Falta de recursos para prevenir la violencia y cultura de impunidad contra los agresores expone más a las mujeres
La violencia machista en Nicaragua es un problema de salud pública, que nunca ha sido prioridad para ningún gobierno ni para el régimen de Ortega. La Policía y el Poder Judicial no han sido instituciones que acompañan a las víctimas
En los recientes datos presentados por el organismo feminista Católicas por el Derecho a Decidir Nicaragua, denuncian que en el país han ocurrido 50 femicidios, 24 en el ámbito público y 26 en el privado; así como, 68 casos de femicidios en grado de frustración.
La activista feminista y defensora de los derechos de las mujeres Mirna Blandón, destacó que ninguno de los gobiernos se ha interesado en la protección de los derechos de las mujeres. En el caso del actual gobierno de los Ortega-Murillo la violencia y los abusos han incrementado.
“La violencia machista en Nicaragua es un problema de salud pública, que nunca ha sido prioridad para ningún gobierno ni para el régimen de Ortega Murillo. Más bien, desde que ellos regresaron al poder la violencia ha sido su lenguaje contra organizaciones de mujeres y feministas que han demandado acciones urgentes para la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres”.

Asimismo, Blandón enfatizó en las acciones del Estado con clausurar las Comisarías de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia; las cuales se reabrieron en febrero de este año, pero con varias limitantes, entre ellas las reformas en la Ley 779 que fueron alrededor de las mediaciones y de la tipificación del delito, del concepto de femicidio que ellos lo restringen al ámbito privado.
“La falta de recursos para prevenir la violencia y la cultura de impunidad contra los agresores”, son algunos de los señalamientos que realiza Blandón; quien, también, resaltó la falta de interés de las autoridades en los casos de violencia. Es decir, no dan el acompañamiento necesario a las víctimas; más bien las revictimizan, las burlan, son indolentes y retardan los procesos de justicia.
Mujeres asesinadas habían denunciado
Algunas de las mujeres asesinadas antes fueron a hacer la denuncia, pero no las escucharon o complejizaron sus procesos, colocándolas en una situación más vulnerable hasta que fueron asesinadas por sus parejas.
“La Policía Nacional y el Poder Judicial no han sido instituciones que acompañan a las víctimas de la violencia a como corresponde por Ley (…) Las mujeres asesinadas en su mayoría, de hecho, antes habían puesto sus denuncias ante las instancias correspondientes de sus agresores, estas denuncias fueron ignoradas u obligadas a mediar”.
Ante la negativa de los gobiernos, principalmente el de la pareja presidencial Ortega-Murillo, los organismos feministas y las defensoras se han encargado de crear proyectos u actividades para proteger, acompañar y asesorar a las mujeres que han sufrido violencia.
Asimismo, han condenado la liberación de más de 500 hombres procesados y encarcelados por abusos sexuales, femicidios, acosos u agresiones a las mujeres; de los cuales, algunos de ellos han salido a terminar con la vida de sus víctimas como venganza.
Albergues para víctimas de violencia
Una de las iniciativas de las feministas y defensoras de las mujeres víctimas de violencia, es la creación de albergues para proteger, capacitar, ayudar y empoderarlas en sus derechos para que puedan reintegrarse en la sociedad.
Sandra Arceda, responsable del Colectivo 8 de Marzo del municipio de Esquipulas, Matagalpa destacó que se han creado albergues para evitar los femicidios y de esta forma disminuir las cifras; sin embargo, el poco presupuesto no permite abrir todos los edificios donde resguardan a las mujeres y a sus hijos.
“La estrategia es salvarle la vida y buscar algunas soluciones para que el hombre no logre encontrarla, y buscar que ella pueda restablecer su vida y mejorar ese plan de vida. Es una atención médica, física y emocional (…) No es tan fácil porque aparte asumen toda una ruta judicial que pasan hasta un año para poder resolverles”.
Arceda, enfatizó que la responsabilidad del Estado es velar por la seguridad, la vida de las víctimas y hacer cumplir la justicia, pero la falta de acción de las autoridades como organismo han decidido tomar sus propias acciones para resguardarlas.
Por otra parte, los albergues también han ayudado a las mujeres a salir del país, esto depende del nivel de peligro al que están expuesta cuando las autoridades no atienden a los llamados.
Redes de solidaridad
De igual manera, Arceda manifestó que las mujeres víctimas de violencia necesitan tener redes de solidaridad cuando afrontan este proceso; tales como visitas de sus amigas, encuentros o llamadas de sus familiares o de personas cercanas.
“Necesitamos que las mujeres recuperen sus redes de solidaridad; entonces esas redes de solidaridad las construimos dentro con ellas en el albergue. Volver a llamar a su mamá, a sus amigas, a sus hermanos que construyan esas redes, que sepa que no está sola y que hay gente que las quieren apoyar. En el albergue ha habido mucha solidaridad por parte de la familia”.
Destacó que muchas de las mujeres que han atendido no les permitían llamar, salir de casa o relacionarse con terceros; a lo que la activista feminista y defensora describe como un método para hacer sentir sola la víctima y colocarla en una situación más vulnerable.
Finalmente, las activistas y defensoras de las mujeres hacen un llamado a respetar los derechos y la vida de las féminas; a no obligarlas mediar con sus agresores porque las exponen más, a no liberar personas que han sido acusados de violencia o femicidios, y a reformar las leyes en beneficios de estas.
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