Sacerdote octogenario expulsado por el régimen había sido declarado “hijo dilecto” en Río Blanco
Fray Domingo Pepe nació en Nápoles, pero pasó las últimas cinco décadas contribuyendo en la Diócesis de Matagalpa
El régimen de Daniel Ortega negó renovar la residencia de Fray Domingo Pepe, sacerdote de origen italiano parte de la Orden Franciscana Menor que llevaba trabajando las últimas cinco décadas en Nicaragua, según informó
“Hace unos días, Domingo Pepe les dijo a algunos miembros de la comunidad que las autoridades migratorias le habían negado la posibilidad de renovar su residencia para permanecer en el país” asegura una nota de la agencia italiana SIR.
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“La semana pasada, el sacerdote no volvió a Río Blanco y pidió comunicar su salida recién después de salir del país. ‘Estuvo unos días en Managua y luego se fue. Lo hizo por la seguridad de la gente de Río Blanco'”, agregó un colaborador del medio italiano.
El sacerdote originario de Nápoles, Italia, estaba pronto a cumplir los 84 años de edad el próximo 13 de agosto. Llegó a Nicaragua, a Matiguás, Matagalpa, alrededor del año 1970 y terminó instalándose en Río Blanco. Por su avanzada edad vivía semi-retirado tras haber ejercido ministerio en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen en Río Blanco.
“Uno de los fundadores de Río Blanco”
Fray Domingo Pepe se destacó en su comunidad a tal punto que la alcaldía rioblanquense lo declaró “hijo dilecto” en el año 2004, en tiempos del alcalde liberal (PLC) Francisco Gutiérrez Monge y había nombrado una calle en su honor

Según relataron feligreses a medios de comunicación, el sacerdote había ayudado a construir templos y casas con sus propios manos al servicio de la comunidad. Uno de estos proyectos fue la capilla San Francisco de Asís, elevada en 1989 bajo su tutela y elevada a rango de parroquia en 2018 por monseñor Rolando Álvarez, quien es reo político del régimen desde hace casi un año.
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“Uno de los fundadores de Río Blanco“, dijo monseñor Álvarez en 2018, refiriéndose al hecho de que dicha comunidad fue elevada a municipio en 1974, cuando ya Fray Domingo Pepe trabajaba ahí. “Es la memoria histórica encarnada de la Diócesis” agregó entonces.
Persecución no cesa
La expulsión del sacerdote se une a un contexto de represión generalizada contra la Iglesia católica en Nicaragua. La abogada Martha Patricia Molina dijo a República 18 que “la dictadura no ha cesado de perseguir y atacar a la iglesia católica de Nicaragua; buscan apagar su voz”.
Molina considera que “dictadores como Ortega ven a los sacerdotes como enemigos, como si fueran enemigos políticos en busca de poder”. De ahí deriva la situación de represión que viene “desde todos los ángulos posibles”.
Según el más reciente informe de libertad religiosa del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el régimen de Daniel Ortega ha dedicado sus esfuerzos para “arrestar, exiliar forzosamente y verbalmente atacar a sacerdotes y obispos, tachándolos de ‘criminales’ y ‘golpistas’”.
Se reflejan además en dicho informe instancias de “actividades anti-católicas” que incluyen “investigaciones arbitrarias, negación de servicios religiosos, amenazas de muerte, hurto de reliquias e irrupción ilegal en templos católicos”.