El asedio contra periodistas y líderes opositores en Nicaragüa, persiste
El asedio y violencia física han formado parte de las estrategias empleadas por el gobierno de Daniel Ortega, con el fin de evitar manifestaciones y coberturas periodísticas que revelen las violaciones de derechos humanos que ocurren en Nicaragua. A pesar de ello, las manifestaciones no han cesado y los periodistas independientes continúan haciendo su trabajo.
Alfonso Malespín Aguilera
El asedio y persecución a periodistas y opositores al régimen de Daniel Ortega, aún impera en Nicaragua. Luego de las manifestaciones ocurridas en abril de 2018, una de las estrategias empleadas por el gobierno fue la violencia, traducida en; asesinatos, torturas, intimidación, acoso y encarcelamiento. Todo con el objetivo de despertar los temores más profundos en la población, el miedo a la muerte y a perder la libertad.
Con el estallido socio-cultural ocurrido en calles, universidades, ciudades y pueblos del país, el aparato represivo del gobierno empezó a funcionar. Las expresiones surgidas durante la lucha cívica de abril y meses venideros representaron una amenaza para el gobierno de Ortega. Por ello, usaron el asedio e intimidación como arma efectiva para socavar la moral de los ciudadanos.
PLOMO para los opositores
La palabra “Plomo” entró en el juego del gato y el ratón. Fanáticos y paramilitares del régimen Ortega-Murillo llenaron de pintas cientos de casas de líderes opositores o personas identificadas por ellos, como “golpistas”, por el hecho de participar en marchas.
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En la mayoría de los casos, la palabra PLOMO se leía con facilidad, en letras grandes o mayúsculas. Eso significa, que tu casa y familia estaban en la mira del régimen y sus seguidores.
Por estas acciones, decenas de miles de personas huyeron del país para salvaguardar su vida y la de sus familias. Pero, a pesar del asedio continuo del régimen y por diversas razones, con el pasar de los meses, muchos exiliados decidieron retornado al país. De inmediato, las células paramilitares se activaron en torno a estas personas.
Retorno inseguro
El director de Radio Darío, Anibal Toruño, fue víctima de asedio y vandalismo al llegar a la ciudad de León. Su casa fue marcada con la palabra PLOMO como amenaza clara a su persona.
También el exdirector del IEEPP y politólogo, Félix Maradiaga, fue víctima de persecución cuando se movilizaba en su vehículo particular. Tres motorizados se posicionaron detrás y a los lados de su automóvil, con actitud amenazante y portando armas de fuego.
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Pero, personas menos reconocidas han tenido una peor suerte. Algunos exiliados han decidido retornar al país y han sido asesinados, encarcelados, o han sido víctimas de asedio. Campesinos o líderes de partidos políticos opositores en el norte y centro del país han sido asesinados de forma brutal. En estos casos las amenazas pasan a la realidad.
Hasta el momento, organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales calculan un estimado de 325 muertes y más de 2000 heridos por la violencia ejercida durante y después de las protestas que iniciaron en abril de 2018.
Mientras tanto, las organizaciones paramilitares afines al gobierno son acuerpadas por la Policía Nacional. Pero esto no ha significado el fin de la lucha cívica. Las voces de los nicaragüenses opositores al régimen de Daniel Ortega se escuchan por todo el mundo y las acciones de resistencia de los autoconvocados se dan por todo el país.
Esto ha demostrado que el asedio, violencia e intimidación no han sido capaces de frenar el deseo de democracia y justicia de la mayoría de los nicaragüenses.