajo y en una mejor condición de salud. Maneja su pequeño automóvil, ganándose la vida en el día a día para poder mantenerse en un país que no es el suyo.