Precariedad e inseguridad viven los nicaragüenses desplazados hacia Costa Rica
El exilio masivo de nicaragüenses los empuja lejos de sus redes de apoyo, empujándolos a arriesgar su integridad para sobrevivir.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en su misión en Costa Rica, presentó su informe anual para 2024 a finales de febrero, detallando la situación de los migrantes más vulnerables en ese país. Según sus mismos datos para 2024, la mayoría de las personas que atendieron, un 74.4%, son nicaragüenses.
Esto equivaldría a unos 21 mil nicaragüenses. El exilio masivo de nicaragüenses hacia Costa Rica lleva ya sieete años en un punto alto, siendo la crisis sociopolítica iniciada en abril de 2018 y las subsecuentes inestabilidad y represión políticas puntos de quiebre, aunque ya existía una tendencia anterior derivada de presiones económicas.
A tal punto ha llegado que, según el informe de ACNUR, para 2023 los nicaragüenses suponían ya el 7.3% de la población costarricense y al menos 11.2% de los hogares en ese país son compuestos por parejas nicaragüenses-costarricenses o jefeados por personas de origen nicaragüense.
83% de los atendidos han sido personas refugiadas o solicitantes de asilo y 13% han sido refugiados o migrantes en tránsito. El segundo mayor grupo atendido, los venezolanos, supuso el 13.3% del total, y “un 73% de las partes evaluadas tiene un carnet de solicitante de asilo o de solicitante de la condición de apatridia vigente“.
ACNUR proporcionó asistencia legal, asistencia en temas de salud; formación, orientación y capital semilla; programas de protección a la niñez y a mujeres, albergues y asistencia en vivienda, así como apoyó a 332 personas en trámites de apatridia (el régimen sandinista en Nicaragua ha revocado la nacionalidad a cientos de opositores), entre otros servicios.
La situación económica de los migrantes atendidos por ACNUR es particularmente preocupante. “Para cubrir sus necesidades, los hogares tuvieron que acudir a algunas estrategias de afrontamiento negativo, que les limitan sus activos y posibilidades presentes o futuras”, explica el documento.
La situación económica
El informe refleja que 85% de los hogares redujeron la cantidad o calidad de sus alimentos, 77% redujeron gastos no esenciales (p.ej. higiene) para comprar alimentos y 73% tuvo que pedir prestado para ello; 36% de los hogares tuvieron que vender propiedades u objetos de valor y 27% acudió al apoyo de organismos humanitarios.
De forma alarmante, un 28% señaló haber trabajado sin pago, a cambio de comida, alojamiento y otras formas de remuneración, en relaciones reminiscentes de la esclavitud.
Además, 10% recurrió a la mendicidad, 7% a escarbar la basura en busca de restos de comida; otro 7% puso a menores de edad bajo cuidado de terceros, aumentando el riesgo de abuso; y 2% recurrió al trabajo sexual por supervivencia.
Adicionalmente, 23% señaló haber vivido un incidente violento y 28% considera inseguras las calles de sus comunidades.
Fuente: ACNUR
Los nicaragüenses en Costa Rica encaran, además, deficiencias considerables en cuanto a educación. El informe registra que 30.2% de los nicaragüenses en ese país tienen la primaria incompleta y 48.1% la secundaria incompleta, habiendo sólo un 21% completado el mínimo para acceder a estudios superiores.
Esto se traduce en una disparidad en cuanto a ingresos. “La población que nació en Nicaragua presenta menores salarios por hora que la población costarricense. El salario real por hora de una persona nicaragüense representa el 65% del salario por hora de una persona costarricense“, explica.
Se trata de una brecha salarial del 38% (datos de 2023), que según el informe es “ampliamente explicada por características personales (25%) y por características del lugar de trabajo (10%)”.
Trabajadores del ACNUR y de la Organización Nacional para la Migración (OIM). Foto: ACNUR
“Esto significa que las personas de la misma edad, nivel educativo, sexo, sector laboral, entre otras características observables tienen salarios similares pero menores (entre 3% y 14%) en el caso de los nicaragüenses”, detalla el documento.
“ACNUR aporta con la difusión de esta información, promoviéndola discusión en medios de comunicación y en al menos siete espacios de divulgación con actores claves de la academia, la institucionalidad, el periodismo y la sociedad civil, para que los distintos sectores de la opinión pública estén informados sobre las contribuciones de las personas desplazadas por la fuerza a la economía y la sociedad costarricense”, dice el organismo.
ACNUR en Costa Rica es una de las instituciones que ha sido golpeada por el cese temporal al apoyo internacional de la segunda administración del presidente Donald Trump de los Estados Unidos. La agencia tuvo que realizar despidos masivos para continuar su operación a finales de febrero.