Hace más de quince años que Ortega no aparece en la ONU

En sus cuatro periodos presidenciales consecutivos, Ortega sólo ha participado en una Asamblea General de la ONU

  • 2:39 pm
  • Sep 20, 2023
República 18

La última vez que Daniel Ortega participó en una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas fue el 25 de septiembre de 2007, cuando llevaba menos de un año gobernando Nicaragua por segunda vez desde la primera dictadura sandinista en la década del ochenta.

Entonces Ortega hablaba de las víctimas de las atrocidades “del colonialismo y del neocolonialismo”, entre las que contaba al Holocausto, los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, la esclavitud y el régimen del Apartheid en Sudáfrica.

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A estos eventos añadía “las guerras de ocupación de Vietnam y Afganistán, de República Dominicana, de Grenada, de Panamá, de Nicaragua”, refiriéndose en este último caso al papel que jugó Estados Unidos financiando a la Contrarrevolución, la coalición de disidentes que combatió militarmente al Frente Sandinista en la década del ochenta.

Fue un discurso de condena al “capitalismo global” y al “imperio”, ambas ideas que identificaba con Estados Unidos, anticipado a los discursos formulaicos característicos de sus siguientes 16 años a la cabeza del Ejecutivo, pero también propios de sus anteriores intervenciones en el pleno de Naciones Unidas durante la década del ochenta.

Daniel Ortega en la XL Asamblea General de la ONU, el 21 de octubre de 1985.

Una extraña ausencia

En 2018, el nombre de Ortega apareció en la agenda de comparecencias de la 73era Asamblea General de la ONU, celebrada el 26 de septiembre de ese año. Ortega pretendía ‘dar su versión’ de la crisis sociopolítica que ese año inició su actuar desmedido contra manifestantes, así como buscaba encontrarse directamente con el presidente Donald Trump, según reveló en entrevista con el medio francés France24.

Sin embargo, Ortega también se ausentó. En su lugar, el canciller Denis Moncada pronunció un discurso justificando la represión y violencia desatadas por el gobierno de Nicaragua en contra de manifestantes ese año.

Para Carlos Cascante, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Costa Rica, la ausencia de Ortega en un espacio tan importante a nivel internacional es algo “muy extraño”.

“Líderes del talante de Ortega manejan la presidencia en el foro de Naciones Unidas para establecer sus ideas en un marco de alta resonancia”, dijo Cascante a República 18, a la vez que descarta que se trate de alguna estrategia deliberada desde Naciones Unidas, que ha brindado el mismo espacio a líderes tan condenados como Ortega.

Evo Morales, expresidente Boliviano, y Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venzuela, han pronunciado discursos, en 2019 y 2022 respectivamente, de similar tono y contenido al pronunciado por Ortega en ese mismo espacio hace más de una década y media.

¿Problemas de salud?

“Los más sensato es pensar que los padecimientos de salud de Ortega son los que limitan un poco su agenda internacional no sólo en la ONU; es un presidente que viaja poco”, especula Cascante.

La naturaleza de los padecimientos de Ortega es un prácticamente un secreto de Estado. Su andar lento, sus apariciones exclusivamente nocturnas y su dicción tarda (al menos en comparación a los vivaces discursos de su pasado) han generado toda clase de especulaciones sobre su estado de salud.

Se sabe que sufrió un infarto en 1994, pero desde entonces se ha hablado de “una enfermedad sanguínea en su corazón que solo le permite tener una hora de sol al día”, en palabras del reconocido poeta sandinista Ernesto Cardenal en 2009.

El escritor Kenneth Morris, autor de una biografía no oficial de Ortega, afirmó que se trata de lupus, una enfermedad autoinmune que la exposición al sol puede empeorar. Por otro lado, Richard Sáenz, quien fuera médico de la familia Ortega-Murillo, sostiene que Ortega padece de insuficiencia renal.

Paranoia

Pero en ausencia de una declaración oficial, el estado de salud de Ortega permanece abierto a conjeturas. Otra razón para sus escasos viajes al extranjero podría ser la paranoia que el escritor Fabián Medina atribuye a sus años en una prisión somocista (1967-1974), en la que fue recluido por actividades delictivas.

Daniel padece el síndrome del prisionero. Siempre está aislado, come de pie y en sus oficinas siempre construye una especie de celda, un cuarto muy pequeño con una cama y unos libros donde se refugia cuando está atribulado”, recoge Fabián Medina de ‘alguien cercano’ al mandatario en su libro El Preso 198.

Sea cual sea el caso, la ausencia de Ortega en foros y espacios internacionales contribuye a la postura aislacionista que su régimen ha adquirido desde iniciada la crisis de 2018.