Jóvenes en Nicaragua y en el exilio mantienen el espíritu de abril
La crisis sociopolítica ha tenido un impacto directo en la vida de los jóvenes. “Puedo asegurar que cada joven está dando muchísimo más de lo que puede dar”
Por María Gómez
Proyectos de vida truncados, separaciones forzosas, discriminación, violencia, exilio, persecución, desempleo es lo que han sufrido los jóvenes que se levantaron contra el régimen de Daniel Ortega en 2018.
Terminar con la corrupción, los asesinatos y los encarcelamientos injustificados es el objetivo de estos estudiantes que desde Nicaragua o en el extranjero no renuncian a su lucha.
Jarot Rodríguez: Logró continuar sus estudios universitarios
Jarot Rodríguez, tiene dos años de haber dejado a sus amigos, compañeros de clases, el calor de su hogar y sus comodidades para seguir con vida.
Cuenta que exiliarse fue la decisión más dura a sus veinte años, porque tenía que empezar de cero en un país donde no tenía amigos, desconocía la cultura y donde las oportunidades son escasas para los inmigrantes; sin embargo, se arriesgó.
Desde el otro lado del Río San Juan, Rodríguez dice que no ha sido fácil seguir con sus metas porque fue un reto enfrentarse a la ansiedad, el estrés, la fobia y la depresión; pero su primer empleo en una recicladora lo animó a levantarse para apostar por sus sueños.

“Como exiliado nicaragüense acá en Costa Rica uno de mis mayores logros es a ver tenido el privilegio de entrar al sistema universitario”, expresa muy animado porque desde que salió de Nicaragua se propuso ser un ciudadano digno para que la sociedad tica no tuviera tantos prejuicios y estereotipos.
El universitario estudiaba en la UNAN-Managua la carrera de Optometría, la cual no continuó porque un grupo de paramilitares irrumpieron en la vivienda donde se hospedaba luego de clases. Actualmente, estudia Negocios Internacionales en Costa Rica.
Ximena Castilblanco: “Exilio activo”
Según un estudio preliminar Flujos Migratorios Mixtos Nicaragüenses, realizado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) el 60.6% de la población migrante de abril de 2018 a junio de 2019 son jóvenes que se encuentran en situaciones vulnerables como el desempleo, la xenofobia, el machismo, la explotación laboral y actualmente la pandemia.

Ximena Castilblanco, pese a que tiene dos años de estar exiliada en Costa Rica, describe esta experiencia como un “exilio activo” porque tanto los grupos feministas a los que pertenece y su familia no la han dejado sola; motivo para seguir exigiendo la libertad de Nicaragua desde algunas iniciativas organizadas en el exterior.
Castilblanco era estudiante de Comunicación Social en la Universidad Centroamericana (UCA), se ha dedicado a la defensa de derechos humanos y los derechos de las mujeres; hasta el momento no ha logrado ingresar a una universidad costarricense, pero esto no la detiene; sino que es una motivación para potenciar su esfuerzo.
La activista y universitaria reconoce como un gran reto enfrentarse a la xenofobia, ya que ha sido víctima de comentarios despectivos y ofensivos en el vecino país del sur. “Un primer gran reto es convivir con la xenofobia constante en diversos espacios y en distintos niveles, lo que me ha impactado muchísimo (…) para mí ha sido muy impactante escuchar cometarios xenofóbicos en las calles, en los buses, en los taxis y en las universidades”.

Castilblanco actualmente participa de la iniciativa feminista “Volcánicas”, desde donde aporta a la defensa, visibilización y posicionamiento de las mujeres, jóvenes, migrantes y exiliadas.
“Por esto considero que es urgente que desde las instituciones de Costa Rica se priorice a la población joven nicaragüense migrante vulnerable y se les agilice sus procesos migratorios. También es urgente que se capacite a funcionarios costarricenses para atender integralmente a la juventud nicaragüense en los distintos ministerios. Y que también se faciliten los procesos para que continuemos nuestros estudios universitarios y tengamos acceso a trabajos con garantías laborales”.
Rosa: Activismo desde el anonimato
Mientras cientos de jóvenes universitarios luchan desde el exilio; otros se han quedado en Nicaragua en el anonimato para demandar la liberación de más de 90 reos políticos y formar parte de los procesos de democratización, pese a los obstáculos estructurales de los representantes.
Rosa, a como la llamaremos por seguridad, es una estudiante de Psicología en la UCA, que desde el anonimato ha apoyado a personas que se vieron afectadas emocionalmente por las acciones violentas ejecutadas por el Estado de Nicaragua; entre ellos, la pérdida de un hijo, agresiones policiales, encarcelamientos y torturas.
Rosa ha tenido muchos obstáculos, primero la represión del gobierno de Ortega y ahora la pandemia del Coronavirus. Cuando la universitaria vio los ataques de la Policía contra los estudiantes decidió unirse a las protestas y demandar un cambio político.
“Para el 18 abril del año 2018; yo estaba llegando a mi casa; nunca imaginé ver en la TV tantas imágenes que llenaban de coraje y dolor. Para el 19 de abril se empezaron hacer grupos de todas las carreras donde gestionábamos ayuda humanitaria por si pasaba cualquier cosa y en efecto así fue”.
De igual manera, Rosa se ha visto afectada por el desempleo en Nicaragua; sin embargo, ha decidido tomar experiencia siendo voluntaria en algunos programas. Estar alejada de sus seres queridos, graduarse y encontrar un trabajo son algunos de sus principales retos. “Puedo asegurar que cada joven en este país está dando muchísimo más de lo que puede dar”.
Desde el exilio o en la propia Nicaragua, muchos jóvenes continúan participando. Yarot, Ximena y Rosa saben muy bien que los desafíos son muchos, pero tienen la misma determinación de cuando salieron a las calles a exigir justicia y libertad.
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