Exigen justicia por muerte de migrante miskita por falta de atención médica en Costa Rica

Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes realizaron un plantón frente a la Asamblea Legislativa de Costa Rica, para exigir justicia por la muerte de la miskita Carmelita Erdiana Julio Peachy, de 61 años, quien falleció en el cantón de Limón por causas desconocidas, aunque sus seres cercanos aseguran que, por falta de atención […]
  • 12:14 am
  • Dic 7, 2023
República 18

Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes realizaron un plantón frente a la Asamblea Legislativa de Costa Rica, para exigir justicia por la muerte de la miskita Carmelita Erdiana Julio Peachy, de 61 años, quien falleció en el cantón de Limón por causas desconocidas, aunque sus seres cercanos aseguran que, por falta de atención médica, se aceleró su muerte.

La Asociación Intercultural de Derechos Humanos (Asidehu), denunció el pasado 1 de diciembre que Carmelita no fue atendida por no contar con documentos de identidad migratorios ni seguro médico.

“Dejaron morir a Carmelita, mujer miskita”, dijo Johswell Martínez, director de Asidehu en un discurso que pronunció a las afueras de la Asamblea Legislativa de Costa Rica.

Martínez cuestionó la falta de acceso a la salud a los migrantes por parte de los centros médicos.

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“No importa lo que te haya pasado. Primero te cobran y después te atienden” dijo Martínez señalando que esas acciones violentan el derecho internacional y la constitución política de Costa Rica.

La líder miskita Susana Marley Cunningham, conocida como “Mama Grande”, se pronunció y le pidió a las autoridades costarricenses no permitir más muertes de migrantes por falta de atención.

“Costa Rica, no nos deje morir, así como murió mi hermana Carmelita. Los documentos están muy lentos”, dijo

Carmelita Julio Peachy de 61 años. Foto: Cortesía.

Migración nunca atendió la llamada

Según Mamá Grande, la Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica no respondió las llamadas de Carmelita, por lo que se fue a Limón. Pero el aguantar hambre le pasó factura y en el hospital no la atendieron. Sin embargo, por la insistencia, le dieron suero y la llevaron a su casa, donde falleció.

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Asidehu aseguró que el 27 de noviembre, Carmelita enfermó y que tras su muerte, la familia recaudó alrededor de dos mil dólares para repatriar el cuerpo a Nicaragua.

“Los migrantes no tenemos derecho a enfermarnos, porque existe una gran probabilidad de que se nos niegue el servicio médico. La salud no es pública, porque te obligan a pagar un servicio”, dijo Martínez frente a la Asamblea Legislativa.