Continúa escándalo: embajador de Colombia citado de vuelta a Bogotá por conducta partidaria
El embajador también elogió el supuesto compromiso revolucionario del pueblo de Nicaragua
La Cancillería de Colombia citó “con urgencia” en Bogotá a su embajador en Nicaragua, León Fredy Muñoz, por su participación en un evento partidario del Frente Sandinista el pasado 7 de julio en León, en el marco de las celebraciones del aniversario de la revolución sandinista. Así lo divulgó a través de su cuenta de Twitter el ex-embajador de Nicaragua en la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields.
A Muñoz se le pudo observar marchando en la ciudad de León con el pañuelo rojinegro y una gorra con las siglas del FSLN, característica de los simpatizantes del régimen Ortega-Murillo.
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“Es admirable lo que yo he sentido desde el 30 de septiembre que llegué a Nicaragua. Es un pueblo alegre, bonito, amable y sobre todo un pueblo convencido de su revolución, la verdad es que estoy gratamente sorprendido y lo ratifico: aquí en León esta celebración, esta conmemoración, es una cosa maravillosa” dijo el embajador a la prensa oficialista.
Muñoz defendió su conducta expresándose a través de su cuenta de Twitter. “Ante las gestiones propias de la Embajada y los relacionamientos propios del protocolo entre gobiernos, es mi obligación como Embajador, participar en reuniones y/o actividades importantes para el Gobierno” argumentó el embajador, quien ha sido blanco de críticas por sectores de la oposición e incluso políticos de otros países.
“Inconcebible”, calificó en sus redes sociales el senador republicano de los Estados Unidos, Marco Rubio, “que el embajador del Gobierno Petro aplauda una revolución marxista y sangrienta. Es un grave insulto a todos los nicaragüenses y exiliados que aún sufren las repercusiones de los sandinistas”
“No es normal”
De primeras, el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Costa Rica, Carlos Cascante, señala que, según las normas diplomáticas fundamentales, “los diplomáticos acreditados en un país tienen el compromiso de no participar de la vida política de ese país”.
“Desde esta perspectiva no es normal que un embajador participe en este tipo de actos” opina Cascante, pero apunta que “habría que estudiar y preguntarse si lo hizo con autorización del gobierno colombiano o bien lo hizo como un acto que salió de su propia voluntad”.
Por el momento ninguna instancia oficial se ha pronunciado al respecto de la conducta del embajador, que se dio a pocos días de un nuevo fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre la disputa marítima que ha enfrentado a los dos países desde hace varios años. El fallo está programado para el 13 de julio.
Aunque el gobierno de Petro sí ha condenado las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Nicaragua, sectores de la oposición temen que exista una afinidad ideológica entre el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y Petro, considerando que ambos son gobernantes de izquierda con nexos a grupos guerrilleros del siglo XX.