Persisten ataques contra la Iglesia Católica en Nicaragua: un sacerdote desterrado y otro más que sale al exilio
Unos 12 sacerdotes católicos han tenido que abandonar Nicaragua desde el año 2018 ante el asedio, intimidación y las amenazas de ser encarcelados por criticar a la dictadura
La Iglesia Católica en Nicaragua y sus sacerdotes siguen viviendo los ataques por parte de la dictadura de Daniel Ortega. Este fin de semana las autoridades le impidieron a un sacerdote nicaragüense entrar al país y otro tuvo que salir al exilio para resguardar su vida.
El régimen impidió el ingreso a Nicaragua a monseñor Rodrigo Urbina, párroco de la iglesia de Sutiaba, en León, quien regresaba al país desde Miami, Estados Unidos. Urbina había planeado retornar a Nicaragua el pasado viernes 27 de enero de 2023.
De igual manera, República 18 supo que el sacerdote nicaragüense Carlos Zeledón, párroco de la iglesia de San Dionisio y miembro de la Diócesis de Matagalpa, salió al exilio ante las amenazas de ser encarcelado.
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Con el exilio forzado de Zeledón se elevaría a 12 el número de sacerdotes católicos nicaragüenses que han tenido que abandonar Nicaragua desde el año 2018, según el recuento del informe “Una Iglesia perseguida”.
El estudio señala que, entre abril de 2018 y octubre de 2022, la Iglesia Católica de Nicaragua ha sufrido 396 hostilidades o ataques. Principalmente cometidos por policías, paramilitares y fanáticos sandinistas.
Año inició violento contra la Iglesia
La abogada Marta Patricia Molina, autora del informe, indica que a pesar del incremento de hostilidades contra la Iglesia Católica en 2022, el 2023 se caracteriza por iniciar “agresivo” contra sus sacerdotes.
En lo que va del año han sido enjuiciados monseñor Rolando Álvarez y sus siete acompañantes de la Curia Episcopal de Matagalpa.
Todos ellos fueron acusados y declarados culpables por supuestamente haber “conspirado para cometer menoscabo a la integridad nacional” y de haber divulgado “noticias falsas a través de las tecnologías de la comunicación y la información”.
Álvarez es “la piedra en el zapato” del régimen
Luego que en 2019 el Vaticano ordenara la salida del obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, un férreo crítico de la dictadura; el obispo de la Diócesis de Matagalpa, Rolando Álvarez se convirtió junto al obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata, en una de las voces más críticas en el país.
Monseñor Rolando Álvarez es hoy uno de los obispos más reconocidos y queridos de Nicaragua. Tenía a su cargo las dos diócesis más importantes al norte del país: la de Matagalpa y Estelí, en esta última fungía como administrador apostólico.
Se le considera una voz profética entre todos los líderes religiosos y fue uno de los obispos más activos en las sesiones del fallido diálogo nacional que se efectuaron en 2018.
Álvarez ahora forma parte de los más de 240 presos políticos que el régimen de Daniel Ortega mantiene encarcelados.
En 2022, Ortega expulsó al nuncio apostólico, Waldemar Sommertag, ilegalizó la Asociación Misioneras de la Caridad, de la orden de la madre Teresa de Calcuta, causando la salida de más de 10 monjas; y cerró varios medios católicos, entre ellos el canal de televisión de la Conferencia Episcopal.