Odontólogos exponen que ejercer la profesión en Nicaragua es de alto riesgo
Cuatro odontólogos nicaragüenses narran cómo es trabajar en tiempos de COVID19, batallando con el riesgo de contraer el virus a 30 centímetros de una boca ajena.
Una doctora con 19 años de experiencia en salud bucal, a quien—por temas de seguridad– llamaremos Esperanza R, trabaja en un hospital público en Managua, Nicaragua. Asegura que el lunes 11 de mayo la mandaron a vacaciones porque el hospital cerró el área de Odontología, por infección generalizada.
“Yo deje de llegar hoy (martes) al hospital porque cerraron todas las áreas de especialidades, únicamente están atendiendo temas de Covid19, porque cada vez más iban pacientes con los síntomas”, dijo.
Esperanza señaló que todos sus pacientes que tenían citas programadas quedaron anuladas, y si existen otras personas que necesitan cirugía tendrán que esperar o acudir a una clínica privada.
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“Lo que vivimos en Nicaragua es muy triste, la salud es un tema que parece no importarle al gobierno (de Daniel Ortega) porque hay muchas deficiencias en los hospitales y en mi área ni siquiera teníamos las herramientas necesarias para tratar a los pacientes. Es algo que nunca se había visto con otro gobierno”, lamentó la doctora Esperanza.
Ejercer la profesión es de alto riesgo
La crisis del Covid19 se ha convertido para los odontólogos una profesión de alto riesgo, porque el primer y único contacto que manipulan es la boca, la principal vía de transmisión del coronavirus por las microgotas que se expulsan al toser o estornudar.
“Al usar la turbina—una herramienta muy usada–esparce aerosoles hasta tres metros de radio, entonces, aunque nosotros tomemos las medidas es riesgoso”, señala Esperanza.

Sumado a eso, en el país, no existe ni un protocolo de medidas de seguridad oficializado por líderes públicos; tampoco existe un colegio que regule ni los insumos básicos para proteger adecuadamente a los odontólogos. Solo existe una lista de pendientes que hacen más vulnerables ejercer la carrera actualmente.
Sin embargo, un grupo de odontólogos, conformado por más de 300 profesionales se han reunido virtualmente para organizarse y enfrentar de la mejor manera posible las medidas de seguridad.
Un doctor que vive en Managua, quien por miedo a represalias prefiere brindar declaraciones bajo el anonimato, comenta: “Estamos conformados alrededor de 300 dentistas en un grupo virtual, inició como un grupo de colegas, pero ahora hay representaciones en todas partes del país. Se comparte información y se está compartiendo materiales en las redes, conferencias por medio de Zoom. Hemos tratado de educar de una manera gratuita a los grupos de odontólogos”.
Igualmente, expone que en Nicaragua existe el Colegio Odontológico que se limita a ofrecer comunicados en Facebook, y compartir estudios realizados en otros países, pero de manera muy desordenada, no existe un protocolo de protección.
Por tal motivo, los mismos profesionales de la salud bucal, han aportado desde experiencias un protocolo sanitario, siguiendo medidas y ejemplos de otros países, siendo el de Costa Rica el que más se ajusta a las condiciones nicaragüenses.
Se necesitan insumos básicos para atención
Meses antes de que estallara la crisis del Covid 19 en Nicaragua, insumos básicos para los odontólogos como la mascarilla N95, ya estaba siendo agotada porque la histeria sofocó a los pobladores y los proveedores y vendedores asumieron la venta con irresponsabilidad.

Ahora, en plena fase de contaminación, los profesionales exponen que dichas mascarillas y demás equipos de protección como guantes, gorros desechables, zapatos desechables, son los nuevos utensilios que encuentran por medios de subastas en un mercado informal, como es por medio de Marketplace en Facebook u otro sitio digital sin ninguna regulación.
“No hay como conseguir equipos de protección para atender a la gente, ni en los depósitos dentales, no se encuentra la (mascarilla) N95, la gente se ha dedicado a crear sus propias mascarillas, se ha hecho de manera desordenada, no existe para la odontología un protocolo de protección, andamos a la deriva”, expone el doctor que prefiere no revelar su nombre.
Por ejemplo, una bata quirúrgica se encontraba muy barata en U$3 a U$7 dólares máximos, y ahora se cotiza en U$25 a $27 En el mismo lugar.
Resuelven con productos ferreteros
La doctora de iniciales S.R tiene su propia clínica. Señala que por decisión propia tiene cerrado. “Solo estoy atendiendo emergencias, para ello mis pacientes están sabidos que deben hacer una llamada y seguir un protocolo sencillo, como pedirles venir con lo necesario, sin aretes, con ropa cómoda, y sin muchas pertenencias personales”.
Agrega que tiene activado un mecanismo de desinfección en la clínica, que inicia con la aplicación del alcohol en zapatos y lavado de manos. Usa un equipo de protección muy riguroso usando gorros, batas, botas desechables quirurgicas y un traje especial impermeable, y máscara de protección.
Y aunque también concuerda que el acceso a las mascarillas está limitado, compra mascarilla especial en ferreterías. “Yo utilizo una mascarilla que adquiero en ferreterías y no la que debe usar un odontólogo”.
Ante eso, la doctora, quien es especialista en Odontopediatría, expone que con la pandemia se está viviendo para aprender nuevas cosas, “tomar el desafío con mejor actitud”.
Michael Castellón, odontólogo de Jinotega tiene cuatros años de ejercer la profesión. Comparte la misma preocupación que sus colegas. “Nosotros usamos mascarillas todo el día, por cada paciente tenemos que cambiarlas”.
“Las Asociaciones Odontológicas nos orientan que la mascarilla que debemos usar es la N95, porque tienen mayor seguridad, pero estas ya no se encuentran en el país, y si logras adquirirlas es en un mercado informal a precio de U$10 por unidad, cuando antes te podía costar entre U$3 a U$4 dólares en dependencia de la marca. Y las recomendaciones que brinda la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que se use uno por paciente”, lamenta el doctor Castellón.
Suspenden servicios
Según el doctor que pidió anonimato “el 85% de los odontólogos están parados, es decir no están funcionando o trabajando. Primero por la desinformación que hay, segundo porque no hay protocolo de trabajo, y tercero porque no hay medidas de protección en el mercado. Hay un pequeño porcentaje que sí está trabajando, y para ellos es un gran riesgo, pero entendemos que tienen familia y tienen que mantenerlos”.
“Nosotros estamos en contacto directo con la sangre y la saliva, solo estamos atendiendo emergencias porque al no contar con las herramientas necesarias de seguridad, no podemos exponer nuestras vidas”, concuerda el doctor Castellón.
Odontólogos adaptan protocolos de otros países
Al no existir un protocolo de seguridad en Nicaragua sobre salud pública en tiempos de pandemias, como la que se vive actualmente en Nicaragua, los odontólogos están tomando medidas de seguridad para ellos mismos y sus pacientes.
“Hemos seguidos diversos protocolos que implementan los colegios odontológicos del mundo, los que más hemos seguido son las medidas que están implementando en el colegio de España y Costa Rica, es decir, se hizo una adaptación”, comenta el doctor.
Entre las medidas adoptadas están las recomendaciones para los pacientes, a dentistas, y los asistentes. También entre todos se comparten información para mejorar y cuidarse.
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