Ante el paso de Eta, Costa Caribe incomunicada y abandonada por el Estado de Nicaragua

“Nadie informó nada del huracán, yo me di cuenta porque los árboles empezaron a caer, los postes de energía se cayeron y los vientos mecían las casas”

  • 10:34 pm
  • Nov 3, 2020
Bilwi impactado por ETA
República 18

Entre el temor, la zozobra y la impotencia cientos de familias de las comunidades aledañas a Bilwi tomaron sus colchones y sus sábanas para autorefugiarse en la Iglesia Católica más cerca, ya que las brigadas especiales del Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional pasaron a un lado de la comunidad Sumubila, sin dar ninguna información sobre el catastrófico fenómeno que estaba a punto de llegar a las costas de su localidad.

Sumubila es una comunidad a casi 100 kilómetros de Bilwi en la Costa Caribe Norte, su población es sumamente pobre y sobreviven de los productos que cosechan en la tierra. Hasta las cinco de la tarde del lunes dos de noviembre, no habían recibido ninguna información oficial del huracán Eta, menos medidas de precaución para evitar cualquier tragedia que pueda cobrar la vida de los ciudadanos.

José un trabajador de la zona, describe con mucho dolor e impotencia las imágenes de los ciudadanos caminando desde tempranas horas con sus colchones a cuesta para refugiarse en la Iglesia Católica de la localidad, la única que se encuentra en buen estado, porque el centro escolar está totalmente abandonado y se ubica cerca de un río.

“Nadie informó nada del huracán, yo me di cuenta hasta las ocho de la noche que había huracán en la zona porque los árboles empezaron a caer, los postes de energía se cayeron y los vientos mecían las casas”, describe José, quien destacó que los comunitarios ante este tipo de fenómenos recogen durante varios meses un fondo para comprar pan y café para poder sustentarse en el refugio porque casi siempre son ignorados por las autoridades encargadas de las zonas.

“Para este tipo de situaciones la gente mantiene un fondo. Ayer mandaron a comprar cuatro mil pesos de pan y café porque nadie del gobierno les llevó alimentos, colchonetas o algo para poder resistir la lluvia y el frío”.

Para José, los pueblos indígenas y las comunidades de la Costa Caribe están “a la buena de Dios” porque si ellos no se organizaran, a como lo han hecho hasta el momento pese a los pocos recursos materiales y económicos, las pérdidas de vidas serían innumerables.

Árboles caídos y techos derribados

La única imagen que pueden observar, en este momento, en la Costa Caribe Norte son árboles caídos sobre las carreteras, techos derribados, postes del tendido eléctricos derrumbados y calles inundadas por la subida de los ríos.

Los techos volaron por los aires en Bilwi. Foto/cortesía/Georgina Vargas

Presly Colemam miembro del Movimiento Juvenil Indígena de la Moskitia-Mark Rivas (Mojimm) destacó que muchas de las personas que lograron llegar a los albergues necesitan medicinas, además, no están protegidos con mascarillas para evitar contagios de coronavirus. Tampoco tienen alimentos o agua.

“Las casa albergues que se habían gestionados y coordinado con algunas personas directas de los barrios no bastan porque son muchas personas que salieron y decidieron buscar estos sitios por lo que se han llenado (…) tenemos miedo por lo que está pasando porque las condiciones en las que se encuentran las casas-albergues, son condiciones críticas por la cantidad de personas que llegaron, muchos de ellos son discapacitados y otros están recién operados”.

Colemam manifestó que muchos de los refugiados necesitan botas de hules, alimentos, capotes y ropa; sin embargo, su situación es desconocida por las autoridades estatales. Parte de las acciones que han tomado los integrantes de Mojimm es acompañar a los ciudadanos, darles recomendaciones, gestionar albergues y evitar que estos se expongan en las calles.

El joven indígena dijo que el único comunicado que recibieron por parte del Sinapred eran que les facilitarían colchones y otros enceres para darle comodidad a las personas del albergue, pero en casi 24 horas de refugio no han visto ni una colchoneta.

“Es una situación lamentable porque tenemos un Estado que, además, de violentar nuestros derechos no nos da una respuesta o no está cerca del pueblo cuando claramente lo necesitan. Actualmente, estamos pasando por ráfagas de viento muy duras, pero estamos tratando de sobrevivir”.

Foto/Cortesía/Presly Coleman

Otro de los habitantes de la zona que prefiere omitir su nombre por seguridad resaltó que en Bilwi y en los cayos los ciudadanos fueron avisados con tiempo del avance del huracán Eta para luego ser trasladados por el Ejército a los albergues; sin embargo, las comunidades más adentradas a la montaña no recibieron ninguna comunicación, lo que ha expuesto la vida de varios indígenas en los bosques mientras realizaban guardia.

El domingo se conoció de la llega de una donación de alimentos y colchones del programa Mundial de Alimentos, pero de los 15 albergues habilitados en Bilwi ninguno tiene agua, alimento, medicina o colchonetas.

“Uno no está pidiendo lujos, pero la gente necesita condiciones. En 24 horas de estar en los albergues hay hambre, no hay medicamentos y las personas se sentaban en el piso y ahí dormían. Ante esto no sabemos cómo estarán las comunidades indígenas”.

Han salido a buscar comida

El ciudadano manifestó que algunas de las personas que se encuentran en los alberguen han salido en medio de los fuertes vientos y las torrenciales lluvias a buscar un poco de alimento para sus familiares enfermos o para los niños.

En el caso de los hombres se han quedado en las casas para cuidar las pocas pertenencias de valor que puedan tener. De igual manera, enfatizó que muchos de los ciudadanos tuvieron que buscar diferentes alternativas para protegerse del huracán porque el personal de emergencia no notificó las vías ni los procesos para evacuarse.

“La gente se movió por si sola a los albergues por la noche y en la oscuridad, cuando ya estaba lloviendo. Se evacuaron por sí solas porque no dieron detalles de qué medios de transporte se iban a utilizar. En el caso de las comunidades indígenas estamos incomunicados desde ayer”.

Hasta el momento, los únicos reportes que se conocen sobre la situación de la Costa Caribe es por los ciudadanos que han buscado diversas formas para informar ante la falta de energía, porque el Estado no ha brindado la información necesaria sobre el fenómeno natural.

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