¿Qué puede esperar Nicaragua tras la victoria de Lula da Silva en las elecciones de Brasil?
Para el Centro de Estudios Transdiciplinarios de Centroamérica, “es previsible” que un gobierno como el de Lula da Silva “no se alinee con el régimen de Ortega, pero tampoco seguirán una línea proactiva de denuncias”
El político progresista Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido el pasado domingo 30 de octubre durante las elecciones generales de Brasil con un 50,90% de los votos.
“Me considero un ciudadano que ha vivido un proceso de resurrección. Intentaron enterrarme vivo y aquí estoy”, dijo Lula Da Silva durante su primera comparecencia pública.
Con la reelección de Lula en Brasil el mapa político latinoamericano se reconfigura con una presencia mayoritaria de gobiernos de izquierda, tras un período de gobiernos de derecha y derecha extrema como el de Jair Bolsonaro.
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Pero, ¿La llegada al poder de estos gobiernos de izquierda, qué representa para Nicaragua? Un país gobernado por una pareja presidencial que cataloga su gobierno como socialista (izquierda), acusado a nivel internacional de cometer crímenes de lesa humanidad.
Probable política tolerante que confrontativa
Para el Centro de Estudios Transdiciplinarios de Centroamérica (Cetcam), “es previsible” que un gobierno como el de Lula da Silva “no se alinee con el régimen de Ortega, pero tampoco seguirán una línea proactiva de denuncias”.
El estudio de Cetcam señala que es probable que el nuevo gobierno de Brasil no justifique la deriva totalitaria de Ortega, pero también podrían evitar emitir condenas sobre la situación represiva que se vive en Nicaragua.
“Es probable que su política exterior sea más tolerante que confrontativa”, señala. Sin embargo, “estas fuerzas emergentes de la nueva izquierda latinoamericana se diferencian claramente de los anteriores regímenes del “socialismo del siglo XXI”, así que se podría esperar una política diferenciada.
“Sus posiciones frente al régimen de Ortega son diferentes”, agrega. Y esto coincide con las declaraciones de Lula da Silva el pasado agosto de 2021, cuando emplazó a Ortega a “no abandonar la democracia”.
Retorno de la izquierda a América Latina
Al menos 11 gobiernos latinoamericanos se reconocen de izquierda y esto para algunos analistas representa el surgimiento de la izquierda progresista, apegada a los derechos de la mujer, el medio ambiente y de los pueblos originarios.
Para el exdiplomático, Arturo McFields, “el triunfo de Lula sobre Bolsonaro en Brasil fortalece el retorno de una izquierda con malas credenciales económicas y pésimas actuaciones políticas”.
McFields apunta que en esta ocasión, se puede tratar de una izquierda que calla ante crímenes de Ortega en Nicaragua y que se derrite ante dictaduras de Cuba y Venezuela.

Ortega saluda reelección de Lula desde Nicaragua
Por su parte, el régimen de Daniel Ortega saludó desde Nicaragua al Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, tras la reelección del líder progresista brasileño este pasado 30 de agosto.
“Con gran alegría celebramos su merecida victoria, rogando a Dios les de salud, fortaleza y mucho cariño para construir juntos y animados el futuro de su gran país, el bienestar de las familias, y seguir contribuyendo a la búsqueda de la paz en el mundo”, se lee en la carta.
De igual manera, se hizo de conocimiento público que el PT de Brasil habría invitado a funcionarios sandinistas al proceso electoral brasileño. Estos fueron Orlando Tardencilla, Alma Nubia Baltodano y María Yamileth Gradyz.
Ortega y Lula, ¿Amigos cercanos?
Lula Da Silva es reconocido como una persona cercana a Daniel Ortega, que, durante los años de mayor auge de los gobiernos del ALBA, no dudó en mostrar su afecto por el sandinismo.
Durante la campaña electoral, su rival, Jair Bolsonaro, le hecho en cara la amistad que tenía líder del PT con Daniel Ortega, cuyo régimen es responsable del asesinato de 355 personas según la CIDH, incluyendo una estudiante brasileña.
Inclusive, la página del Tribunal Supremo Electoral brasileño incluyó una fotografía de Lula Da Silva abrazando a Daniel Ortega, lo que desencadenó la crítica del líder socialista en Brasil.