Nicaragua sigue sin ley contra acoso callejero
En Nicaragua el acoso callejero ha sido normalizado y no se discute, según experta feminista
En Nicaragua no existe una ley que penalice el acoso callejero, como sí ocurre en el vecino país de Costa Rica. A través de la Ley 9877 aprobada en 2020, las autoridades costarricenses buscan “prevenir y sancionar esta expresión de violencia y discriminación sexual que atentan contra la dignidad y seguridad de las personas”.
La legislación costarricense entiende por acoso callejero “toda conducta o conductas con connotación sexual y con carácter unidireccional, sin que medie el consentimiento ni la aceptación… con potencial de causar molestia, malestar, intimidación, humillación, inseguridad, miedo y ofensa, que proviene generalmente de una persona desconocida para quien la recibe y que tiene lugar en espacios públicos o de acceso público“.
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María Teresa Blandón, socióloga feminista, dijo a República 18 que esta práctica “está muy naturalizada en sociedades como la nicaragüense; no hay ni idea, ni consciencia del daño que este pueda provocar a las víctimas“.
Temor
La socióloga explica que todavía existe la percepción de que el acoso es “inocuo, sin mala intención” pero aclara que adoptar esta postura es “negar la realidad”. “Creen que deberían sentirse alagadas las mujeres, pero lo cierto es que no; acoso es acoso y hace daño” agregó.
La mayoría de mujeres, explica Blandón, sienten incomodidad y no reaccionan por temor a que, de hacerlo, la reacción del acosador sea violenta. “Genera miedo porque es una especie de anuncio de invasión al espacio privado que puede devenir en agresión” señaló, agregando que es una problemática tan común que ni siquiera se discute y hasta se normaliza.
Muchas mujeres, entonces, optan por dejar de transitar por ciertos, negando así su derecho a la libre circulación. Sumado a la falta de ley, tampoco existe en Nicaragua un esfuerzo de parte de las autoridades para, como mínimo, mitigar la perpetuación de esta conducta a través de la educación.
Un asunto de educación
Blandón asegura que es un comportamiento abusivo que se enseña a los hombres “desde la infancia con cosas aparentemente inocentes”, como lo serían halagos o contactos físicos no solicitados a niñas, que imprimen un sentido de autoridad sobre el espacio y el cuerpo de las mujeres. “Hay una dimensión de humillación en eso” lamentó Blandón.
“Cuando crecen, hay una especie de competencia de virilidad, a ver quién le dice más a una muchacha que pasa, digamos. Entre grupos lo van reproduciendo” expuso la experta, admitiendo que “una ley no resolvería este problema porque, sin educación, no se cambia el comportamiento”.
“Como mucho van a acabar presos algunos acosadores, pero la vasta mayoría va a seguir libres si todo sigue igual”
concluyó la socióloga.
Durante el primer año de vigencia de la Ley 9877, en Costa Rica se registraron 15 condenas por acoso callejero que oscilaron entre los 6 meses y un año de prisión, aunque hubo un total de 102 detenciones, según revelaron las autoridades. Paralelamente, el gobierno costarricense lanzó la campaña “Movámonos seguras” con el objetivo de que las mujeres denuncien estas violaciones a su integridad.