Lecciones de cuatro nicas que asumieron cuarentena voluntaria desde marzo
En esta cuarentena voluntaria, cuatro nicas compartieron a República 18 sus cambios de rutina y las lecciones aprendidas.
Kathy Juárez
Nicaragua es el único país en la región centroamericana donde no se decretó cuarentena. El presidente de la República, Daniel Ortega, señaló que al hacerlo “el país se muere”, demostrando que la economía es más importante que la vida misma.
Sin embargo, son miles de nicaragüenses que han asumido la cuarentena voluntaria como principal vía de auto protección y amor a la vida, siguiendo todas las recomendaciones dictadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y guiándose con protocolos aplicados en otros países de la región.
Asociaciones Médicas, empresarios, Odontólogos por Nicaragua han manifestado su preocupación ante el incremento de casos positivos por covid 19 en Nicaragua, llegando a 4,971 hasta el 10 de junio, según el Observatorio Ciudadano; por lo que estas agrupaciones piden a la población asumir una Cuarentena Voluntaria.
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Y aunque no todos los nicaragüenses pueden asumir una cuarentena, es deber del Estado apoyarles en emergencias sanitarias. Mientras tanto, “las personas que pueden quedarse en casa deben hacerlo para aplanar la curva”, recomendó el doctor José Antonio Vásquez, Presidente de la Unidad Médica Nicaragüense.
República 18 conversó con 4 ciudadanos que asumieron con responsabilidad la cuarentena desde que se dio a conocer el primer caso de muerte por coronavirus, en marzo de 2020. Algunos incluso, la están asumiendo en el desempleo, conscientes que el valor de la vida es lo más importante en este momento.
¿Cómo viven la cuarentena voluntaria?
Elisa Alejandra Vanegas, de 39 años de edad está en cuarentena voluntaria junto a su familia desde hace tres meses. Ella es profesora, y la tecnología ha sido su gran aliada para continuar impartiendo detrás de una computadora.

“Decidimos llevar la cuarentena de una manera muy estricta, no salimos solo en caso de ir a una farmacia, hacemos las compras semanales y a veces quincenales”.
Para doña María, una señora que les apoya con los quehaceres de la casa, también ha tenido muchos cambios en su rutina. Ya no viaja en bus, ahora es trasladada por Elisa hasta su casa de habitación todos los fines de semana para compartir con su familia, y tiene la petición especial de no recibir visitas de nadie, acción que doña María ha asumido responsablemente.
Igualmente, Elisa le ha proporcionado todos los insumos básicos de protección como mascarillas y alcohol en gel.
La rutina de Elisa ahora es diferente. Su día se divide entre impartir clases, salir a caminar con su esposo y mascotas. Incluso, le ha permitido darse más tiempo a sí misma, retomando antiguas costumbres como leer y escribir.

“Salgo a caminar con mis cuatro perros. Donde yo vivo está rodeado de un terreno muy amplio, sin casas muy cercanas y eso me permite salir y caminar, despejar un poco mi mente, también escribo, leo novelas históricas y me ha ayudado el hecho de que no estoy concentrada 100% en ser productiva, sino que me ha dado el chance de descansar”.
“Hay mucha gente que te aconseja innovar, pero creo que es el momento de descansar y simplemente vivir sin exigirte tanto, sobre todo nosotros que nos hemos pasado de una crisis socio política a una pandemia”, expresa Elisa.
Yedris Janiel Contreras tiene 30 años. Vive en Managua y actualmente está sin empleo. Para él, lo más importante ahorita es no exponerse y quedarse en casa. Y aunque para él no ha sido fácil el desempleo, ha contado con el apoyo de su esposa y familiares.
“Yo estoy en cuarentena voluntaria desde que se anunciaron los primeros casos en Costa Rica, El Salvador, Honduras. Mi esposa y yo decidimos hacer cuarentena porque estaba consciente que el régimen no iba a tomar las medidas correspondientes”, expresó Yedris.
Desde marzo, Yedris se ha dedicado a la limpieza de la casa y a tener más pasatiempos, ya que su esposa le aconseja no salir a buscar trabajo por ahora, sino hasta que la curva del Covid 19 se aplane.
Para la sicóloga María Lumbí, la pandemia ha traído muchas cosas positivas a las personas, en el sentido de darse más tiempo para uno mismo y hacer cosas que no solían hacer por el exceso de trabajo.
Las tardes de Yendris están acompañadas de los libros de su pequeña biblioteca, donde aprovecha para recrearse por momentos y comunicarse con su familia que esta en el extranjero, “de esa forma también trato de llevar la cuarentena voluntaria“, comenta el joven.

En la casa de Yedris, se han aumentado las medidas de seguridad. “Hemos comprado jabón liquido en mayores cantidades, mascarillas, guantes de látex, alcohol en gel, hemos intensificado el lavado de manos, la limpieza de casa, e intensificado las medidas de seguridad cuando salimos y entramos a la casa”.
No permiten el ingreso de nadie, y para conseguir comida compran en supermercados más cercanos y acuden en horarios donde no hay mucha aglomeración.

“Lo mas duro ha sido no poder encontrar trabajo porque desde entonces no he podido conseguir, a raíz de la pandemia decidimos esperar un poco y ha sido duro también el encierro en si mismo”, comparte Yedris.
Katty Martínez Cálix, también ha asumido la cuarentena voluntaria. Tiene dos niños menores de 10 años. Es contadora y especialista en Recursos Humanos. Creó su propia empresa y actualmente trabaja desde su casa. Es esposa y profesora de sus pequeños.
“Ha sido muy cansado, sobre todo porque viene a cambiar tu rutina. Actualmente tengo el apoyo de una señora, pero ya la mandaré a su casa para que vea a su familia, porque no ha salido a causa del coronavirus”, comenta Katty.
Para ella, ser esposa, madre y profesora ha sido muy cansado, pero gratificante, sobre todo porque le ha permitido pasar más tiempo con su familia y conocerlos más.
“Mis hijos están pequeños, tiene 6 y 4 años. Dependen totalmente de mí, y por eso tengo que apoyarlos con las clases, mientras las reciben en línea. Y aunque tienen a su profesora, me toca reforzarles. Realmente es cansado el trabajo de los docentes”, reflexiona Martínez, quien nos concedió esta entrevista durante una pausa que hizo en sus horas de trabajo.

“Nosotros asumimos una cuarenta voluntaria desde el primer caso. No permitimos el ingreso de nadie por nuestra seguridad. Mi esposo sale a trabajar, pero solo en medio tiempo, el resto del día viene a terminar a la casa. (…) siempre tomamos todas las medidas de seguridad”.
Harold Rizo, tiene 40 años de edad. Asumió junto a su familia una cuarenta voluntaria desde el 15 de marzo.
“Empezamos a ver las noticias y vimos que esto venía serio, adicional en la casa vive una persona de 84 años y decidimos aumentar las medidas de higiene y cuidarla porque es una persona que está dentro de los grupos vulnerables”, comenta Rizo.
Para Harold lo más difícil ha sido el no poder salir con sus amigos, porque se considera “altamente sociable”, no obstante ha recurrido a la tecnología para conversar por ese medio, aunque sea un rato.
Su rutina está enfocada en tele trabajo, y cursos en linea para aprovechar el tiempo. También está apoyando un negocio familiar con el apoyo de la tecnología. “He creado una rutina para no generarme estrés y además no sentir que estoy perdiendo el tiempo”.
Desde el inicio de la pandemia Harold Rizo y su familia establecieron un protocolo de salida y entrada, “tenemos una alfombra con cloro, la ropa debe depositarse en un lugar establecido e ir inmediatamente a bañarse sin tocar superficies como la cerradura de la puerta. Luego la ropa se mete a lavadora”, explicó.
Los alimentos los piden en el supermercado con servicio delivery. “Desinfectamos todo lo que entra, lavamos todo, usamos alcohol en gel y liquido cuaternario que también usamos para desinfectar ciertas superficies e igual cuando recibimos las cosas salimos a recibir con caretas de acrílico, mascarillas, guantes, usamos todo el mecanismo de protección, desinfectamos tarjetas después de pagar”.
También el jardinero, que entra a su casa, acude el ritual de limpieza. Asimismo, todas las transacciones bancarias y pagos de servicios básicos como agua y luz los hace electrónicamente, por lo que salir no está en ninguna opción.

Lecciones de esta cuarentena
Nicaragua, vive la peor de sus crisis, a juicio de la socióloga María Ney Gutiérrez. “Primero porque no hemos superado la crisis de abril 2018, y entramos a otra, donde se vive una pandemia sin ninguna responsabilidad estatal, pero hay que reconocer el poder que tienen los grupos organizados al proclamar cuarentena voluntaria, y ver más a menudo una reacción positiva en la población, es gratificante, e incluso, quienes tienen que salir, salen con sus mascarillas o caretas”.
Emocionalmente hay muchas lecciones que sin duda permitirán descubrirte como persona. Según la sicóloga María Lumbí el estar encerrado en una casa por varios meses, te permitirá auto conocerte y descubrir otras facetas que uno desconoce, ya que el silencio se aprecia.
Para Elisa Alejandra Vanegas el manejo de sus emociones han sido controladas viviendo el día a día.
“Uno de los mayores aprendizajes ha sido reconocer y manejar mis emociones, me ha enseñado a vivir más en el presente, enfocarme en las personas que están a mi lado y que me quieren, siento mucha gratitud y creo que tener trabajo en Nicaragua es un privilegio que no todos se pueden dar. He aprendido a detenerme porque antes solo era trabajo y ahora me he dado un tiempo para mí, he aprendido también la solidaridad, eso lo he vivido en medio de todo este contexto y estamos aprendiendo a ser más solidarios”, expresó.

La mayor enseñanza que le está generando esta cuarentena voluntaria a Yedris Contreras es controlar sus emociones.
“He logrado controlar mis emociones gracias al apoyo de mi esposa, mantener la comunicación con mi mamá y hermanos que están en el extranjero, eso reconforta un poco”.
Igualmente comenta que ha aprendido a reforzar las medidas de higiene en su casa, como el lavado de manos constantes, también a informarse y no caer en el exceso de información, sino utilizar los canales adecuados.
Harol Rizo, concuerda con Yadris, y ahora se informa de una manera más controlada.
“Esto ha sido una gran lección para hacer cosas que realmente te dan felicidad, son cosas sencillas. Lo material es importante pero no es lo esencial. Lo esencial es la familia, aunque lo más duro ha sido el no poder darle un beso a mi mamá, a mis sobrinas (…) el contacto social ha sido super difícil”, expresó Rizo.
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