“Me quedé desterrada aquí en Suiza”: Anexa Alfred brinda detalles del exilio forzoso por represalias del régimen

La abogada miskita nicaragüense es miembro de un Mecanismo de Expertos Independientes de la ONU que le brinda inmunidad diplomática que el Estado de Nicaragua viola con la decisión del régimen de prohibirle el ingreso a su propio país

  • 1:22 pm
  • May 18, 2023
Anexa Alfred Cunningham, miembro del Mecanismo de Expertos por América Central y el Sur de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Foto Cortesía
República 18

A Anexa Alfred Cunningham jamás se le pasó por la mente que el viaje que la llevó a cumplir uno de sus sueños en Suiza, la desterraría de manera definitiva de Nicaragua. En julio de 2022, tras haber asistido a su primera misión oficial como miembro del Mecanismo de Expertos por América Central y el Sur de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo le prohibió retornar a Nicaragua.

“Yo vine a mi primera sesión que se hizo en la primera semana de julio, salí legal de manera silenciosa, pero nunca pensé que me iban a negar la entrada, porque no vine solo como defensora, sino como asesora del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y como tal tengo derechos y privilegios que Nicaragua está obligada a cumplir. No se me ocurrió nunca que no me iban a dejar entrar, me quedé desterrada aquí en Suiza”, dice Alfred Cunnigham a República 18.

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En total son siete expertos que son nombrados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Sobre la labor que realiza explicó que brindan asesoría especializada al Consejo, a los Estados y a las organizaciones, asimismo hacen informes y visitas de país. Generalmente se sesiona una vez al año.

Indica que de algo negativo, lo positivo es que “ahora puedo ser la voz de las personas que no lo pueden ser, porque soy nicaragüense, soy miskita y no me voy a quedar callada ante las violaciones en contra de mi pueblo”.

“Sentí que el mundo se me vino encima”

La experta insiste en remarcar que su caso es sin duda un destierro, puesto que sostiene que cuando los ciudadanos deciden exiliarse “existe una decisión de por medio” que los empuja a salir y dejar el país, pero “yo vine por una semana a Suiza, en pleno verano, con una maleta con ropa de verano, y con dos hijos en Nicaragua”.

Su retorno a Nicaragua, se debía de dar desde Ginebra a Holanda donde tuvo su primera escala, de ahí debía viajar a México y desde esa nación a Nicaragua, pero nunca aterrizó en su país.

“Cuando la aerolínea me dice que no puedo abordar porque tengo prohibido entrar a Nicaragua, yo comencé a cuestionarles por qué, porque yo sí yo soy nicaragüense y no tenía ninguna otra nacionalidad, sentí que el mundo se me vino encima (…) yo sentí que se me desplomaba el mundo encima, las primeras reacciones, los primeros tres meses yo me negaba a quedarme aquí”, indica la experta.

Anexa Alfred Cunnigham, una abogada miskita, nombrada por las Naciones Unidas como miembro del Mecanismo de Expertos por América Central y el Sur.
Anexa Alfred Cunnigham, una abogada miskita, nombrada por las Naciones Unidas como miembro del Mecanismo de Expertos por América Central y el Sur.

Alfred Cunningham dice que como parte del proceso de negación que experimentó, tuvo que solicitar una prórroga de tres meses para poder estar en Ginebra, mientras apostaba que su caso se solucionara. “Uno entra a Europa con una estadía de 90 días, después recibí otra prórroga por 90 días, pero yo apostaba y hasta el día de hoy yo no he renunciado de volver a Nicaragua, pero yo en día vuelvo con garantía, porque yo vine aquí en cumplimiento a un mandato, es un caso sin precedentes, creo que no soy ni la primera ni la última, pero no sabía como manejar la situación”, reconoce.

La abogada miskita realizó su maestría en el programa de derechos y políticas indígenas en la universidad de Arizona, Estados Unidos. También tiene un posgrado en Derechos Humanos, Pueblos Indígenas y Cooperación Internacional en la Universidad Carlos III de Madrid, España, y en el Centro Internacional de Entrenamiento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Turín, Italia.

“Mi familia no me quería ver en la cárcel”

La experta indica que en base a la experiencia de otras dictaduras en la región que se niegan a responder a las demandas, el caso de Nicaragua es bien complejo “no hay ningún canal de comunicación”.

A pesar de que no ha renunciado a volver a su comunidad, a su país, a abrazar a su familia en especial a su padre y a visitar la tumba donde descansan los restos de su madre, su familia fue quien poco a poco le hizo entrar en razón “me dijeron que no me querían ver en la cárcel”.

Ante dicho escenario, Alfred Cunningham se vio en la necesidad de agotar todas las vías para poder reunirse con sus dos hijos: de 8 y 14 años. Una vez en Ginebra, la defensora decidió solicitar asilo.

“Apliqué al asilo en enero (pasado) por la situación legal y por otro lado, cuando sos madre, sos la responsable de otras vidas, le tenés que dar a ellos darle la seguridad jurídica y legal del lugar donde están y eso es lo que me empujó a tomar la decisión”, indica.

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Alfred Cunningham se ha desempeñado como asesora del Gobierno Regional Autónomo del Atlántico Norte y Gobiernos Territoriales y Comunales Indígenas en Nicaragua, en procesos de demarcación y titulación de tierras comunales y resolución de conflictos territoriales intercomunales.

La experta señala que una vez que se conoció su caso, a diferencia de lo que pasa en el resto del país con los liderazgo políticos en Caribe la dinámica es diferente.

“En la Costa no hay solo liderazgos políticos, porque hay diferentes y así son los ataques, la violencia, por ejemplo, los guardabosques son un liderazgos en las comunidades y ahorita hay muchos que están siendo asesinados, y en el Pacífico los ven como un simple guardabosque, y esto conlleva a que muchas veces que cuando requiera de una asistencia o ayuda fuera de Nicaragua ese reconocimiento no existe, lamentablemente, porque hay muchas personas que no son asistidas. Hay mucha gente de las comunidades que han salido, yo estoy bien dentro de lo que cabe, pero hay otra personas que la están pasando muy mal en Costa Rica, gente que tuvo que caminar hasta la frontera en Estados Unidos”, sostiene.

Indica que en la actualidad hay lideres indígenas que han tenido que salir corriendo del país. “Históricamente los pueblos como los Mayangnas y El Rama nunca habían migrado, en los años 80 a raíz de la Navidad Roja fuimos solo los Miskitos que tuvimos que salir para salvaguardar las vidas, y hoy en día todo el mundo y es complicado vivir fuera”.

Campaña para poner fin al exilio de Alfred

El Servicio Internacional para los Derechos Humanos (International Service for Human Rights, ISHR por sus siglas en inglés) a través de sus redes sociales ha impulsado una campaña a favor de Alfred Cunningham que busca recaudar firmas para ponerle fin a su exilio.

“Firma la petición para que Anexa Alfred pueda regresar a su comunidad para continuar su vital labor de defensa de los pueblos indígenas y afrodescendientes de Nicaragua. Las autoridades la han exiliado a la fuerza por hablar en la ONU”, dice la iniciativa.

Con al menos 100 firmas, la organización explica que es más probable que la petición aparezca en las recomendaciones de las resoluciones de la Asamblea General de la ONU.

“Exígele a la ONU y a sus Estados miembros que respondan eficazmente al caso de Anexa, la apoyen y presionen para que obtenga justicia, de modo que por fin pueda regresar a casa con su comunidad y continuar su liderazgo como mujer indígena y defensora de los derechos humanos”, menciona.

Sobre esta campaña, Alfred Cunningham sostiene que es promovida con su consentimiento, debido a que “están tocando el tema de que el sistema de la ONU no tiene un mecanismo de protección para gente que le colabora, y también se visualiza la situación que se vive en Nicaragua, porque incluso aquí en Suiza, la gente no sabe la realidad”.

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