Política de represión y Estado de excepción en Nicaragua

La represión se ha incrementado y seguirá creciendo porque la dictadura quiere cohesionar lo que queda en su “reducida base de apoyo”, señala Violeta Granera de la UNAB

  • 3:12 pm
  • Oct 13, 2020
República 18

Para la experta en temas de seguridad Elvira Cuadra, en Nicaragua está instalada una política de represión de parte del régimen desde 2018 y un Estado de excepción de facto, principales factores que generan el contexto actual.

“La política de represión ha tenido varias fases desde 2018 hasta acá, cada una con características y con objetivos específicos distintos”, explicó la experta.

Una de las fases fue suspender los derechos de los ciudadanos, pero la actual fase de represión es la número once que tiene varias características y que inicio a finales de junio con los ataques a la Iglesia Católica.

“Hemos visto en los últimos meses una reactivación de las acciones cívicas del movimiento que está vivo en Nicaragua, pero, también hemos visto un fortalecimiento de las organizaciones sociales a nivel territorial. Es bastante claro que los líderes políticos y sociales se han estado encontrando y eso desde el punto de vista de los Ortega-Murillo es una amenaza, sobre todo de cara al escenario que se espera para el 2021, donde se supone que va a transcurrir un proceso electoral en Nicaragua”.

Registro de asedio policial durante movilizaciones a los territorios

Por su parte, Violeta Granera integrante del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) aseguró que la represión se ha incrementado y seguirá creciendo porque la dictadura quiere cohesionar lo que queda en su “reducida base de apoyo”.

“Tienen que mostrar fuerza para que la implosión interna que ven venir se posponga lo más posible. Ortega sabe que con esto no va a someter ni eliminar la organización de la oposición, pero necesita ganar tiempo para intentar negociaciones no transparentes. Eso es lo que tenemos que evitar, uniéndonos todos y todas en una sola estrategia de lucha”.

En tanto, la exguerrillera Dora María Téllez resaltó que las recientes sanciones también son motivos de enojo del dictador que lo impulsan a desquitarse con los opositores, además, le ha afectado el aislamiento en la comunidad internacional; la presión por la crisis sociopolítica y económica a la que Ortega no sabe responder, ni solucionar.

Para José Pallais, asesor de la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN) “el ataque violento se debe a la desesperación del régimen que está viendo que el pueblo se está organizando pese a su represión, que no logra detener los ánimos de resistencia de los ciudadanos y que la Coalición Nacional va avanzando en ese objetivo, por eso trata de imponer el terror, de impedir que las reuniones se concreten. En esta sexta reunión departamental ya pasó al ataque directo a través de sus paramilitares”.

Asimismo, enfatizó que la dictadura ha incrementado su represión porque “se siente aislado, solo y rechazado por los nicaragüenses”, lo que ha provocado su desesperación por detener cualquier acto de manifestación contra su administración.

“Este ciclo acorta la permanencia de los dictadores en el poder, porque cuando más represión, más resistencia y en nuestro caso más reacción internacional, más sanciones; esto a su vez provoca más represión y se vuelve empezar en un ciclo vicioso, pretencioso y perjudicial para el propio régimen que no logra detenerse con la violencia ni con las armas. Más temprano que tarde será su final”, dijo.

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